Hay poemas que nacen de la urgencia de no ser borrados. Libertad, el nuevo poemario de Silvia Cubeles Vaquero (Editorial Poesía eres tú, 2026), es uno de esos libros: sesenta composiciones en castellano y catalán que recogen el testimonio en verso de dos años de vida entre rejas, de un amor convertido en condena judicial. Un libro que no pide permiso para decir lo que dice, y que dice mucho.
CENTRO PENITENCIARIO
Llueve en el patio.
Por un momento
dejas de estar
encerrada. Lo olvidas
unos segundos.
Te mojas.
Llueve y el cielo cae sobre ti.
No estás privada de libertad.
No del todo.
Silvia Cubeles Vaquero (Mataró, 1994), poetisa, actriz y compositora, llega a este libro después de poemarios como Sintiéndote, Revoltijo y Versos de fuego. Libertad es su obra más personal y más valiente: el relato en verso de una experiencia real que no consiguió silenciarla. Este poema, uno de los más breves y perfectos del libro, concentra en nueve versos la dialéctica central de toda la obra: la libertad no es ausencia de rejas; es la pausa que la lluvia concede. Si quieres leer cómo se sobrevive lo que no debería sobrevivirse, este libro es para ti.
CENTRO PENITENCIARIO es el poema donde el libro se detiene a respirar. Tres movimientos: la lluvia como elemento externo, la suspensión del encierro («dejas de estar / encerrada»), y la matización final («No del todo»). La técnica es la del haiku: un instante natural que abre una grieta en el tiempo cerrado. El cielo que «cae sobre ti» no es metáfora de opresión sino de contacto: por un momento, el mundo exterior aterriza en el patio. Y eso basta para que la privación sea, por unos segundos, incompleta. El poema no dice que la libertad existe dentro de la prisión. Dice algo más sutil: que incluso allí, el encierro puede interrumpirse. Y que esa interrupción es también un tipo de libertad.
Crítica realizada por Andrés Ignacio García-Pérez Tomás
Editor asignado: Ángela de Claudia Soneira