A LA SOMBRA DEL SAUCE
Autor: Luis de la Rosa Fernández
Editorial: Ediciones Rilke, 2026
Extensión: 41 poemas estructurados en 5 secciones temáticas
TÍTULO Y AUTOR
Luis de la Rosa Fernández nació en Galera, Granada, en 1948. Catedrático jubilado de Lengua y Literatura, gramático riguroso y poeta que llegó a la publicación en la madurez, su trayectoria como autor descansa sobre una paradoja que define su obra: décadas de docencia y de escucha atenta a la lengua antes de publicar, lo que convierte cada verso en el resultado de una práctica reflexiva inusualmente larga. Su segundo poemario, No quedan ruiseñores junto al río (Ediciones Rilke, 2017), recibió el Premio Anual de la Asociación de Editores de Poesía a la Mejor Obra de Poesía de Habla Hispana de 2017, galardón que ha reconocido anteriormente a poetas como Luis Alberto de Cuenca. Varios de los poemas de A la sombra del sauce acumulan sus propios reconocimientos: el soneto “A los amantes de Teruel” obtuvo el Premio al Mejor Soneto en el LXI Certamen Internacional de Poesía “Amantes de Teruel”; “No quisiera morir” fue finalista en el Certamen Internacional “El mejor poema del mundo” en 2025.
A la sombra del sauce es su tercer libro publicado en Ediciones Rilke, sello del Grupo Editorial Pérez-Ayala especializado en poesía de tradición culta. Pertenece a una generación de poetas que vivió el franquismo, la Transición, la irrupción de la democracia cultural y ahora asiste a la transformación digital, y que escribe desde esa acumulación de tiempo histórico sin necesidad de dramatizarlo ni de hacer de él un argumento. Esta condición —la del poeta que no necesita inventarse ninguna urgencia porque la ha vivido— es la que otorga a su voz una gravedad que no se puede fingir.
RESUMEN CONCEPTUAL
A la sombra del sauce articula una meditación lírica sobre el paso del tiempo desde cinco ángulos que funcionan como los movimientos de una suite: el amor, la naturaleza, la finitud existencial, la memoria y la responsabilidad ética. Los 41 poemas no narran una historia, sino que trazan un recorrido emocional desde el deseo de refugio y la urgencia amorosa hasta la llamada a despertar frente al mundo violento contemporáneo, pasando por la contemplación de valles y tardes lluviosas, la conciencia del propio declive y el duelo por los amigos perdidos.
El libro se organiza en cinco bloques temáticos, cada uno precedido de un epígrafe en prosa que actúa como umbral y clave de lectura: el amor como fuerza que da vida pero también destruye el corazón, la naturaleza que responde con flores a nuestras agresiones, el tiempo como nube arrastrada por el huracán, la memoria como fundamento de la identidad, y finalmente el compromiso ético con el mundo. El resultado es un poemario que se puede leer como colección de piezas autónomas —varios de ellas galardonadas individualmente— o como un arco completo cuya culminación cambia retroactivamente el significado de todo lo anterior.
El universo emocional que recorre sus páginas es deliberadamente amplio: amor sensorial, contemplación de la naturaleza, melancolía del tiempo, ternura de los recuerdos de infancia, duelo por los muertos, angustia ante la enfermedad y, finalmente, compromiso con los vivos. No hay tema que De la Rosa abandone sin haberlo habitado en profundidad.
ANÁLISIS DE ELEMENTOS POÉTICOS
Arquitectura del poemario
La estructura de cinco secciones temáticas es una de las decisiones más acertadas del libro. No se trata de una partición arbitraria: cada bloque tiene su propio tono dominante y sus propios recursos formales prioritarios. El primer bloque trabaja predominantemente con la anáfora y el imperativo amoroso; el segundo con la personificación de la naturaleza y el verso meditativo; el tercero con el soneto como forma contenedora de la angustia existencial; el cuarto con la imagen narrativa del recuerdo; el quinto con la apóstrofe y la interpelación directa.
