Igor Wilk es autor de El mosaico del duende, poemario publicado por Editorial Poesía eres tú. En esta entrevista habla sobre su proceso creativo, la multiplicidad de lenguas en su obra y el duende que lo define como poeta.

El poema que abre el libro dice «no soy fragmentos aislados / soy un mosaico en movimiento». ¿Cuándo apareció esa frase en el proceso de escritura?

Definitivamente lo segundo. Lo que une mis poemas es el duende que percibo tener: ese duende que habita en algún lugar del alma y pone en marcha el mecanismo de la creación. El libro atraviesa mi vida y ofrece un mosaico de mis sentimientos, con una coherencia propia.

«El mosaico del duende» reúne poemas muy distintos entre sí. ¿Cómo fue el proceso de decidir qué poemas entraban en el libro?

El libro es una antología de mis poemas. En el proceso de encontrar una estructura, tomé la decisión de «agroupar» las distintas formas de mi expresión; los poemas que no fluían con los demás quedaron fuera.

El poema «hacen juego con una vida» está construido por tachado selectivo de un artículo de prensa real. ¿Qué te llevó a usar esa técnica?

Participé en un taller de escritura creativa donde descubrí la poesía tachada. El tachado selectivo, a mi entender, busca un alma dentro de un alma: es un poema que nace entre líneas.

Incluyes poemas completos en alemán e inglés sin traducirlos. ¿Por qué decidiste no facilitarles una traducción?

En el momento de su creación sentí que esos idiomas eran ideales para transportar las ideas y mi sentir; una traducción les quitaría el alma.

El libro personifica objetos cotidianos con una seriedad casi dramática. ¿En qué tradición poética te reconoces?

Mi percepción era que es algo mío, propio. Lo que me encanta es revelar el alma de los objetos de manera mágica y cálida. Y el acto de ponerse en el lugar de un objeto es muy inspirador también.

Has vivido en Polonia, Noruega, Hungría, Inglaterra, Alemania y España antes de instalarte en Santiago de Chile. ¿Cómo entra esa experiencia de desplazamiento en el libro?

Cada idioma y cada cultura le brinda a uno un mundo nuevo. Un mundo de percepciones. Al vivir en distintos lugares, uno lleva consigo un sentir distinto. Por otro lado, al «desplazarse» hay que decidir siempre qué llevamos y qué dejamos atrás. Creo que el libro transmite eso.

«El mosaico del duende» mezcla verso libre, poema encontrado y tipografía experimental. ¿Qué lugar ocupa esta propuesta dentro de la poesía en español hoy?

Yo no había leído poesía en español antes de escribir este poemario. El español es el idioma que aprendí en una inmersión total en Murcia. Al trabajar en este poemario, entendí que mis poemas «caben» dentro de la poesía moderna, de amplia creación, incluyendo el verso libre y otras formas.

¿Qué tipo de lector imaginaste mientras escribías este libro?

Un lector que quiera dejarse sorprender, encantar.

Para alguien que nunca ha leído poesía y duda si empezar por este libro, ¿qué le dirías?

Abran cualquier página de mi poemario y lean lo que encuentren allá. Siento que un punto fuerte de este poemario es su amplitud creativa.

El título habla de tener duende. ¿Sientes que lo encontraste después de terminar este libro?

Tengo duende, y lo sabía mucho antes de terminar este libro. Al irme de Alemania a Chile, hace unos diez años, el grupo de teatro de improvisación donde actuaba me regaló una libreta de recuerdos titulada «tienes duende». Es allí donde aprendo esa frase hecha que habla de un duende escondido que habita en algún lugar del alma del artista y que pone en marcha el proceso de la creación. Siento que me describe muy bien.