EL ALMA DE UN PUEBLO ES SU LEYENDA INOFICIAL

ENTREVISTA A MIGUEL TORRES MORALES CON MOTIVO DE LA PUBLICACIÓN DE “LEYENDAS PERUANAS”

 

 

  1. En su libro, Miguel, afirma que “a los peruanos nos han robado muchos libros y nos han incendiado mil archivos”. ¿De qué manera este poemario funciona como acto de resistencia cultural frente al olvido y al expolio histórico?

 

En primer lugar, quisiera agradecer por vuestra atención e interés. Todo libro representa un saber enmarcado dentro de una tradición, en cierto sentido es un programa. Lamentablemente, en el Perú se ha establecido una cultura del miedo y se ha destruido la creatividad programática. Primero, la Conquista significó la destrucción de antiguos saberes y de arraigadas creencias que por suerte supieron mimetizarse para sobrevivir al discurso represivo del dominio y de la Inquisición. En segundo lugar, la debelación del levantamiento de Tupac Amaru en 1781 significó la tabuización de cualquier discurso emancipador y redentorista. Luego, la independencia trató de legitimar un discurso criollo y anti-español que sólo supo engendrar caudillismos y guerras fratricidas. Además, la permanente rivalidad con Chile, alimentada por el hegemonismo británico, culminó en un odio destructor que no sólo nos quemó bibliotecas, haberes y balnearios, sino que nos robó la memoria y la autoestima y nos dejó atontados. El mainstream nos adiestra para el olvido y para sentir miedo. Leyendas Peruanas es la negación del blanqueo de la memoria. Hay que recordar para saber quiénes somos. No sólo en el Perú, sino en toda nación hispánica. Y si la inteligencia artificial nos sugiere que no es necesario estudiar para aprender, hay que entender que su discurso es un I-A, un rebuzno digital.

 

 

  1. Usted presenta estos poemas como “reconcebidos doscientos cincuenta años después” de textos de la Gazeta de Lima. ¿Cuánto hay de ficción literaria en este origen y cuánto de reivindicación de una tradición perdida?

 

Yo me aficioné a Pedro Peralta, al Conde de la Granja y a otros autores coloniales, cuyas obras pude leer en microfilms en la Universidad de Bonn, hacia 1995. También leí acuciosamente la Gazeta de Lima, y entonces se me ocurrió inventar anexos, incluso imitando la tipografía. Los primeros intentos me parecieron muy pobres, simples remedos carentes de sentido, esforzados calcos de lexicología. Después de muchos intentos, se me dio por reivindicar voces perdidas, el relato no escrito del Perú, y así se fueron gestando los fascículos de la Pseudogazeta, que hoy son las Leyendas Peruanas. No olvidemos que Platón desconfiaba de la poesía por ser invención, pero la poesía no es simplemente ficción. Es una palabra real que puede acercarnos a lo que ignoramos, a lo que quieren que ignoremos. Mi poesía siempre fue contra corriente, siempre fue un acto solitario, una resistencia personal ante las mentiras y la desfachatez del establishment.

 

 

  1. Su lenguaje poético es deliberadamente barroco, culto, lleno de inversiones sintácticas gongorinas. En una época en que la poesía tiende al minimalismo y al lenguaje coloquial, ¿qué busca comunicar con esta decisión estética?

 

La complejidad no es un fin en sí mismo, es una trocha para abrir, una madeja a ser desovillada. Yo creo que las Leyendas Peruanas tienen un grado de elaboración que posibilita una recepción rápida y sencilla, pero aparte de eso, admito que yo buscaba sorprender, provocar un sacudón, o por lo menos intrigar, hacer que el curioso abriera libros de consulta, leyera más. El lector intrigado es capaz de encontrar tesoros que yo no conozco y que sólo él puede avizorar. Por otro lado, advierto que el minimalismo moderno y la opción por lo coloquial podrían empezar a empobrecernos o a cansarnos si se convierten en un fin en sí mismo. Además, mi abuelo decía que el que frecuenta ovejas, acaba balando y trasquilado.