Los poemas que funcionan como bisagras estructurales son reconocibles con claridad. “No me llames, Amor”, que cierra la primera sección, produce el primer gran giro del libro: del fuego amoroso al cansancio y el rechazo. “Ve despacio” —el único poema en verso libre, brevísimo, colocado al inicio de la segunda sección— funciona como respiradero formal y tonal tras la intensidad del primer bloque. “No quisiera morir”, en el centro del tercer bloque, es el poema de mayor densidad filosófica y emocional del conjunto, el eje alrededor del cual gira todo el libro. Y “Como un niño”, al inicio de la cuarta sección, introduce la única nota genuinamente luminosa del poemario, el único momento donde la memoria devuelve juventud en lugar de pérdida.
Análisis métrico-formal
La apuesta formal de A la sombra del sauce es la más audaz y la más coherente de sus decisiones: en un panorama poético español donde el verso libre es el idioma mayoritario, De la Rosa construye su libro sobre la métrica clásica con dominio técnico que no concede un milímetro al descuido.
Diez sonetos clásicos, perfectamente ejecutados en sus dos cuartetos y dos tercetos endecasílabos con rima consonante, distribuidos a lo largo del libro. En “Cronos”, la reflexión sobre el tiempo devorador encaja en el molde petrarquista con una naturalidad que solo da el dominio real de la forma:
“Cronos, devorador de sus criaturas, / en dramático ciclo de la vida, / muestra su furia y cobra sus facturas.”
La rima consonante —”criaturas / facturas”, “vida / abatida”— no fuerza el significado: lo potencia. La sensación de inevitabilidad que transmite el soneto como forma cerrada mimetiza la inevitabilidad del tiempo como contenido. En “Alzhéimer”, el mismo molde se pone al servicio de una ética del cuidado con precisión quirúrgica:
“No reproches, amor más se merece, / que las caricias sean terciopelo / para piel arrugada que te ofrece.”
La imagen táctil del terciopelo contra la piel envejecida condensa en un terceto toda la complejidad afectiva de acompañar a quien pierde la memoria. Que un soneto clásico del siglo XXI hable del Alzhéimer sin que la forma chirríe es una prueba de madurez formal que merece ser subrayada.
Veintiséis poemas se articulan en silva asonantada o arromanzada, combinando endecasílabos y heptasílabos con rima asonante libre. Esta es la forma dominante del libro, y la razón es transparente: la silva ofrece amplitud para el discurso meditativo sin la rigidez del soneto. En “No quisiera morir”, los versículos alternantes crean un fluir que se expande y se repliega como el pensamiento mismo:
“Yo quisiera morir como en otoño el árbol, / y poder revivir florido en primavera, / mostrar mi flor al aire que desde las montañas / viene para impregnarse de aromas en mi huerta.”
La asonancia en “-era” no clausura: deja una apertura que replica el deseo de renacer que el poema expresa. Forma y contenido se pliegan el uno sobre el otro.
El único poema en verso libre es “Ve despacio”, y su brevedad y desnudez formales son exactamente lo que ese instante de suspensión contemplativa requiere:
“No pises esa hoja que hay caída / en el regazo de la tarde. / Todavía una tenue luz la dorará, / aunque marchita.”
Que el único verso libre del libro sea también el más delicado y el más breve no es casualidad: el verso libre en De la Rosa no es libertad por defecto, sino libertad elegida para un instante específico donde la métrica habría resultado un estorbo.
Estilo y lenguaje
El registro de A la sombra del sauce es culto y sostenido, con un léxico que remite a la tradición española clásica: “proceloso”, “tálamo”, “fontana”, “ufano”, “lozano”, “rumboso”. Esta dicción elevada no es exhibicionismo erudito: es la temperatura emocional adecuada para una voz que ha pensado sus palabras durante décadas antes de escribirlas. Junto a ese vocabulario culto conviven, sin ruptura brusca, expresiones de una transparencia casi coloquial: “Quiero bajar al valle / para oír el mugido de las vacas” o “Hace mucho que yo no sé de ti”. El resultado es una dicción que se percibe al mismo tiempo antigua y cercana.
