CARTA ABIERTA A NIEVES HERRERO, MOTIVADA POR LA LECTURA DE SU ÚLTIMA “NOVELA”

 

Hace algo más de semana y media que he puesto punto final a la lectura de lo que puede denominarse su última novela, acumulando en mí toda la indignación que me ha provocado la continuada lectura del enorme número de páginas dedicadas a la exaltación de una fantasía romántica alimentada desde hace bastante tiempo por la vanidad de su protagonista y la inconsciencia de sus continuadores, entre los que brilla usted como una de las últimas falsas luminosidades; sí, he necesitado tiempo para rebajar, antes de componer este pequeño resumen de aclaraciones a las continuadas falsedades y fantasías que acumula usted, al igual que los claros equívocos de ambientación e historia de la época, pues mi intención es ser lo más neutro posible sobre el tema.

Naturalmente que usted de forma muy razonable, puede argüirme que tratándose de una novela, la libertad del autor es ilimitada; tiene usted razón y no se la puedo ni quiero negar, pero también añado que en torno a este principio, todo tiene unos límites, y más si calificamos de “novela histórica” la narración, que no es permitido el saltárselos. Y usted lleva a cabo ese salto, apoyada sin duda alguna en la sombra de la nieta de Pilar de Valderrama que llevada de un muy noble intento de restablecer la memoria de su abuela, la convence de que pergeñe un relato basado en esos “amores” —y permítame las comillas— más fantasiosos todavía, si cabe, que los desgranados por la poetisa en aquellas Memorias tan carentes de fiabilidad como pueden ser estos rescoldos que usted esparce un poco sin ton ni son para lectura de la mayoría de los españolitos, si cabe la suerte de ser bien acogido su relato.

Pero comete usted un grave error —y casi le diría que imperdonable— al tomar como figura oponente a la de la protagonista, la figura de Antonio Machado; personalidad que debería estar por encima de cualquier apasionado relato, dado su carácter de ejemplo a seguir por cualquier compatriota que se precie y al que, finalmente, tirios y troyanos han acabado rindiendo tributo de admiración y respeto. Lo torna usted ridículo y lamentable, siervo y víctima propiciatoria de los caprichos y arbitrariedades de una pretendida poeta que sin su apoyo o esa cuestionable relación, hubiera pasado sin pena ni gloria por la poesía nacional. Pero no tema, no voy a entrar aquí en análisis que no encajaría en el tono de esta Carta Abierta, ni tan siquiera viene a cuento del contexto de la misma.

Y vamos ya, tras estos prolegómenos de apertura, a lo que realmente importa dejar claro sobre su libro. Y le ruego que tenga en cuenta que quien esto escribe es un machadista que ha dedicado algo más de sesenta años al estudio de la obra, la vida y el pensar de nuestro gran poeta nacional. O sea, que no hablo por hablar. Se trata de una novela plana, que limita su desarrollo e intriga —si así puede denominarse ese ligero guion argumental, a pasar sobre ello sin más; no ahonda en los personajes, ni establece una detención, por mínima que fuese, en el fondo histórico y social en el que trata de apoyarse sin éxito alguno. Puedo confirmarle, sin ánimo alguno de presunción —estaría de más por mi parte— de que la lectura ha sido lenta, quizá demasiado, subrayando aquellos puntos que he considerado dignos de atención, tanto en lo que concierne a errores de interpretación de determinadas situaciones vividas por los protagonistas, como de ambientación histórica para los que bastaba con una simple consulta —fechas, detalles— al tan traído y llevado Google, así como otros de tipo cronológico y, por descontado, todos aquellos que inciden sobre la situación vivida por ambos. Todo debidamente subrayado en las páginas de su “novela” y comentada en notas que, de mayor o menos extensión, abarcan un conjunto de veinte páginas en un bloc de notas tamaño folio.

Así, a modo de ejemplo, una que no menciona más que como indicativo de un lugar de veraneo, y que resalta a cualquier buen conocedor de la Historia actual; puede usted encontrarla en la página 528, y que repite en dos ocasiones en la misma, refiriéndose al Alto de los Leones, en fecha en la que todavía se denominaba con el nombre original, como Alto del león, por la columna que, en su cima, se levantaba culminada por un animal de dicha especie; la pluralización proviene de los primeros encuentros mantenidos allí por grupos falangistas deseosos de alcanzar de forma inmediata Madrid y las columnas de milicianos que se le opusieron, con resultado nulo especialmente para los asaltantes que murieron masivamente, al igual que sus defensores. Al concluir la contienda fue rebautizado pluralizando el nombre, en honor de los asaltantes falangistas, pues dudo mucho que entre esos leones se tuviese en cuenta a los defensores avanzados del frente de Madrid; así como la señalización de la Gran Guerra de 1914-1918 como Primera Guerra Mundial, cuando todavía faltaban bastantes años para el comienzo de la Segunda. Esto en la página 289. Algunos de esta especie se encuentran a lo largo de sus páginas. Como la absoluta carencia de conocimiento sobre la Ópera, sus costumbres y situación local de la misma, o respecto a la clase en la que se acomoda para su primer viaje a Segovia.

Más relacionados con el hecho en sí están, por ejemplo, reflejados en la pág. 98 al referirse al primer beso, casi un asalto en toda regla, entre ambos, reiterado a la entrada del hotel, este ya que con la aquiescencia de las dos partes. Pura fantasía pues la propia Pilar no alude en ningún momento a estos intercambios cariñosos, que si bien resultan normales en todas las parejas —y más hoy día— no resultan creíbles en aquellos años y mucho menos fuera de determinados ámbitos de discreta intimidad. No hay que olvidar que estamos en 1929, en plena monarquía de Alfonso XIII. Podemos continuar citando otros ejemplos tomados un tanto al azar de las notas que fui redactando; por ejemplo en la pág. 129, en la que la interpretación que usted da de la correspondencia es correcta, al poner en el pensamiento de Pilar lo que muchos pensamos de las mismas; que son firmadas por un adolescente y no obra de un hombre hecho y derecho como lo era el poeta y que, por ello, hacen dudar un tanto de la cordura del Antonio Machado centrado en tal correspondencia; o la 391 y siguientes, en las que describe con una buena carga de fantasía algo que en realidad no ocurrió, al menos a través de las fuentes de las que se suele disponer. Significaría en este caso que por una vez —¡una sola!— Pilar cede o sucumbe a la pasión, algo que está muy lejos de sugerir cualquier intentona de interpretación, aún las más favorables a los mencionados amoríos. Pero dejemos correr la imaginación de la narradora, capaz de ir más lejos que los propios y reales protagonistas. Así pone en duda la integridad moral de la protagonista, ¡aunque sea por una sola vez!, y deja en entredicho todo el camino a seguir. Finalmente, y por no abrumar de notas esta carta abierta, en la página 423, transcribe una carta de la propia Pilar. ¿Quién se la proporcionó? ¿Su nieta? Obran ustedes con el mismo —rigor que lo hicieron en su momento Concha Espina y la abuela de su apoyo, ya que dado el carácter del libro, si la carta, como otras de ella así como algunas también transcritas de Antonio son reales, deberían ser reproducidas en facsímil, como hace con una de las ya conocidas, y si no existen, como en realidad ha de suponerse, ¿por qué levantar dudas que pueden causar muchos malentendidos? Es este, lamentablemente, defecto que la acompaña desde la primera línea de libro, puesto que ni el título resulta ser el verdadero, ya que Antonio nunca escribió “ESOS”, sino “ESTOS”.