 

 

  1. En sus textos metapoéticos afirma que “la poesía, desde un principio, encanta. Y si no encanta, no es poesía”. ¿Cómo reconcilia esta afirmación con el hermetismo y la complejidad de su propia escritura?

 

Bueno, se trata de un juicio excluyente y desafiante que reproduce lo que yo creía hace más de veinte años, y necesita mayores explicaciones. En primer lugar, quisiera aclarar que no era mi intención parecer hermético, porque yo hablo y yo escribo así. No todos los poemas notables son encantadores: Su belleza no es una cuestión de primera lectura o de fácil impresión. Debo decir que después de haberlos escrito, yo deseché muchísimos poemas que no me convencieron; al final conservé los que me gustaron más o los que me exigieron mayor dedicación y pulido. El encanto de la poesía es cierto magnetismo, un pálpito de lo eterno, una fascinación que nos hace volver sobre el poema. Yo he escrito poemas buscando la poesía, pero no puedo pretender que cada texto mío contenga poesía o pueda materializar un arquetipo a través de las palabras.

 

 

  1. El poemario transita entre la celebración lírica de la identidad peruana y la denuncia política contenida. ¿Cree que la poesía actual tiene el deber de ser testimonio histórico o considera que esa función debe cederla a otros géneros?

 

La pregunta contiene en sí ya una sentencia seria. Ciertamente hay poetas que se refugian en su torre de marfil y creen poder darse el lujo de ser neutrales o apolíticos, pero tarde o temprano la realidad siempre a todos nos alcanza. Después de las grandes catástrofes a muchos sólo les queda exiliarse, rumiar por la inacción y lamentarse por las omisiones del pasado. El poeta es a la vez profeta y tiene una doble misión, una responsabilidad para con la palabra y con el futuro de la especie. Lo suyo es destapar lo encubierto, allí donde la prensa investigativa claudica o se vende. Martín Adán decía que la poesía es el último refugio de la verdad y que la contemplación de la belleza nos revela en qué niveles se mueven la mentira y la injusticia cotidianas.

 

  1. Desde su exilio europeo escribe sobre Barranco, Lima colonial, el altiplano andino. ¿Cómo ha influido la distancia geográfica en su manera de construir la memoria poética del Perú?

 

Esto lo he tratado de explicar en el prólogo a mi Historia del Olvido. Marcharse y crear distancia es admitir la propia impotencia, pero permite sosiego y contemplación. Cuando uno emigra, cambia su entorno físico, pero las imágenes del espíritu permanecen vivas, y la nostalgia sólo las intensifica. Entonces uno descubre que el mundanal ruido y el tráfago de la cotidianeidad nos impedían ver las cosas tal cual son, símbolos que buscan enriquecer nuestro camino, arquetipos que nos acompañan y dan sentido a nuestra existencia. Por el contrario, muchos políticos de turno son oportunistas demagogos, sofistas que venden su forma de ver las cosas, y en ello retuercen la realidad y falsifican la historia a su favor. No sólo en el Perú, también en España es posible que un político afirme haber ganado las elecciones, incluso cuando ha perdido la mitad de sus electores. Por eso yo subrayo la lucidez de Hölderlin: “lo que permanece, lo fundan los poetas”.

 

  1. Menciona repetidamente que el poeta debe ser “madre” del verso, que ser poeta es “ser inmenso y amar entrañablemente”. ¿Cuál cree que es la misión del poeta en nuestro tiempo, cuando la poesía ocupa un espacio tan marginal en la cultura de masas?

 

Cada autor tiene su antología personal conteniendo los poemas que más le gustan. Sin embargo, al igual que los padres, uno debe querer a todos por igual, y así me ocurre a mí, que puedo reconocer que algún verso está menos logrado, y sin embargo, hay un afecto por la palabra formulada, pues ésta es un reflejo de alguna emoción intensa que demuestra nuestros límites expresivos. El poeta nos debe acercar a la palabra y al misterio que ésta entraña, un tanto como el mejor Rilke, que sabe ser un maestro de metafísica. Y el que se encamina por la metafísica y la meditación, descartará la superficialidad mediática que nos envuelve y adormece. El género humano olvida que está sobrevacunado y que ningún virus mata tanto como la mentira.

