cartel-eco-nocturno-para-la-web Inocencio Javier Hernández Pérez:La poesí­a es el acto más natural del mundo. - cartel eco nocturno para la web 300x211 - Inocencio Javier Hernández Pérez:La poesí­a es el acto más natural del mundo.

Después de su primera novela: West Country (Abril, 2006) Inocencio Javier Hernández Pérez ha publicado (Abril, 2009) su primera obra de poesía: “Eco nocturno”, con la editorial poesía eres tú. Recientemente ha sido galardonado con el segundo premio en el Certamen Juventud y Cultura del Gobierno de Canarias por su obra “El cementerio de  la esperanza”, perfilándose como una de las jóvenes promesas de las letras españolas.

 

P.- Muchos escritores acuden frecuentemente a la poesía, no de manera ocasional, sino muy frecuentemente porque encuentran en ella ese espacio breve donde pueden desarrollar un concepto necesario para la creación. ¿Acudes a la poesía como una necesidad al margen de la narrativa?

R.- La poesía es el acto más natural del mundo. Todos escribimos poesía. En nuestra forma de ver y relacionarnos con el mundo subyace el germen inicial de todo verso. En realidad la poesía es la que acude a nuestro rescate para ayudarnos a ver más allá de las “paredes”. De la pared de los sentidos, de la razón, de los estereotipos, dogmas, ideales, sentimientos…La poesía es un medio de expresión maravilloso, por eso mi prosa se nutre muchas veces de figuras retóricas y del ritmo instintivo y musical propios de la poesía. No quedan al margen. Son totalmente complementarios en mi escritura.

P.- El Siglo XX fue una autentica revolución para la cultura, se crearon muchísimas tendencias y muchas de ellas tienen validez hoy en nuestros días.  ¿Crees que los autores del S.XXI deben seguir esas tendencias, crear nuevas o volver a las formas clásicas?

R.- La originalidad nos remite al origen. Personalmente creo que la obra artística es un continuo reciclaje de tendencias. Si lo vemos desde la óptica científica podríamos teorizar sobre la autenticidad de muchas tendencias y cerciorarnos de la similitud de patrones que presentan (estructurales, subjetivos o intrínsecamente parentales). Lo nuevo “bebe” inevitablemente de lo aprendido. Las chispas creativas que marcan hitos en la historia o nos permiten apuntalar un proyecto mediante una estrategia novedosa, no hubiesen sido posibles sin un precedente tangible, por eso creo que las tendencias hay que buscarlas, sin olvidar el camino por el que venimos. En cualquier caso, la historia es una musa infravalorada y las tendencias, “raíces edulcoradas”.

P.- Publicista de profesión, escritor por vocación. La poesía ha sido y es un arte minoritario ¿crees que en algún momento cambiará la situación y llegará la poesía al gran público?

R.- La capacidad de imaginar y experimentar un universo infinito de sensaciones a través de la palabra es una virtud del ser humano. Desechar la poesía es retroceder evolutivamente. No ya como un acto cultural, sino en el sentido máximo de la poesía, que no es otro, que cultivar el espíritu y el pensamiento. Ser mejores personas es el déficit que arrastramos desde que aprendimos a saborear la codicia. Por eso la poesía ha sido, es y será por mucho tiempo minoritaria.  Creo que la archiconocida frase de Kennedy sintetiza a la perfección el lado espiritual que necesita el mundo para entenderse a sí mismo y a los demás: “Si hubiera más políticos que supieran de poesía, y más poetas que entendieran de política, el mundo sería un lugar un poco mejor para vivir en él.”

P.- Es frecuente encontrarnos autores de poesía que trabajan en publicidad o en comunicación ¿Tienen los poetas una habilidad especial para la comunicación?

R.-  Quizá sea un ingrediente imprescindible. Es evidente que existe un nexo creativo en ambas manifestaciones. El trabajo diario en una agencia, al menos en el departamento creativo, requiere altas dosis de poesía aunque con el hándicap de estar a merced del mercado: los filtros políticos, económicos, filosofía empresarial, los requerimientos del marketing, los cambios del cliente, el beneficio, el tiempo consumido en tu “obra”… La publicidad es un arte ligado al mercado y a otros intereses socioeconómicos que devalúan el genuino calificativo de arte, mientras que la poesía no tiene traba alguna para ser un arte en sí mismo. Pero las dos comparten la creatividad como motor indiscutible. Sin duda, lo que más llama mi atención es el desmesurado ego de muchos creativos y la necesaria humildad de muchos poetas.

P.- En tu libro “Eco nocturno” se adivina la intensa relación que tiene el autor con el arte: Eco nocturno está plagado de numerosas referencias al amor, quizás inevitable en la poesía. ¿Es quizás el amor en sus diferentes facetas algo de lo que no se puede desprender el artista a la hora de crear?

R.- Punset, al que admiro por su interesante y vasto trabajo divulgativo, nos habla del primer amor en ese instante primigenio en el que una célula necesita imperiosamente fusionarse para existir, o lo que es más importante, perpetuarse. El amor es probablemente el componente evolutivo – hablo ya de nuestra especie – más complejo y dinámico que existe e intrínsecamente ligado a nuestro incomprensible deambular por el mundo. Aunque los últimos descubrimientos inciden en el papel predominante de la bioquímica para explicar un encuentro amoroso, no debemos obviar que los cánones de belleza culturales constituyen la columna vertebral del amor. Por eso creo que en cualquier ámbito artístico fluye – directa o indirectamente – el amor y su reverso: el dolor.

P.- No se puede llegar a la literatura sin haber leído a muchos autores antes. ¿Cuáles han sido tus favoritos?

R.- Siempre me interesó la literatura, específicamente la poesía. Cuando era niño y leí por primera vez un poema, entendí que el mundo no podía ser sólo lo que nos enseñaban en la escuela ni lo que una enciclopedia consideraba irrefutable. A partir de ahí comenzó mi encuentro con los grandes autores (siempre es preferible aprender de los mejores) que sin duda han marcado mi visión de la vida y por extensión mi escritura. Estos son algunos de los maestros referencia: Kafka, Proust, Galdós, García Márquez, Cortázar, Baudelaire, Borges, Cernuda, Unamuno, Goytisolo, Neruda, Ortega y Gasset, Confucio, Spinoza, Buda, Schopenhauer, Kant, Platón, Jodorowsky, “la generación beat”… y por supuesto, Benedetti, el único poeta con el que experimenté un diálogo cercano y directo en cada uno de sus versos, ensayos y cuentos.


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