Y como conclusión a todas estas anotaciones, me atrevo, por ser quizá la de mayor importancia, a comentar una afirmación gratuita que expone usted en la pág. 103, al hacerle decir a Antonio Machado, en un corto diálogo con Pilar: Pero he camuflado tu nombre. (…) ¿Y cómo me has llamado? —Guiomar; algo tan absolutamente falso que se cae por su propio peso. ¿De dónde ha sacado usted tal afirmación? Si en realidad se trata de un documento en el que el poeta la bautiza así, este es un dato tremendamente importante, pues todos los que nos hemos mostrado renuentes a tal relación —y yo el primero— entre ambos nombres habríamos estado trabajando en vano, pero sabríamos renunciar a todos nuestros postulados; más, si es pura invención, esta sobrepasa todos los límites y obligación tanto de usted como de la nieta, si es la que en realidad se encuentra poseedora de tal documento, era el de callarse y no continuar sembrando falsedades aquí y allá.

En fin, que debo renunciar a proseguir, pues ante tal cúmulo de disparates uno se siente incapaz en mensaje como este, de transcribirlos uno por uno.

Aparte los señalados existen otros de mayor calado que forzosamente han de quedar fuera de lo aquí expuesto, y para los cuales esta carta no es el lugar más apropiado para discutirlos. Otros foros hay más serios donde podrán desmenuzarse, si es que se presenta la ocasión.

Y créame, siento un alivio enorme al ver que en mi guía semanal de publicaciones
—el suplemento Babelia de El País— pasa usted absolutamente desapercibida, pues ni en las publicaciones presentadas en la Feria del Libro se hace mención alguna a su novelita.

Firmado: Miguel Ángel Baamonde Hermida: ([email protected]), autor de Guiomar, asedio a un fantasma; la antología La poesía enamorada de AM; Leonor. Memoria de la niña-esposa e innúmeros artículos sobre el tema, que podrá usted rastrear en las siguientes webs: Abel Martín, antoniomachadoensoria, Magazine Modernista y posiblemente algún otro que en estos momentos se me escapa.

 

 

NOTAS.

Tomadas al hilo de la lectura de la novela en cuestión.

Abreviaturas.

AM: Antonio Machado.
PV: Pilar de Valderrama.
NH: Nieves Herrero.
CE: Concha Espina.
OC: Obras Completas. Edición de O. Macrì par Espasa.
OPP: am: Obras-Poesía. Prosa. Edit. Losada, de Buenos Aires.
LC: Los Complementarios.
M: Memorias de PV.
E: Epistolario de AM; edición ed. de J. Domenech
RO: Revista de Occidente.

 

 

  1. TITULO: No es “ESOS”, sino “ESTOS”. Puede consultarse cualquier colección machadiana de poemas, sus OC de Espasa u OPP de Losada.
  2. SUBTITULO: El verso se corresponde con el soneto LC, transcripción de LC, en pg.151; fue escrito en 1923 e incluido en NC (1924). En forma dialogada se corresponden con la Escena VIII del Acto I de Julianillo Valcárcel o Desdichas de la fortuna. En todo caso nada tiene que ver con PV ni su relación, que fue todo lo contrario a lo que señalan los versos.
  3. Pág. 15: Juan, el mecánico de su madre. —Dos coches para la familia Martínez Romarate y la madre de PV; también, aunque figura algo más adelante, otro para la madre de Rafael, el marido. El dato es reflejo de que la familia entraba no en la clase media alta, sino en la “élite” que giraba en torno a Palacio, la Monarquía y los Monarcas, rozando el nivel de la aristocracia.
  4. Pág.18: … tienen entradas para la ópera. —A la Opera se solía acudir vestidos de gala, lo que no cuadra en el relato de NH, ya que si habían quedado en asistir a la misma, al abandonar el Lyceum Club, lo exigido es que fuera a cambiarse a casa de atuendo. Claro que las prisas… Aparte este detalle, la Opera solía celebrarse en el Teatro Real o, en ocasiones muy especiales, se trasladaban al Teatro de la Zarzuela, inaugurado en 1856; nunca al María Guerrero, nombre inexistente en 1928, ya que todavía se denominaba Teatro de la Princesa y se cambió a raíz del fallecimiento de su propietaria, la familia de la actriz María Guerrero. (Ver carta 4, pág. 81, de la edición de Depretis).
  5. Pág. 19: Solo tenía veinte años. —La joven suicida, de la que es factible encontrar datos en la prensa de esos días, contaba sobre los 25/ 27 años. Puede consultarse la noticia en los periódicos La Voz (17-III-28), La Libertad (18-III-28)y Heraldo de Madrid (19-III-28), de acuerdo con Gibson, pág. 688, nota 13).
  6. Págs. 19-21: Resulta muy raro que Rafael contara todo el suceso del suicidio en el coche y con el chofer de testigo de la conversación. No es normal, ya que lo más lógico es que la esperase en casa y allí le diese cuenta de la noticia.
  7. Pág. 22: Mañana por la mañana me iré a —Tampoco es normal la resolución de PV de abandonar la casa de forma intempestiva y sin explicación alguna de su viaje, en la forma en la que se describe. Por lo menos a sus hijos una interpretación, por mentirosa que fuese o una despedida que sonase a normal. Nada de eso apunta NH.
  8. Pág. 24: ¿Por qué no haces por conocer a tu admirado escritor AM?
    —Falsedad total. La tarjeta se la entrega a petición suya María Calvo con motivo de su segunda visita a Segovia. Ver en “M” pág. 43.
  9. Pág. 25: En el vagón de madera de pino rojizo. —Los trenes de entonces y muchos años después, contaban con tres clases, según el nivel de los pasajeros. 1ª para la clase acomodada; contaba con compartimentos de seis asientos en la pequeña cabina, tres y tres; 2ª para la clase media en general; contaba con ocho asientos, cuatro y cuatro; la 3ª, que acogía al elemento popular, tenía los bancos de madera y cabida para diez pasajeros, cinco y cinco. Ante mí Horarios ferroviarios de 1928 con salidas y llegadas de y a Madrid; de todos los que pasan por Segovia el más directo era el que iba a Lisboa, con diversos horarios de mañana y tarde. Salvo dos, con salida muy tardía y el de Lujo o Lusitania Express, todos llevaban las tres clases. NH no hace indicación alguna, salvo la referencia a los asientos de madera ni al horario del tren que la condujo a Segovia, resulta muy raro que eligiese tercera, habiendo llegado a la estación en coche particular y dada su situación social.
  10. Pág. 39: ¿Habéis visto lo que pone hoy el periódico? —Periódicos había en el Madrid de los veinte bastantes y de distintas orientaciones. NH hace una mención vaga y no particularizada: El periódico dice…, y sin que ninguna del grupo responda ¿Cuál?, parece dar a entender que solo existía uno. Craso error, pues si desconocía tal dato, le bastaba con recurrir A la Historia del periodismo, publicada en tres tomos por Alianza Editorial hace algunos años.
  11. Pág. 50: Posible explicación del motivo por el que solicita la carta que provoca el encuentro entre AM y PV. No está mal planteado, dadas las circunstancias que acompañan a PV.
  12. Pág. 69: Eran dos poetas con sensibilidades parecidas. —Frase bastante acertada. Todos los poetas gozan de este privilegio. Ya que en caso contrario no serían poetas. La diferencia estriba en que dicha sensibilidad repercuta de idéntica o distinta manera en el hacer y sentir de cada uno. En el fondo se trata de una frase bastante manida.
  13. PÁG. 70: …se veía eclipsado por la personalidad de Pilar. —Los encuentros difieren algo con lo mantenido por PV. Aquí repite los paseos mientras PV deja en blanco un espacio cronológico hasta su siguiente encuentro en Madrid. Pero hay que tener claro en todo momento que se trata, en realidad de una novela, aunque encierre las características de algo muy parecido al libro de CE.