 

  1. En sus “Artes poéticas” critica duramente a los “poetas institucionalizados” y a los que “calientan cátedras”. ¿Cree que existe una fractura irreconciliable entre la poesía académica y la poesía verdadera?

 

En todo oficio hay pavorreales, pero la poesía debería ser una forma de vida o en todo caso un magisterio exento de vanidad, algo que preconiza José María Micó. Por otro lado, el pavorreal suscribe para el ego y en el ego cree, pero la experiencia de muchos poetas demuestra que la institucionalización envanece a los pobres de espíritu. Quisiera mencionar como ejemplo positivo a Fray Luis de León, a quien la cátedra le quedaba bastante chica, no sólo por su claro saber, sino por el valor de su persona. Igualmente notables es para mí Dante Alighieri, que hubiera podido instruir con beneficio a todos los profesores de la Universidad de París, ufanos sabios de cuyo nombre pocos se acuerdan. La poesía verdadera es simplemente poesía, puede venir en un haiku o en una estrofa, y no tiene ni siquiera la pretensión de ser útil, bella o verdadera. Y es que la intensidad no necesita títulos ni etiquetas.

 

  1. Usted escribe: “No nos engañemos, por favor, porque ya hay suficiente mentira en el mundo”. ¿Puede la poesía decir verdades que otros discursos no pueden o no se atreven a expresar?

 

El poeta en Occidente es poco más o menos que el profeta bíblico, y se hace todo por denigrarlo, por no empoderarlo. El título de “poeta” va muchas veces cargado de una connotación negativa: es un loco, un disoluto, un perdido, un incomprendido, un inútil social, quizás un crítico apocalíptico o rabioso. Curiosamente son los poetas que fueron más denostados en vida los que permanecen en el tiempo, los que resultan verdaderamente memorables y memorizables, como Luis Cernuda en España, o la esfinge que fue Martín Adán en el Perú. A todos los que estuvieran cansados de las mentiras impresas a diario en letras grandes e intermitentes, yo les recomiendo siempre leer a Dante, para constatar que la corrupción, la injusticia y la necedad no son fenómenos actuales, sino taras que la especie debería superar, en paz y sin violencia.

 

  1. Para quienes se acercan por primera vez a la poesía o consideran que es un género inaccesible, ¿qué les diría sobre cómo leer “Leyendas Peruanas” y qué pueden encontrar en sus páginas?

 

José Lezama Lima decía que “sólo lo difícil es estimulante”. Ciertamente, hay poetas que son una verdadera descarga eléctrica, pero si nos acostumbramos al bajo voltaje, jamás creceremos. Inaccesible es todo aquello para lo que nosotros mismos creamos barreras. Si un joven busca espiritualizarse, tendrá como enemigos a las redes sociales, que no sólo nos carnalizan, sino también nos virtualizan. Con estas Leyendas Peruanas yo trato de acercarnos a la historia, de entrenar la percepción para saber que hay mucho por hacer y que es necesario comenzar para poder seguir. Y seguir es necesario para encontrarnos a nosotros mismos y trabajar por la paz.

En este sentido, Immanuel Kant escribió un tratado Hacia la Paz Perpetua, increíblemente actual. La paz universal es muy posible, pero los poetas se preguntan: ¿quién la quiere de veras? Un mundo libre, sin capitulaciones, sin vencedores ni vencidos, sin opresores y sin traficantes, en el que la dignidad humana no sólo sea un rótulo o un sofisma, sino una realidad universal. Algo que postulé en mi Tratado contra la Guerra, en edición trilingüe: español, alemán y quechua, obra ignorada por el algoritmo. Allí yo digo que cuando uno quiere construir una casa, primero es necesario diseñarla. Bueno, lo mismo ocurre con la paz universal, pero lamentablemente, ¿dónde están los planos? Los silencian, los destruyen y los queman. Si la humanidad entera se sentara a conversar, todos coincidirían en la vigencia urgente de la regla de oro. Si tratamos a los otros como queremos ser tratados, no habría motivo para iniciar conflictos o fingir que el otro es el que ha comenzado.