El campo semántico dominante es natural-temporal: árbol, hojas, otoño, río, pájaro, lluvia, valle, trigal, escarcha, invierno. Este vocabulario vertebra el libro desde la primera página hasta la última y nunca se vuelve mecánico, porque De la Rosa lo carga de funciones distintas según el contexto: la hoja que no debe pisarse en “Ve despacio” no es la misma que las “hojas amarillas” que “alfombran el suelo” en “Verde de esperanza”, aunque compartan campo semántico.
El recurso retórico más elaborado del libro es la anáfora de “antes de que” en “Ámame”, repetida seis veces en escalada creciente antes de llegar al imperativo amoroso:
“Antes de que la fruta hallar no pueda antes de que el jazmín destile en vano antes de que la música no encuentre antes de que la luz de la mañana / en oscura y eterna sombra mude.”
Cada “antes de que” demora la petición y la carga de urgencia, hasta que llega la resolución: “regálame la fresa de tus labios / e imprégname el perfume de tu piel”. La estructura es impecable: la forma replica el tiempo que se agota.
El tono predominante es elegíaco pero no derrotado. De la Rosa constata, desea y cuida; no se lamenta ni pide compasión. Cuando escribe “pero a pesar de todo soy poeta / que en conmover el corazón se obstina” en “Poeta de la tarde”, la insistencia no es patética: es declaración de principios de quien ha comprendido que la vejez no cancela la función del arte.
Universo simbólico
El sauce del título establece desde la primera página el territorio del libro: un espacio liminar, melancólico y protector a la vez, donde el sujeto se detiene a contemplar el paso del tiempo antes de seguir caminando. El árbol es el símbolo más versátil del poemario: aparece como lecho de sueño (“Quédate aquí dormido / a la sombra del sauce” ), como cuerpo envejecido (“envejecido tronco, revestido / de verde, ya podrido y sin sus sueños” en “El árbol podrido” ), como deseo de renacer (“yo quisiera morir como en otoño el árbol” ) y como testigo de amor persistente (“el cerezo / aún sigue echando flores” en “Como un niño” ).
Las estaciones funcionan como reloj simbólico: el otoño domina el libro, pero no es un otoño uniforme —es el ocre de la melancolía en “Corazón de otoño”, el frío que anuncia el invierno en “Desasosiego”, el declive que admite florecimiento en “No quisiera morir”. La naturaleza entera —pájaros, ríos, valles, gardenias, amapolas— es interlocutora del yo: no telón de fondo, sino territorio vivo que responde al dolor humano con su propio ciclo.
INTERPRETACIÓN Y JUICIO CRÍTICO
Interpretación fundamentada
La tesis poética de A la sombra del sauce podría enunciarse así: el ser humano que ha amado, contemplado, recordado y sufrido tiene la obligación de no dormirse ante el mundo violento que ha contribuido a construir. Las cuatro primeras secciones son la preparación de esa afirmación; la quinta, su formulación. El yo que en la primera sección buscaba refugio bajo el sauce llega al final convertido en voz que interpela a su propia alma adormecida: “¿No sientes el rugido de la bestia / con alas de metal bañado en sangre?”. La trayectoria es de la contemplación a la responsabilidad.
La coherencia entre forma y concepto es una de las virtudes más consistentes del libro. El soneto aparece cuando el destino se vuelve inevitable —la muerte, la enfermedad, el amor absoluto—; la silva cuando el pensamiento necesita espacio para desplegarse; el verso libre cuando lo que se requiere es suspensión y delicadeza; la tirada de endecasílabos cuando la acumulación de imágenes construye una autodefinición. Cada decisión formal tiene justificación temática; ninguna parece arbitraria.