La novelista utiliza en sus primeras líneas la palabra “eclipsado” utilizada por PV y su arrolladora personalidad. Es exagerado el artificio novelístico, que parece venía arrastrado por los Encuentros en la MyP en los que la conclusión es que PV se vio “ensombrecida” por el peso de AM. Claro que los que tomaron parte en dichos Encuentros, incluida la autora, no eran nadie al lado del más humilde de los investigadores machadianos.

  1. Pág. 71: Leonor le hizo saber que deseaba casarse con él. Un tanto arriesgada y gratuita la afirmación.
  2. El padre de la niña mostró su oposición ante la diferencia de edad. —Un tanto arriesgada y gratuita la afirmación. El padre de Leonor fue renuente al inicio de la relación, pero aceptó de buen grado el noviazgo y consiguiente matrimonio. Hay que leer más y no solo lo favorable a PV. Por eso la Bibliografía es descaradamente tendenciosa y favorable a PV, única en estudios favorables a su protagonista.
  3. Pág. 79: Tu discurso de entrada en la Real Academia de la Lengua. ¿Ya lo tienes escrito? —El párrafo se corresponde con la carta núm. 5 de 24 de Enero de 1930 (Depretis) Quizá resulte gratuita por parte de NH su mención a la Academia, aunque se efectúe de acuerdo con la novela, un año después de su elección (esta, en realidad se llevó a cabo en 1927) De la fecha de la carta es fácil deducir que la respuesta de AM a PV se lleva a efecto tres años después. Aquí intercala varias frases pertenecientes a cartas dirigidas con bastante anterioridad a Unamuno.
  4. Pág.85: … ha sido la Sanjurjada. —Si nos mantenemos en 1928 —fecha sobradamente conocida— y se alude a la sanjurjada y su fracaso, hay, lógicamente, un error de fechas y conspiración. La conspiración de Sanjurjo tuvo lugar en Sevilla en 1931 contra la recién proclamada República, mientras la Sanjuanada, que es a la que realmente alude AM, tiene lugar en Valencia y es en contra de Primo de Rivera, y tuvo lugar días después de la fecha de la carta. Un craso error histórico que avala la escasa información histórica de la autora. Y eso que incluye en su tendenciosa Bibliografía el meritorio trabajo de Depretis sobre los originales machadianos. Le bastaba haber consultado la Nota 14 dela carta 6, pág.104.
  5. Pág. 93: … hace un tiempo olvidé el color de los ojos de mi infortunada Leonor. (…) Percatarme de algo tan terrible como perder de la memoria el color de los ojos de mi esposa me perturbó me perturba. —Claro referente la poesía Parergón (CLXII) de NC.
  6. Pág. 97: Antes de llegar se paró en seco. (…) ¡Oh Dios, Madonna del Pilar! —Actitud teatral en alguien que quiere causar algo más que buena impresión, y claro preámbulo para explicar la reacción del poeta que, al verla tan cerca, se expresa con el primer verso suyo el soneto en el que, por única vez, utiliza el nombre de Pilar. (Ver soneto S.LXI, pág.817 de PC).
  7. Pág. 98: Después la besó. —¿En dónde la besó? ¿En la mejilla? Un tanto arriesgado el acto, si fue real y no invención, dadas las circunstancias y el lugar. AM está siendo víctima de todo un proceso de seducción.

Aquel traje azul… sellaba su salvación. —La simbología que NH otorga al azul está significativamente orientada hacia el nombre de Guiomar; algo que queda tan claramente de manifiesto que causa pudor el leerlo.