Agradezco mucho por vuestras preguntas y por todo el trabajo de vuestro equipo, formado por nobles idealistas que me parecen admirables.

 

 

 

DIE SEELE EINES VOLKES IST SEINE INOFFIZIELLE LEGENDE

INTERVIEW MIT MIGUEL TORRES MORALES ANLÄSSLICH DER VERÖFFENTLICHUNG VON „LEYENDAS PERUANAS”

 

 

  1. In Ihrem Band Leyendas Peruanas behaupten Sie, Miguel, dass „uns Peruanern viele Bücher gestohlen und tausende Archive in Brand gesteckt wurden”. Inwiefern fungiert dieser Gedichtband als Akt des kulturellen Widerstands gegen das Vergessen und die historische Plünderung?

 

Zunächst einmal möchte ich mich für Ihre Aufmerksamkeit und Ihr Interesse bedanken. Jedes Buch repräsentiert ein Wissen, das in einer Tradition verankert ist, in gewisser Weise ist es ein Programm. Leider hat sich in Peru eine Kultur der Angst etabliert und die programmatische Kreativität wurde zerstört. Zunächst bedeutete die Eroberung die Zerstörung alten Wissens und tief verwurzelter Überzeugungen, die sich glücklicherweise anpassen konnten, um den repressiven Diskurs der Herrschaft und der Inquisition zu überleben. Zweitens führte die Niederschlagung des Aufstands von Tupac Amaru im Jahr 1781 dazu, dass jeder emanzipatorische und erlösende Diskurs tabuisiert wurde. Dann versuchte die Unabhängigkeit, einen kreolischen und anti-spanischen Diskurs zu legitimieren, der nur Caudillismus und Bruderkriege hervorbrachte. Darüber hinaus gipfelte die permanente Rivalität mit Chile, angeheizt durch den britischen Hegemonialismus, in einem zerstörerischen Hass, der nicht nur unsere Bibliotheken, Besitztümer und Badeorte niederbrannte, sondern uns auch unserer Erinnerung und unseres Selbstwertgefühls beraubte und uns benommen zurückließ. Der Mainstream trainiert uns, zu vergessen und Angst zu empfinden. Leyendas Peruanas ist die Verweigerung der Auslöschung der Erinnerung. Wir müssen uns erinnern, um zu wissen, wer wir sind. Nicht nur in Peru, sondern in jeder hispanischen Nation. Und wenn uns die künstliche Intelligenz suggeriert, dass es nicht notwendig ist, zu lernen, um zu wissen, müssen wir verstehen, dass ihr Diskurs ein I-A ist, ein digitales Wiehern.

 

 

  1. Sie präsentieren diese Gedichte als „250 Jahre später neu konzipierte” Texte aus der Gazeta de Lima. Wie viel literarische Fiktion steckt in diesem Ursprung und wie viel ist die Wiederbelebung einer verlorenen Tradition?

 

Ich begeisterte mich für Pedro Peralta, den Conde de la Granja und andere Autoren aus der Kolonialzeit, deren Werke ich um 1995 an der Universität Bonn auf Mikrofilmen lesen konnte. Ich las auch eifrig die Gazeta de Lima, und dann versuchte ich, Anhänge zu erfinden, sogar unter Nachahmung der Typografie. Die ersten Versuche erschienen mir sehr dürftig, einfache, seelenlose Imitate, mühsame Kopien der Lexikologie. Nach vielen Versuchen kam mir die Idee, verlorene Stimmen, die ungeschriebene Geschichte Perus, wiederzubeleben, und so entstanden die Hefte der Pseudogazeta, die heute die Leyendas Peruanas sind. Wir dürfen nicht vergessen, dass Platon der Poesie misstraute, weil sie eine Erfindung ist, aber Poesie ist nicht einfach nur Fiktion. Es ist ein reales Wort, das uns dem näherbringen kann, was wir nicht wissen, was man uns nicht wissen lassen will. Meine Poesie war immer gegen den Strom, sie war immer ein einsamer Akt, ein persönlicher Widerstand gegen die Lügen und die Unverschämtheit des Establishments.