Evaluación técnica
La originalidad de A la sombra del sauce no reside en el tema —el tiempo ha sido el gran asunto de la lírica española desde Manrique— sino en el tratamiento: la corporalización sensorial de lo abstracto, la integración de formas clásicas con experiencias contemporáneas (el Alzhéimer, la violencia tecnológica de la guerra), y la culminación ética que transforma la elegía personal en interpelación colectiva. Es un libro que sabe exactamente qué tipo de poeta es su autor y construye sobre esa certeza sin concesiones.
Fortaleza técnica 1: el dominio del soneto en poemas como “Alzhéimer” y “Cronos”. En un panorama donde el soneto se usa con frecuencia como ejercicio de estilo o como nostalgia formalista, los sonetos de De la Rosa tienen algo infrecuente: son necesarios. La forma cerrada no decora el contenido; lo intensifica. El terceto final de “A los amantes de Teruel” —”Sois el ejemplo de una entrega ciega, / tanto, que ni la muerte ha sido olvido / ni el olvido fontana que alma anega”— funciona como cierre de llave: el amor que trasciende la muerte se encierra en la forma que más lo contiene.
Fortaleza técnica 2: la construcción del campo semántico natural como sistema de sentido, no como decorado. Las hojas, el otoño, el árbol, el río y las flores no son imágenes descriptivas; son el vocabulario de un pensamiento sobre el tiempo. Su recurrencia no produce redundancia porque cada aparición carga ese vocabulario con un matiz distinto. El cerezo de “Como un niño” que “aún sigue echando flores” y el trigal de “Como el trigal” que espera al segador con su guadaña son la misma familia simbólica diciendo cosas opuestas.
Fortaleza técnica 3: la arquitectura de cinco movimientos con progresión emocional reconocible. Que un libro de poemas tenga estructura discernible sin sacrificar la autonomía de cada pieza es un logro de composición que no debe subestimarse. Los poemas premiados en certámenes individuales —”A los amantes de Teruel”, “No quisiera morir”— funcionan fuera del libro, pero dentro de él adquieren una resonancia que ningún certamen puede otorgarles.
Apuesta arriesgada 1: la fidelidad absoluta a la métrica clásica en un libro de 2026. En el panorama poético español actual, dominado por el verso libre y por la poesía de difusión en redes sociales, publicar un libro donde solo un poema de 41 se aparta de la métrica tradicional es una declaración de posicionamiento que atraerá con especial fuerza a lectores que valoran el rigor formal y a quienes desconfían de la confusión entre desnudez y profundidad. Para ese lector —numeroso, aunque menos visible que el consumidor de poesía viral— este libro es exactamente lo que lleva tiempo buscando.
Apuesta arriesgada 2: el cierre con un poema de compromiso ético explícito tras cuatro secciones de meditación intimista. Este giro podría percibirse como ruptura del pacto lírico; es, en realidad, su culminación lógica. Un sujeto que ha meditado sobre el amor, el tiempo y la muerte llega inevitablemente a la pregunta sobre qué hacer con esa conciencia. Lectores que valoran la poesía como acto ético y no solo como ejercicio estético encontrarán en este cierre la justificación de todo lo anterior.
TÉCNICAS INNOVADORAS PARA EL LECTOR CONTEMPORÁNEO
A la sombra del sauce no incorpora referencias a la tecnología digital ni al paisaje urbano contemporáneo. Esta ausencia es una decisión coherente con la voz y el universo del libro: De la Rosa escribe desde la Naturaleza y desde la tradición como formas de resistencia al ruido del presente, no de integración con él. Sin embargo, el libro se conecta con el lector contemporáneo por vías distintas a las habituales en la poesía de redes.
La imagen de “la bestia / con alas de metal bañado en sangre” de “¡Despiértate, alma mía!” es una metáfora de la violencia tecnológica contemporánea expresada en vocabulario arcaico. No nombra drones ni algoritmos bélicos, pero los evoca con una eficacia que la descripción literal nunca alcanzaría. El poema sobre el Alzhéimer habla de una enfermedad que afecta a millones de familias en el presente y lo hace con una ética del cuidado que no necesita ninguna actualización de vocabulario para resultar urgente.