  1. Pág. 100: Y en el amor la locura es lo sensato, si no, no es amor. —AM trae a colación el verso del subtítulo, que la autora aprovecha para explicar situación y actitudes de sus personajes. No está mal traído en este caso.
  2. Pág. 101: ¿Cómo si me hubieras conocido antes? ¿Eso es lo que quieres decir? —La pregunta de PV con el tercer cuarteto del conjunto S-XXXVII, pág. 782 de OP-I, así como la respuesta de AM, figura en la carta núm.2 de 14 de Enero de 1929 (Ver Depretis, de donde la recoge Macrì).
  3. Pág. 100: AM trae a colación el verso del subtítulo, que NH aprovecha para explicar situación y actitudes de los personajes. No está mal traído en este caso.
  4. Pág. 101: La pregunta de PV con el primer cuarteto de S-XXXVII, (pág.782 de PC), así como la respuesta de AM figura en la carta núm. 2 de 14 de Enero de 1929. De allí la recoge Macrì en su edición.
  5. Pág. 102: Sin embargo, ya sabes que no puedo hacer lo que yo quiera. No olvides que soy una mujer casada y con tres —PV es más contundente en sus M, tanto en el planteamiento suyo como en la respuesta de AM, (pág.45 de sus M).NH trata de quitar hierro a la situación promoviendo un escenario más favorable que en PV no existe.
  6. Pág. 103: Te he escrito unos versos… pero he camuflado tu nombre en otro. ¿Y cómo me has llamado? Guiomar. —Intento de explicación de que los versos a Guiomar están destinados a PV. La sugerencia caer por su propio peso al compararlos con la situación descrita en la novela. Naturalmente se corresponden con el II y el III de la primera entrega de las El poeta se acercó más y la besó en la boca. —Primer beso en la boca, por sorpresa.
  7. Pág. 104: Unieron sus labios con tal intensidad que parecían dos adolescentes descubriendo el amor por primera vez. —Segundo beso, a los pocos minutos en la puerta del Hotel. Beso ya consentido, no por sorpresa como fue el primero, que plantea muchos interrogantes, que poco a poco irán deshaciendo a medida que se avanza en la novela.
  8. Pág. 108: El viaje se hizo interminable… Pilar iba en silencio. —En efecto, PV viaja en tercera clase, pues la descripción de NH se corresponde con ese ambiente de cordial camaradería; algo inexistente entre los viajeros de primera y suavizado en segunda. ¿Por qué? La decisión de la novelista no encaja con el nivel social de la protagonista.
  9. Pág. 113: Exactamente igual que cuando Leonor le dijo que con quién quería casarse era con él, y no con el barbero que parecía interesado en ella. —Frase fuera de contexto que remite al poema en el que se incluye el previo que AM deja sobre la mesa como aparente declaración amorosa, que figura en págs. 504-505 de OP-I y 884 de OPP; fue publicado por vez primera en La Lectura en 1909. Se incluye aparte la versión definitiva, en la mencionada OPP y pág. correspondiente. Bajo el título de
  10. Pág. 114: Pilar, Guiomar, Pilar, Guiomar… Mi musa —se decía—. El meollo del problema. Con esta frase la novelista arriesga mucho, ya que antes de 1928 AM abandona prácticamente la poesía, salvo esporádicas incursiones y compromisos, por la prosa; y precisamente es en 1828 cuando menos publica, salvo la edición segunda de sus PC, consistiendo su prosa en artículos periodísticos, al tiempo que continúa con su teatro en colaboración con su hermano Manuel y poco más. No es, pues, su año más proclive para recibir visitas de cualquier tipo de musa, aunque sí da a conocer en RO los poemas II y III de sus Canciones a Guiomar. De ahí posiblemente la confusión creada por la interesada protagonista de la novela.
  11. Pág. 116: Carmen Baroja acudió a visitarla. —Si PV y Carmen Baroja eran tan amigas, ¿por qué esta última no la menciona en sus Memorias? La libertad de NH novelando me parece excesiva.
  12. Pág. 121: En un jardín te he soñado… escribió. —Verso correspondiente a la Canción II de Guiomar. No resulta difícil manipular algunos versos, aislándolos del contexto, de tal forma que nada tienen de común con el resto de la Canción.

Veinte años. … justo al ver a Rafael doblar la esquina. —Reiteración en la edad. El siguiente subrayado es pura novelería, pues aunque nadie puede penetrar en la intención de un suicida, la lógica inclina presuponer que el acto se produce por la despedida —¿definitiva; tras una fuerte riza y consiguiente abandono? —y no por ver aparecer al amante a la vuelta de la esquina, fuesen —repito— las que fuesen las causas de su acción. ¡Vaya usted a saber!