 

 

  1. Ihre poetische Sprache ist bewusst barock, kultiviert, voller syntaktischer Umkehrungen à la Góngora. In einer Zeit, in der die Poesie zum Minimalismus und zur Umgangssprache tendiert, was möchten Sie mit dieser ästhetischen Entscheidung vermitteln?

 

Komplexität ist kein Selbstzweck, sondern ein Weg, den es zu ebnen gilt, ein Knäuel, das entwirrt werden muss. Ich glaube, dass die Leyendas Peruanas so ausgearbeitet sind, dass sie schnell und einfach zu verstehen sind, aber abgesehen davon gebe ich zu, dass ich überraschen, einen Ruck auslösen oder zumindest neugierig machen wollte, damit der Neugierige Nachschlagewerke aufschlägt und mehr liest. Der neugierige Leser ist in der Lage, Schätze zu finden, die ich nicht kenne und die nur er erkennen kann. Andererseits warne ich davor, dass der moderne Minimalismus und die Entscheidung für die Umgangssprache uns verarmen oder ermüden könnten, wenn sie zum Selbstzweck werden. Außerdem sagte mein Großvater, dass derjenige, der sich mit Schafen umgibt, am Ende blökt und geschoren wird.

 

 

  1. In Ihren metapoetischen Texten behaupten Sie, dass „die Poesie von Anfang an verzaubert. Und wenn sie nicht verzaubert, ist sie keine Poesie”. Wie bringen Sie diese Behauptung mit der Hermetik und Komplexität Ihres eigenen Schreibens in Einklang?

 

Nun, es handelt sich um ein ausschließendes und provokantes Urteil, das meine Überzeugung von vor mehr als zwanzig Jahren widerspiegelt und einer näheren Erläuterung bedarf. Zunächst möchte ich klarstellen, dass es nicht meine Absicht war, hermetisch zu wirken, denn ich spreche und schreibe nun einmal so. Nicht alle bemerkenswerten Gedichte sind bezaubernd: Ihre Schönheit ist keine Frage der ersten Lektüre oder des einfachen Eindrucks. Ich muss sagen, dass ich nach dem Schreiben sehr viele Gedichte verworfen habe, die mich nicht überzeugt haben; am Ende habe ich diejenigen behalten, die mir am besten gefallen haben oder die mir die größte Hingabe und Überarbeitung abverlangt haben. Der Reiz der Poesie ist eine gewisse Anziehungskraft, eine Ahnung vom Ewigen, eine Faszination, die uns dazu bringt, immer wieder zu dem Gedicht zurückzukehren. Ich habe Gedichte geschrieben, auf der Suche nach Poesie, aber ich kann nicht behaupten, dass jeder meiner Texte Poesie enthält oder durch Worte ein Archetyp verkörpert.

 

 

  1. Der Gedichtband bewegt sich zwischen der lyrischen Feier der peruanischen Identität und der zurückhaltenden politischen Anklage. Glauben Sie, dass die heutige Poesie die Pflicht hat, historisches Zeugnis abzulegen, oder sind Sie der Meinung, dass diese Funktion anderen Gattungen überlassen werden sollte?

 

Die Frage enthält bereits eine schwerwiegende Aussage. Sicherlich gibt es Dichter, die sich in ihren Elfenbeinturm zurückziehen und glauben, sich den Luxus leisten zu können, neutral oder unpolitisch zu sein, aber früher oder später holt uns alle die Realität ein. Nach großen Katastrophen bleibt vielen nur noch das Exil, das Bedauern über die Untätigkeit und das Beklagen der Versäumnisse der Vergangenheit. Der Dichter ist zugleich Prophet und hat eine doppelte Mission, eine Verantwortung gegenüber dem Wort und gegenüber der Zukunft der Menschheit. Seine Aufgabe ist es, das Verborgene aufzudecken, dort, wo die investigative Presse versagt oder sich verkauft. Martín Adán sagte, dass die Poesie die letzte Zuflucht der Wahrheit sei und dass die Betrachtung der Schönheit uns offenbare, auf welchen Ebenen sich die alltägliche Lüge und Ungerechtigkeit bewegen.

