Rafael Soler: “Tenía un especial empeño en volver a primera línea como poeta” - LUCIA 030 300x225 - Rafael Soler: “Tenía un especial empeño en volver a primera línea como poeta”

Entrevista realizada por Alberto Gómez

Rafael Soler habla en su poemario “Maneras de volver”, entre otras muchas cosas, del amor urgente, de la vida cotidiana y de la muerte, que está siempre presente, dice, aunque ha menudo se nos olvide.

“Maneras de volver” supone la vuelta a las librerías de un autor que viene de la prosa, pero que se considera en esencia periodista. Han sido años, dice, de silencio editorial, nunca de escritura, pues se trata de un autor, como él mismo reconoce, nada vago a la hora de escribir.

1-    “Maneras de volver” es un título que parece hacer referencia a tu vuelta a la escritura después de un período de alejamiento ¿es así? ¿desde dónde vuelve y adónde Rafel Soler con este libro?

          La publicación de “Maneras de volver” marca, en efecto, un antes y un después en mi trayectoria como escritor. Han sido años de silencio editorial, nunca de escritura, y aunque la mayor parte de mi obra publicada en los años ochenta son novelas y libros de relatos, yo tenía un especial empeño en volver a primera línea como poeta, que es, considero, mi condición esencial. Así lo entendió también Pablo Méndez, que lanzó el libro en la colección Baños del Carmen, de Ediciones Vitruvio.

2-    La primera parte del poemario se llama “Amor kebap”. ¿hace referencia ese título al amor urgente? en los poemas de esta parte se habla mucho de ese tipo de amor, un amor urgente, carnal y muchas veces casi fortuito: un amor de encuentros.

           Los versos elegidos de Mario Benedetti para abrir esta primera parte no son casuales:”varón urgente/ hembra repentina / no pierdan tiempo / quiéranse, y reflejan muy gráficamente la mirada y la intención de Amor Kebap. Ojala el amor fuera siempre urgente, apasionado, y los encuentros amorosos irrepetibles y únicos.

3-    La segunda parte, “vivir es un asunto personal”, parece en cierto modo un pequeño ajuste de cuentas con ciertos momentos de la vida del autor, una especie de repaso a lo personal que nadie puede vivir por nosotros. ¿Sirve la poesía en parte para eso, para sacar a fuera recuerdos, fracasos, etc. y ajustar cuentas con ellos?

            Decía el genial Bukowski que  “cuanto más escribo más cerca estoy de lo que soy”. El poeta, todos los poetas, no escriben para decir algo – que para eso ya están las crónicas, los ensayos y los reportajes – sino  para escucharse, y para que lo escrito nos ilumine sobre algo nuestro que desconocíamos. El poeta, por tanto, en un acto de honesto exhibicionismo, de alguna forma, se delata, y para lograrlo deberá recurrir ante todo a su mirada, que es personal y única. Lo vivido es entonces sustancial, como lo es el hecho de tener una voz propia y dejar que la emoción y la verdad impregnen cuanto tengas que decir. Si eso es así, siempre habrá un lector para un poema.

4-    El último poema de esta segunda parte dice: “dos plumas/la una sincera la otra perezosa”. ¿Quieren decir estos versos que Rafael Soler tiene, por así decirlo, una pluma para la verdad y otra parala ficción y que esta última es la que más le cuesta poner en marcha?

               Me gustan las plumas, los tinteros, aunque cada vez utilizo más el ordenador. Y no soy nada perezoso a la hora de escribir, la verdad, como tampoco me cuesta volver sobre lo escrito pasado un tiempo prudencial, eso sí, para corregir poco o tirarlo todo a la papelera. Cuando algo no funciona, no funciona, y si lo manoseas mucho, peor.

5-    La tercera y última parte, “la casa helada”, parece una referencia a la muerte, pero también se tratan muchos otros temas: las ansias de vivir, de lo que usted llama sobremorir,…es casi el poema e alguien que se va acercando a la muerte, pero que no se resigna a ella

              Aceptando, como digo en el primer verso de uno de los poemas de esta parte que el hacha de la Parca entra siempre por la nuca, es verdad que La Casa Helada tiene a la muerte como tema central, y por eso, en el poema titulado Ustedes no lo saben, deseo a mi lector que nunca aparezca de repente/ en mitad de una bronca copa en mano/ y si viene llegue tarde y lejos sobrevivas/ aunque artera piense que sólo sobremueras. Recuerdo ahora un verso del primer poema que publiqué, y que afirmaba la muerte es un acto cotidiano, nos decían/ la muerte es, y vaya si es así. Es una obviedad decir que sólo la muerte da sentido a la vida, pero se nos olvida con mucha frecuencia, y así nos va. Dignidad, y tener siempre las cuentas bien cuadradas ayuda bastante.

6-    Un aspecto que destaca mucho en el libro es la forma en la que está escrito, sin puntuación en los versos (ni puntos ni comas). ¿a qué se debe esto?¿qué aporta esta forma de escribir a la poesía de rafael Soler?

              Mi libro anterior “Los sitios interiores” publicado en Adonais es todo un festival de comas, puntos y puntos y comas, conste. Considero esencial en el poema los silencios, que los versos respiren, que se acomoden…¿y eso, cómo se logra? Este libro, los poemas de este libro, han salido así, sin que ello responda a un planteamiento previo, y a mi me parece bien, y yo también estoy cómodo, aunque sé que ello supone una mayor implicación del lector.

7-    Por último, solemos pedir a nuestros entrevistados que nos hagan una pequeña listas con sus principales influencias poéticas: ¿Qué autores han influenciado más la poesía de Rafel Soler?

               Una de mis primeras lecturas fue “Trilce” , de César Vallejo. Resultó intensamente grata y devastadora, tardé en reponerme y solo tras pasar por textos en prosa como “Sinuhé el Egipcio”,  o “El enamorado de la Osa Mayor” fui capaz de leer a otros poetas, que durante algún tiempo me parecieron menores.


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