  1. Pág. 125. Hora del último sol. / La damita de mis sueños/ se asoma a mi corazón. —Otro poema —terceto e realidad— que menciona PV como incluido en una de sus cartas. Un repaso a estas arroja una certeza a su inexistencia como parte de cualquier de ellas. Sí se incluye, y como publicado en una de las que transcribe, en la obra de CE, formando parte de una complicadísima transcripción formada por tres fragmentos de diferentes cartas, incluido como parte de uno de los citados. Escribí un pequeño trabajo sobre ello con tal motivo, que se dio a conocer en la web de Jordi Domenech:
  2. Abel Martín.
  3. Pág. 129: Pilar sonrió al pensar que esa carta parecía la de un adolescente enamorado más que la de un hombre con la vida hecha. —La opinión de NH es correcta y coincidente con la de la mayoría de estudiosos machadianos y en especial de la correspondencia como tal, lo que hace dudar un poco de la cordura del poeta o en correspondencia con un soneto ya aludido y llevado incluso a diálogo teatral.
  4. Págs. 132-135: Pero los dos se fundieron en un beso largo y apasionado… Se volvieron a besar… Se puso en pie y se volvieron a fundir en un abrazo que acabo en un beso. —Muchos besos, todos ellos apasionados, como preámbulo a unas relaciones que se sostienen solo por la amistad espiritual que en más de una ocasión señala PV. ¡Qué peso el de la Santa Religión y qué mal la han entendido muchos de sus fieles! Pensando cómo PV no tiene por qué extrañar ese terrible y angustioso poema —prosa y verso independientes, formando una sola unidad— titulado Castidad y qué freno, casi en seco, para AM.
  5. Pág. 133: …yo proclamo con Unamuno la santidad del impudor. —NH trae a colación un fragmento referente a Unamuno, que no he podido localizar.
  6. Pág. 135: Se puso en pie y se volvieron a fundir en un abrazo que acabó en un beso. —Más besos y manos enlazadas. Todo un largo preámbulo a una romántica historia de amor, con todas sus consecuencias. ¿De verdad pudo ser así? Ella, tan católica, posiblemente de confesión semanal y madre, ¿cómo pudo dejarse arrastrar a un amor un tanto enloquecido y contrariar así sus principios? Porque no hay más que leer sus M para chocar frontalmente cono que NH deja claramente de manifiesto en estas páginas.
  7. Pág 136: Intentando buscar un nombre a su teatro, fueron lanzando ideas al aire… La búsqueda de nombre para su teatro choca con lo que la propia PV escribe en sus M (pág. 47), aunque ambas se complementan, pues el hecho de que le pidiese a su “amado” que pensase en ello, no obstaculiza para nada la búsqueda familiar.
  8. Pág. 150: … le contaba en la carta… Una primera carta que no se transcribe, sino que tan solo se comenta, por lo que es dudosa su existencia real. NH apunta un asomo de celos —cada vez cuesta más creer en esos apasionamientos iniciales, dados los resultados, a no ser que NH… —celos provocados por la presencia en una de las tertulias fraternas y de una recitadora de fama internacional —¿Berta Singerman?—, aunque pueden ser estos celos una invención de la autora del panfleto.
  9. Pág. 151: No hay vejez si el alma es joven. —NH debe ignorar que pone en la pluma de PV un verso anterior a la carta, procedente de Huerto cerrado; libro enviado a AM antes de conocerlo personalmente (ver pág. 41 de sus M).
  10. Pág172: Otra cita equivocada. Ya que el poema es también del libro mencionado (pág.23 de OP). ¿Es que esta señora no tiene idea de la cronología? Aunque bien puede pertenecer como incluido en la carta que firma Pilar en esta misma página; carta que hemos de dar por apócrifa mientras no se demuestre su existencia mediante el facsímil correspondiente, NH da por buena la constatación de que la mayoría de los lectores de su folletín ignoran tanto la poesía de AM como la de PV, por lo que se toma amplias libertades en su desarrollo novelero; de todas formas la ignorancia sobre la poesía de PV es otra prueba manifiesta del escaso arraigo que su obra ha tenido y que su conocimiento se debe tan solo a la maniobra que dio comienzo en el libro de Concha Espina.
  11. Pág. 175: … a modo de adelanto algunas de sus poesías que había escrito para su último libro Huerto cerrado. —La mención al libro poético, al igual que a las poesías recitadas, es una reincidencia equivocada, pues en esa fecha ya estaba publicado, y aquí sí que no puede achacarse a una licencia de NH, pues la mención solo señala una falta total de atención al simple acontecer de los hechos.
  12. Pág. 189: La mujer se propone atraer, a la diosa le basta ser para dominar.
    —La frase corresponde a carta posterior a la fecha de ese verano de 1928, pero muy bien pudo ocurrírsele a AM en ese año. En cuanto a la conversación con José, NH recoge la sugerencia de que fue él el único que llegó a conocer esa relación. La novelización del episodio lleva a NH a hacer partícipe del secreto a su hermano José, incluso en lo que concierne al nombre. Esto es mucho especular.
  13. Págs. 200-205: Mientras Pilar esperaba una nueva cita… Disimula hermano —le llegó a decir Manuel—… Episodio totalmente novelesco, solo importa en estos comentarios el esfuerzo de la novelista para dar a entender que en la familia del poeta el secreto ya no era tal secreto, incluso sobre el nombre de la persona, puesto en esta ocasión en boca de Manuel, señal de que el mismo ya había transcendido en el ámbito familiar. ¿Cómo explicarlo? AM ya había dado a conocer los dos poemas a Guiomar, así como el Cancionero; es posible que explicase la conexión entre ambos escritos, aunque faltase tiempo para la publicación total que completase su Cancionero apócrifo.
  14. Págs. 205-207: Sus labios se buscaron con deseo. (…) Se dieron un beso inacabable… —Más besos apasionados y de auténticos enamorados, siendo la mención del último el final de muchas de las cartas de AM; final, por otra parte de despedida, tachado por PV en las cartas que lo contienen. Una indicación más de las contraposiciones entre las que se mueve —de acuerdo con el relato— la protagonista de este amor insensato, a la que, alcanzado determinado punto, todo parece escapársele de las manos.
  15. Pág. 219: Había una barrera que se alzaba entre ellos: sus creencias religiosas. —Acompañadas por las sociales, tanto más fuertes en ocasiones y con mayor presión sobre ella; y sus hijos que, al parecer, y de acuerdo con sus creencias, eran lo más importante de todo. ¡Incluso frente al propio AM!
  16. Pág.220: … personajes, José Luis, hijo del cacique Don Diego, prometido de Lola… Las reacciones de Pilar y la defensa de su virtud le sirvieron como inspiración para el personaje de su obra de teatro. —La novelista demuestra una vez más que, al igual que PV, ha pasado superficialmente por la obra del poeta, incluso en algo tan poco profundo como puede ser la superficie de un argumento. Otra cosa es saber para lo que sirve. Ni José Luis es prometido de La Lola ni a esta se le pasa por la cabeza el serlo. ¡Tengamos un poquito de seriedad! Es mucho afirmar, cuando no se conoce más que superficialmente la obra, que PV le sirvió de inspiración, aunque ella lo afirme rotundamente, para el personaje central. Existen muchos estudiosos de ella y en ninguno se vislumbra dicha posible influencia, ¿o emplearíamos mejor la palabra inspiración?
  17. Pág. 227: Al final encontramos una vacante en Baeza… tarjeras postales y devocionarios. —Todo el párrafo sobre Baeza está tomado de una carta a Unamuno —la primera desde su nuevo destino— de Junio de 1913 (E; pág. 119).
  18. Pág. 228: Hay algo nuestro en la comedia. —Vanidad pura sin necesidad de más aditamentos; y las palabras que siguen del poeta no son más que un consuelo a tanta vanidad. La obra claramente se desliza por la pendiente contraria a la pretendida verdad de esa verdad a medias, y contra esto es precisamente contra lo que hay que luchar, pues es algo que solo hacen esos escritores de segunda y tercera fila apoyados por intereses más o menos espurios e interesados.
  19. Pág. 229: Falta que le pongas que “el corazón de La Lola, / solo en la copla se entrega. —La famosa, or repetida, estrofa de PV que su “enamorado” incluye en la obra, da a entender, contrariamente a lo que AM apunta en la carta correspondiente (Depretis, pág. 133, carta 9), que tan solo ha sido el dístico lo que se incluye entre lo que PV puso de su cosecha, ya que parece que lo suscrito por ella era de mayor amplitud. De todos modos resulta muy cuestionable, y habla muy poco en favor del poeta, la introducción de dichos versitos sin previa consulta con su hermano y co-autor.