 

  1. Aus seinem europäischen Exil schreibt er über Barranco, das koloniale Lima, das Andenhochland. Wie hat die geografische Entfernung Ihre Art beeinflusst, die poetische Erinnerung an Peru zu konstruieren?

 

Das habe ich im Vorwort zu meiner Historia del Olvido (Geschichte des Vergessens) zu erklären versucht. Wegzugehen und Distanz zu schaffen bedeutet, die eigene Ohnmacht einzugestehen, aber es ermöglicht Ruhe und Kontemplation. Wenn man auswandert, verändert sich die physische Umgebung, aber die Bilder im Geist bleiben lebendig, und die Nostalgie verstärkt sie nur noch. Dann entdeckt man, dass der weltliche Lärm und die Hektik des Alltags uns daran hinderten, die Dinge so zu sehen, wie sie sind: Symbole, die unseren Weg bereichern wollen, Archetypen, die uns begleiten und unserem Dasein einen Sinn geben. Im Gegensatz dazu sind viele Politiker Opportunisten und Demagogen, antisokratische Sophisten, die ihre Sichtweise verkaufen und dabei die Realität verdrehen und die Geschichte zu ihren Gunsten fälschen. Nicht nur in Peru, auch in Spanien ist es möglich, dass ein Politiker behauptet, die Wahlen gewonnen zu haben, selbst wenn er die Hälfte seiner Wähler verloren hat. Deshalb unterstreiche ich die Hellsichtigkeit Hölderlins: „Was bleibt aber, stiften die Dichter”.

 

  1. Sie erwähnen wiederholt, dass der Dichter die „Mutter“ des Verses sein muss, dass Dichter zu sein bedeutet, „unermesslich zu sein und innig zu lieben“. Was ist Ihrer Meinung nach die Aufgabe des Dichters in unserer Zeit, in der die Poesie in der Massenkultur einen so marginalen Platz einnimmt?

 

Jeder Autor hat seine persönliche Anthologie mit den Gedichten, die ihm am besten gefallen. Aber wie Eltern muss man alle Kinder gleichermaßen lieben, und so geht es mir auch: Ich kann erkennen, dass manche Verse weniger gelungen sind, und dennoch empfinde ich Zuneigung für das formulierte Wort, denn es ist ein Spiegelbild einer intensiven Emotion, die die Grenzen unserer Ausdrucksfähigkeit aufzeigt. Der Dichter muss uns dem Wort und dem Geheimnis, das es in sich birgt, näherbringen, ein wenig wie der beste Rilke, ein Meister der Metaphysik. Und wer sich auf den Weg der Metaphysik und Meditation begibt, wird die oberflächliche Medienwelt, die uns umgibt und betäubt, ablehnen. Die Menschheit vergisst, dass sie überimpft ist und dass kein Virus so tödlich ist wie die Lüge.

 

  1. In Ihren „Artes poéticas” kritisieren Sie scharf die „institutionalisierten Dichter” und diejenigen, die „Lehrstühle warmhalten”. Glauben Sie, dass es eine unüberbrückbare Kluft zwischen akademischer Poesie und wahrer Poesie gibt?

 

In jedem Beruf gibt es Pfauen, aber Poesie sollte eine Lebensform sein oder zumindest eine von Eitelkeit freie Lehre, wie José María Micó am besten verkörpert. Auf der anderen Seite schreibt der Pfau für das Ego und glaubt an das Ego, aber die Erfahrung vieler Dichter zeigt, dass die Institutionalisierung die Armen im Geiste verblendet. Als positives Beispiel möchte ich Fray Luis de León nennen, dem die Professur nicht nur wegen seines klaren Wissens, sondern auch wegen seines persönlichen Mutes viel zu klein war. Ebenso bemerkenswert ist für mich Dante Alighieri, der alle Professoren der Universität von Paris, stolze Gelehrte, an deren Namen sich nur wenige erinnern, mit Gewinn unterrichten hätte können. Wahre Poesie ist einfach Poesie, sie kann in einem Haiku oder in einer Strophe vorkommen und hat nicht einmal den Anspruch, nützlich, schön oder wahr zu sein. Denn Intensität braucht keine Titel und Etiketten.