  20. Pág. 232: Saldré con Hortensia y le pediré a Juan que vaya y venga a por mí…. ¡Claro,”ma petite”! Y le diré que utilizarás a mi mecánico. —Se confirma lo de los dos coches familiares —nota 3— el propio de la familia y el de su madre, detalle que pone de manifiesto, una vez más, el alto nivel social de PV.
  21. Pág. 250: Transcripción, interpretándola solo como coetánea de la segunda de las Canciones a Guiomar (ver nota 20), algo que demuestra insistentemente la falta de control sobre lo que escribe, o le inspiran, de la novelista.
  22. Pág. 258: … estreno del Teatro Fantasio… con la asistencia incluso del Rey Alfonso XIII. —Asistencia que afianza más la posición social familiar. Dudo mucho que S. M. acudiese al de la familia Baroja. Ahora bien, ¿cómo sabe NH que la asistencia del Monarca es un hecho real? ¿Existe alguna prueba gráfica, y de ser así, por qué no se publica y da a conocer? Pero me temo que tanto NH como la nieta de PV se parecen más a inspiradora y abuela, en la que la fantasía y la vanidad no tenían límites.
  23. Pág. 259: … por la invitación que les hizo el Rey para asistir en Sevilla a la inauguración de la Exposición Iberoamericana. —Continúa la “amistad” o favor real, ya que solía ser un privilegio a cualquier invitación a cualquier evento monárquico.
  24. Pág. 260: … el Alto de Los Leones. —El nombre original hasta después de la guerra era Alto del León por el obelisco que lo coronaba. La pluralización se llevó a cabo con posterioridad para homenajear al Tercio falangista que intentó tomarlo en los primeros días de la rebelión, siendo defendido por los grupos de milicianos que subían al mismo desde Madrid. Las violentas escaramuzas concluyeron con un gran número de muertos, con resultado nulo. El cambio hay que suponerlo en aquellos años que era un homenaje al Tercio de falangistas y no a la totalidad de los que allí combatieron.
  25. Pág. 261: Otra pifia que se hubiera solucionado con facilidad si NH hubiese leído la obra de AM: Juan de Mairena (cap. IV), en el que demostraba lo poco amigo que era delos banquetes. ¡Pero, claro: había que leerse al poeta! Y si llegó a hacerlo, ¡qué poca atención puso en ello!
  26. Págs. 264-265: Antonio quería que RO publicara sus poemas en Septiembre Por una vez aparece NH adaptándose a la cronología, al señalar la publicación de las Canciones en RO, sugiriendo un proceso de realización que no se contradice con la posible realidad. … todos los versos que os he leído están inspirados en ella. (…) Se ha convertido en mi musa. —Todo el conjunto ni está inspirado en ella ni PV se ha convertido en su musa. Pero, claro; las libertades novelísticas, ya se sabe… Puede relacionarse este apunte con la última parte de mi libro Guiomar, asedio a un fantasma: Una nueva lectura de las Canciones a Guiomar, en donde se estudia con detalle todo el proceso.
  27. Pág. 266: Hermano, eres Antonio Machado y ella una escritora que nadie conoce. A tu lado, solo tiene que ganar. ¿No te das cuenta? —Por una vez la novelista roza la realidad, ya que la expresión de José es certera. Al 100 x 100. Solo un estado mental transitorio puede explicar la actitud del poeta respecto a PV.
  28. Págs. 272-273: Entre ambas páginas, a modo de encarte, se reproduce original de AM de carta sobradamente conocida, así como su transcripción, ¿No hubiera sido más certero publicar, si es que existen realmente, esas otras que se transcriben casi al final de la novela, así como la Introducción, que semeja una hoja de diario? ¿O es, como se sospecha, que es real su inexistencia y solo invención tanto de la inspiradora como de la narradora? Cada vez más, el desarrollo de la aparente novela me recuerda más a lo llevado a cabo por CE.
  29. Pág. 278: De aquella dama no sé ni su nombre. —Posiblemente el suceso narrado intente explicar la carta núm. 7 (Depretis, págs. 108, sin nota aclaratoria), pero por los fragmentos —cortos— que se incluyen no parecen de la carta real.
  30. Pág. 279: Se abrazaron y se besaron sin poder pronunciar una palabra.
    —Muchos, tal vez demasiados, besos para una relación plena de impedimentos, muy arraigadas han de estar las convicciones filiales y religiosas para poder mantener su actitud sin llegar a traspasar la débil línea que separa estas de la realidad vivida, incluso a pesar de los razonamientos de sus amigas más cercanas.
  31. Pág280: … mi próximo libro que se va a llamar “Esencias”. —No es el libro más apropiado para hablarle de él a AM, a pesar de los desmedidos elogios que el poeta inserta en su crítica. ¿O es que pensaba en lo razonable del poema, ya citado en anterior ocasión, Castidad y todo el impulso proselitista que lo recorre? Un hombre tan certero en sus opiniones y observaciones, ¿no se ha dado cuenta del espíritu que recorre todas las páginas de este poemario?
  32. Pág. 283: Pilar lo entendía pero estaba muy enfadada. —Es comprensible que Pilar estuviese disgustada, pero no hasta el estado que manifiesta NH. ¿O le importa un rábano su cuñada?
  33. Págs. 285-286: Un conocido de la familia… ya han hecho todos los deberes.
    —Auténtica escena de vodevil, pues si bien la asistencia al estreno no llega a realizarse ha sido por fuerza mayor, lo que no es el caso en la situación actual, en la que el empecinamiento del marido conduce a la situación descrita. En ningún momento, y menos en este, ha estado NH en sus horas más bajas como narradora.
  34. Pág. 288: Creo que es la primera vez que lo he visto de etiqueta. —No fue al acto de etiqueta y la confusión, equívoco o falta de atención, consiste en este caso en no detenerse en la fotografía, bastante divulgada, por otra parte, en numerosos textos. AM nunca tuvo, como Manuel, dicha ropa.
  35. Pág. 289: … no hace tanto de la Primera Guerra Mundial. —¡Buena pifia! Calificar de Primera Guerra Mundial a la de 1914-1918, calificada generalmente antes del estallido de la siguiente, como la Gran Guerra, supone un nivel de profecía que no creo fuese normal en 1929.¡Qué gran novelista NO se hubiese perdido dedicándose a la labor, más superficial hoy día, de cronista periodístico en cualquiera de sus múltiples ramas!
  36. Pág. 332: … San Petersburgo… —Esta señora que presume de escritora, siguiendo las huellas de su biografiada aunque superándola en numerosas cosas, es tonta o algo mental le ocurre. El momento en el que se encuentran los cuatro viejos amigos —los dos hermanos Machado, Ricardo Calvo y Antonio de Zayas— se sitúa en 1930. En el ínterin han ocurrido muchas cosas, entre ellas la Revolución Rusa que en 1924, a la muerte de su fundador, pasó a llamarse Leningrado, desapareciendo el segundo de los nombres que tuvo a lo largo de su historia: Petrogrado, por considerar el primero y original alemán en exceso, dado la rivalidad de ambos imperios en el conflicto armado. Mal hubiera podido el diplomático Zayas optar por tal capital. Ya que no existía, dejando de ser la del nuevo estado, aparte de que entre España y la URSS no existían relaciones diplomáticas. ¡Por Dios, cualquier persona medianamente instruida sabe que la antigua capital ha cambiado de nombre!
  37. Pág. 390: Al llegar a la altura le besó. Antonio reaccionó abrazándola y besándola de nuevo. —¿Qué le besó? ¿La mano? ¿En la frente? ¿En la mejilla? ¡Ya está bien de leismo! Si lo besó, fue en la boca y no en otra parte, tal y como se supone que lo hacen dos enamorados y como le correspondió AM. Y por lo que concierne a El tercer mundo, título de su única obra teatral publicada —En el “tercer mundo” no hay pegas ni razones religiosas, ni morales, que nos impidan amarnos—, tal y como se expone por boca de NH o de quién haga una detenida lectura de la obra, toda ella es una transgresión de las leyes de convivencia —de entonces, añadimos nosotros— que le impiden, por su vertiente real, llevar a cabo la realización total de sus deseos, pero tanto moral como socialmente, transgresora de sus propios dictados. ¿Y qué inconveniente hay si con esa facilidad se rompen las normas sobre todo morales en ese mundo feérico donde nadie pide ni reclama derechos? Pero a pesar de semejantes incursiones, en ella prevalece siempre la convicción de sus “deberes” familiares y religiosos, como hemos visto en más de una ocasión; y que en otros escritos —los poéticos— lleva a sus últimas consecuencias, especialmente en ese libro que produce en AM efectos tan extraños y de alabanza.
  38. Pág. 391: El poeta comenzó a besarla por cada rincón de su cuello y de su cara. —Aquí da comienzo la escena más tórrida de la narración. Se han roto los frenos de la misma y NH se dispara como una flecha desde su arco. Ambos se dejan llevar por la pasión tanto tiempo refrenada, añadiéndole, para justificar, el episodio del zarcillo, ignorando que el dicho, o el par completo, no era para esta “falsa” musa, sino un posible regalo de AM a su Leonor como regalo de boda o de noviazgo.
  39. Pág. 405: Hermano, eras el único que no había sucumbido a la tentación femenina. —Equivocación. Joaquín era viudo de un anterior matrimonio, cuya mujer está enterrada en el mismo sepulcro que el abuelo; ver la foto en Gibson, correspondiente a antes de la restauración de la lápida, realizada por los actuales descendientes. Se llamaba Victoria Naharro.
  40. Pág. 423: Querido Antonio. —Carta de Pilar. Esta, como otras anteriores y posteriores, se considera como inédita y aportación original a la narrativa, por lo que debería haber sido reproducida en facsímil para dar fe documental de ella, pero contrariamente a lo que hizo PV —–aunque hubiese resultado mejor que no lo llevase a cabo— no se hace, por lo que queda en el aire la duda de su existencia y puro fantaseo de NH.
  41. Pág. 434: ¿Le importaría llevarnos al cementerio? —Puro fantaseo de NH. De acuerdo con todas las fuentes, AM no subió a El Espino, a ver la tumba de Leonor. ¿Por qué?, cabe preguntarse. Quizá presagió que el dolor podría ser lacerante a pesar de los años transcurridos u obedeció a otras causas. ¿Cuáles? No lo sabemos; lo único cierto es que no se acercó al cementerio.
  42. Pág. 441: … que les dispararan a la barriga. —La famosa frase de Azaña fue una invención de la derecha que cualquier historiador puede corroborar; como tantas otras que proliferaron antes y después de la guerra.
  43. Pág. 448: … esos días azules… —Siempre la repetición monótona del empleo equivocado del original machadiano: ESOS por ¡Qué mala lectura del poeta!
  44. Pág. 477: Matilde Huici, otra de las socias —del Lyceum Club, añado yo— después de ganar una partida, exclamó sin importarle lo que pensasen las demás. —Es difícil aceptar como realidad, aunque los arranques y las exaltaciones estaban a la orden del día, que algunas de las socias del Club se comportasen como auténticas arrabaleras, fuese cual fuese su ideario. Supongo que NH quiso dar un tinte —desafortunado— al ambiente experimentado por aquel club de élite intelectual, ya que siempre hay quien se pasa en determinados momentos.
  45. Pág. 485: Sí; esta vez en prosa: El hombre que murió en la guerra. —La autora parece empeñada en no querer saber nada. Claro que la comedia a que alude oscila sobre la fecha de su escritura, aunque la mayoría demos por cierta la de 1928 para sus inicios.
  46. Pág. 501: La segunda carta que se incluye, la que lleva firma, no es de la fecha que se le atribuye, sino de 20-XII.1930, y figura como núm. 14 de Depretis (en las M lleva el núm. 17, totalmente, como en el resto, aleatorio). Su inclusión aquí viene a causar el efecto contrario del propuesto por NH y la nieta (costumbre heredada), sobre la desvergüenza en el manejo de documentos en su propio beneficio, no existiendo disculpa para ninguna de las dos intervinientes, aunque el epílogo firmado por la nieta avala este manejo de documentos. La superior, sin firma, es totalmente apócrifa y sobre ella me atengo a lo ya comentado con anterioridad.
  47. Págs.499-511: Esta penúltima parte desde el triunfo del Frente Popular hasta la evacuación a Valencia, parece contada un poco a trompicones, pues la misma rápida sucesión de los hechos se asemeja más a una crónica de urgencia de cualquier periódico que a otra cosa. Las mismas cartas que se reproducen o “crean” huelen a esa improvisación sobre la marcha que se realiza demasiado rápida. La forma de narrar los hechos está llevada a cabo de peor manera que lo contado por PV en sus M, más sucintas y más exageradas, pero con menos pretensiones de novelería barata y autora fallida. Además, esa pretensión de mantenimiento de la correspondencia hasta los mismos límites del viaje, con ella ya refugiada en Portugal, cuando está comprobado que el intercambio epistolar concluye en 1934 lo más tarde, y cuando los encuentros ya habían sido suspendidos a partir de 1933…
  48. Pág. 528: Todos fuimos de etiqueta acompañándole. —Ese todos lo dice todo. En realidad, y de acuerdo con PV solo fue Rafaelito al Casino, pero lo que sí llama realmente la atención en este párrafo es el que todos pudieran lucir su ropa de etiqueta —traje de noche y largos para ella y las hijas y esmoquin para padre e hijo o frac para el primero— o PV se equivoca, quizá a propósito, para ambientar mejor la angustiosa situación de unos desterrados a pesar de lo corto de su exilio, que duró algo menos de un año. O quizá este es el resultado de lo que le contó a su nieta, como las clásicas “batallitas de la abuela o el abuelo”.
  49. Pág. 529: No pudimos aguantar muchos meses más en esta situación de precariedad en la que vivíamos. (…) De modo que el 14 de enero de 1937 regresaos a Palencia. —En este párrafo NH resbala más de lo normal. NO pudimos aguantar: según ella aquello no fue un exilio obligado por las circunstancias —algo que nunca se sabe cuánto va a durar, sean buenas o malas las condiciones de vida—, sino una excursión a Portugal, ya que cuando se cansaron de permanecer en Estoril regresaron a Palencia como si tal cosa. ¡Por Dios, señora, que está usted contando una guerra y dos exilios —por cierto bien distintos entre si— y no un viaje de placer. ¿Cuándo va a ver la realidad tal cual es y no como se la cuentan terceras personas?
  50. Pág. 530: Si la suegra de PV fallece el 6 de Enero, este ha de ser por fuerza el de 1937, no en Palencia sino en Portugal, de acuerdo con lo narrado por su nuera, ya que el retorno a una Palencia recién “liberada” por las fuerzas rebeldes se llevó a efecto en Febrero¸ lo extraño en este caso es que Palencia no estuvo en ningún momento en el bando opuesto al rebelde, algo que no deja de llamar la atención a quien lea las páginas reseñadas en las notas anteriores, así como las M de la propia PV. Normal es que previo al conocido como Alzamiento hubiesen salido de Madrid refugiándose en Portugal, pero si en el mismo mes de Julio, pasados quizá dos o tres días, Palencia permaneció, al igual que León, Galicia y algunas otras provincias, en poder de los sublevados, como la familia Martínez Romarate no regresó de forma inmediata al lugar donde pasaron el resto de la guerra; algo por parte de ambas interpretaciones no ha funcionado como ellos querían o bien, había que darle algo de tragedia a lo que constituyó un viaje de placer en el fondo. Y por lo que respecta a la situación de la familia Machado, —… se había trasladado con su familia de la Casa de la Cultura (primera residencia en Valencia, añado yo), a la finca de unos conocidos, que le ofrecieron un lugar más apacible en el campo—, tampoco es verdad que el hotelito que acabó por acoger a AM y familia en Rocafort fuese propiedad de unos amigos; el tal pertenecía desde hacía bastantes años a la Comunidad valenciana, y fue elegido por el Gobierno para albergar al poeta. Escribía sin parar… para aliviar su angustioso pensamiento centrado en Pilar y en su ausencia. —Tampoco fue exactamente así. Lo que AM escribió a lo largo de esos tres años nada tiene que ver con aliviar su obsesión más o menos fantasiosa, sino por pura necesidad de permanecer ayudando a Gobierno y Ejército leal, de acuerdo con su trabajo y capacidad y la perentoria necesidad de apoyo a las fuerzas combatientes. Ver en OC-II, las páginas 2393-2394, donde queda claramente expuesto el compromiso contraído con la República. Todo lo demás son puras especulaciones.
  51. Pág533: Metió las cartas de Pilar… —¿Cómo saben esto NH y la nieta, cuando la propia Pilar solo especula con la idea, aunque tiende más a la afirmación de la posibilidad que a otra cosa? Se trata, una vez más, de un divagar sin consistencia ni apoyo de ningún tipo.
  52. Pág. 561: Durante esos días asistía atónita a conferencias donde se hablaba de Antonio y se decían tonterías como que Guiomar no había existido y que era fruto de la imaginación. —Fue una realidad la creencia de que Guiomar no era más que un personaje creación del poeta, sin consistencia material, y solo tras la publicación de CE comenzaron a barajarse varias opciones sobre el personaje inspirador de la correspondencia. Por otra parte, es una frase totalmente injustificada para aquella España de los años cuarenta, donde la figura y la obra de AM se mantenían en entredicho y apenas existía publicación alguna de sus poesías, y los pocos que osaban ocuparse del poeta, fueron personajes pertenecientes entonces al aparato gubernamental, con manipulaciones más o menos desorientadoras, como el “rescate” de Ridruejo —nada tiene que ver con esto su trayectoria posterior— que encabezó la primera edición “autorizada” de unas Poesías Completas (¿), editadas por otra parte por la filial de Espasa Calpe en Buenos Aires en 1940.