 

  1. Sie schreiben: „Machen wir uns bitte nichts vor, denn es gibt schon genug Lügen auf der Welt.“ Kann die Poesie Wahrheiten sagen, die andere Diskurse nicht sagen können oder sich nicht zu sagen trauen?

 

Der Dichter im Westen ist mehr oder weniger das Äquivalent zum biblischen Propheten, und es wird alles getan, um ihn zu verunglimpfen, um ihm zu entmachten oder zu diskreditieren. Der Titel „Dichter” ist oft mit einer negativen Konnotation behaftet: Er ist ein Verrückter, ein Zügelloser, ein Verlorener, ein Missverstandener, ein Querdenker, vielleicht ein apokalyptischer oder wütender Kritiker. Seltsamerweise sind es gerade die Dichter, die zu Lebzeiten am meisten verunglimpft wurden, die über die Zeit hinweg Bestand haben, die wirklich unvergesslich und zum Auswendiglernen sind, wie Luis Cernuda in Spanien oder die Sphinx, die Martín Adán in Peru war. Allen, die der Lügen überdrüssig sind, die täglich in großen, blinkenden Buchstaben gedruckt werden, empfehle ich immer, Dante zu lesen, um zu erkennen, dass Korruption, Ungerechtigkeit und Dummheit keine aktuellen Phänomene sind, sondern Mängel, die die Menschheit überwinden sollte, in Frieden und ohne Gewalt.

 

  1. Was würden Sie denen sagen, die sich zum ersten Mal mit Poesie beschäftigen oder sie für ein unzugängliches Genre halten, wie sie „Leyendas Peruanas” lesen sollen und was sie in diesem Buch finden können?

 

Der kubanische Dichter José Lezama Lima sagte, dass „nur das Schwierige anregend ist”. Sicherlich gibt es Dichter, die wie ein elektrischer Schlag wirken, aber wenn wir uns an die niedrige Spannung gewöhnen, werden wir niemals wachsen. Unzugänglich ist alles, wofür wir selbst Barrieren schaffen. Wenn ein junger Mensch nach Spiritualität sucht, wird er in den sozialen Netzwerken Feinde finden, die uns nicht nur verfleischlichen, sondern auch virtualisieren. Mit diesen Leyendas Peruanas versuche ich, uns der Geschichte näher zu bringen, unsere Wahrnehmung zu schulen, damit wir erkennen, dass es viel zu tun gibt und dass wir anfangen müssen, um weitermachen zu können. Und weitermachen müssen wir, um zu uns selbst zu finden und für den Frieden zu arbeiten.

In diesem Sinne schrieb Immanuel Kant eine unglaublich aktuelle Abhandlung Zum ewigen Frieden. Der Weltfrieden ist durchaus möglich, aber die Dichter fragen sich: Wer will ihn wirklich? Eine freie Welt ohne Kapitulationen, ohne Sieger und Besiegte, ohne Unterdrücker und ohne Menschenhändler, in der die Menschenwürde nicht nur ein Schlagwort oder eine Sophistik ist, sondern eine universelle Realität. Etwas, das ich in meinem vom Algorithmus ignorierten Traktat gegen den Krieg postuliert habe, die in drei Sprachen erschienen ist: Spanisch, Deutsch und Quechua. Dort erkläre ich, dass man, wenn man ein Haus bauen will, es zuerst entwerfen muss. Nun, dasselbe gilt für den Weltfrieden, aber leider, wo sind die Pläne? Sie werden verschwiegen, zerknüllt und verbrannt. Wenn sich die gesamte Menschheit zusammensetzen würde, um zu diskutieren, wären sich alle einig über die dringende Gültigkeit der Goldenen Regel. Wenn wir andere so behandeln, wie wir selbst behandelt werden möchten, gäbe es keinen Grund, Konflikte zu beginnen oder so zu tun, als hätte der andere damit angefangen.

Ich bin sehr dankbar für Ihre Fragen und für die Arbeit Ihres Teams, das aus edlen Idealisten besteht, die ich bewundernswert finde.