FINAL DE LAS NOTAS.

 

RESUMEN TOTAL DE LA NOVELITA.

 

Hemos tocado el punto final, y completada la lectura conviene añadir unas cuantas consideraciones alrededor del relato como conjunto y no tomando notas, como hasta ahora se ha venido haciendo, aquí y allá, señalando puntualizaciones y equívocos.

Personalmente el desarrollo de la historia responde al concepto de “novela plana”, o sea, de simple desarrollo que no se detiene en ningún otro aspecto, tanto de personajes como de situaciones. Todo responde a una larga exposición de hechos —reales o inventados— entre dos personajes únicos, ya que el resto de los nombres semeja el de simples comparsas que les dan escolta, tanto por un lado como por otro. Ni AM es AM ni PV responde tampoco a la realidad de la poetisa. La novelista, si es que puede denominarse así a la autora de la aventura narrativa, no tiene en ningún momento personalidad propia, pues o bien responde a lo que PV ha dejado escrito en sus M o en lo que la nieta le haya podido contar, pura transmisión de lo que a ella le narró su abuela o su madre. Y todo ello narrado con menos profundidad que un viejo cuento infantil. Ni las cartas que se incluyen son reales o cabe dudar con firmeza de esa realidad, ya que en ningún momento se nos muestran documentalmente, ni la mayoría de los sucesos que se “cuentan” responden a lo que PV ha dicho en sus “aparentes” Memorias; Todo es un continuo fluir de sucesos sin la menor preocupación por ellos, dado que carecen de aliciente por sí mismos. Y para colmo, la guinda del pastel al final de la aventura narrativa. Confieso paladinamente que yo en ningún momento relacioné los sucesos de la Guerra Civil con el “exilio” portugués, dando por supuesto que, como la mayoría del mapa hispano, estuvo bajo la legalidad republicana durante algún tiempo, hasta ser reconquistada por las tropas rebeldes. Y entonces es cuando se produce el regreso de la familia a sus posesiones palentinas. Picado por una curiosidad de última hora, investigué en Google las fechas correspondientes, llevándome la gran sorpresa de que como la mayoría de la conocida como Castilla la Vieja, se adhirió desde el primer momento al bando de los militares sublevados. Entonces, ¿por qué esas penurias y ese destierro mantenidos hasta Enero —según NH— o Febrero de acuerdo con lo que escribe PV, para concluir esa estancia “no tan larga” en Portugal e instalarse ya sin miedos en la llamada España nacional? Miente, por supuesto, PV, al dar a esa estancia portuguesa tintes dramáticos a la espera de un pronto regreso a España y resbala totalmente la autora de la novelita al no poner de su parte nada para investigar la realidad de los hechos, pues muy bien pudieron regresar a los pocos días de sublevarse los militares. ¿Por qué no lo hicieron así? Es una incógnita de las muchas que rodean estos avatares de PV, sus Memorias e incluso las cartas atribuidas a AM, pues ahora resulta que existe una corriente que establece la duda de si están dirigidas a PV o a otra autora del momento, e incluso si son originales o no. Confieso que desconocía estos últimos términos, hasta esa picazón curiosa de último momento antes de concluir las anotaciones. De cualquier forma que sea, queda todavía mucho paño por contar, lavar y aclarar, de modo que se impone coger esas dudosas Memorias y llevar a cabo con ellas y en paralelo a una investigación documental de lo contado allí, un nuevo trabajo externo al problema real de sí o no es Guiomar y musa del poeta.

Y creo que como análisis de algo que no merecía en realidad el tiempo que se le ha dedicado, ya es bastante.

 

 


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