El libro funciona también como documento de una experiencia generacional específica: la del intelectual español de la posguerra que vivió la dictadura, la transición y la democracia cultural, y que escribe desde la perspectiva de quien ha visto suficientes cambios históricos como para saber qué permanece. Esa perspectiva larga es, paradójicamente, uno de sus atributos más contemporáneos: en un tiempo de inmediatez y olvido acelerado, un libro que habla de memoria, de tiempo largo y de responsabilidad histórica tiene una relevancia que no se agota con los ciclos de tendencias.
Respecto a los circuitos de difusión: A la sombra del sauce está destinado al circuito de librerías especializadas, recitales, clubes de lectura y catálogos editoriales de calidad. No está diseñado para el consumo en redes sociales, ni falta que hace: los poemas de De la Rosa requieren voz alta, pausa y relectura, lo cual los sitúa en una tradición oral y libresca que tiene su propio público fiel.
CONTEXTO HISTÓRICO Y CULTURAL
Contexto generacional
Luis de la Rosa Fernández pertenece a la generación de españoles nacidos al final de la Guerra Civil o en la inmediata posguerra, marcada por la experiencia de la escasez, la censura cultural y el descubrimiento tardío de libertades artísticas que en otros países llegaron décadas antes. Es la generación de José Hierro, de Ángel González, de poetas que aprendieron a decir lo que pensaban con formas que el régimen no podía prohibir porque eran demasiado tradicionales para parecer subversivas.
A la sombra del sauce, publicado a los 77 años de su autor, es un libro de balance sin amargura. El yo poético que “se descubre sazonado y maduro” ante “un invierno que se presiente gélido” habla desde una posición generacional concreta: la del que ha llegado al final de la vida activa con la conciencia de haber vivido y amado, y que todavía se pregunta qué hacer con esa conciencia antes de que el tiempo cierre definitivamente.
Contexto poético actual
El panorama poético español de los años 2020 se caracteriza por una polaridad que el libro de De la Rosa sortea con elegancia: de un lado, la poesía de redes sociales, de verso libre y de inmediatez emocional, de alcance masivo pero frecuentemente sin profundidad formal; del otro, la poesía experimental o hermética de los circuitos académicos, rigurosa pero a menudo inaccesible. A la sombra del sauce se sitúa en un tercer espacio que la crítica especializada ha denominado “poesía de experiencia con anclaje en la tradición métrica”: un espacio donde la emoción es directa, el lenguaje es claro y la forma es exigente sin convertirse en muro.
En ese panorama, el libro es una intervención nítida a favor de la calidad formal y de la honestidad emocional como valores no contradictorios. Su publicación en 2026, cuando la poesía de consumo rápido domina los bestsellers de poesía, tiene algo de declaración de principios: la métrica clásica no es nostalgia, es compromiso.
COMPARACIÓN CON POETAS DEL SIGLO XX
Versus Luis Cernuda (Generación del 27)
Luis Cernuda construyó su obra sobre la tensión entre el deseo y la realidad, documentando la insatisfacción con una frialdad elegíaca que lo distingue de sus contemporáneos. De la Rosa comparte con Cernuda el tiempo como horizonte amenazante y el amor como fuerza que exige ser vivida ahora. Donde Cernuda escribía el deseo desde la distancia intelectual de quien no espera correspondencia, De la Rosa lo escribe desde la urgencia del que sabe que el invierno llega: “regálame la fresa de tus labios / e imprégname el perfume de tu piel / antes de que el invierno blanco y gélido / cubra con manto helado los cabellos”. La diferencia histórica es clave: en Cernuda el deseo insatisfecho es condición ontológica; en De la Rosa es contingencia temporal que puede combatirse todavía.
Versus Blas de Otero (Poesía social, posguerra)
Blas de Otero, cuyo verso “escucha el ruido / del alba abriéndose —paso a paso— / entre los muertos” se cita como epígrafe en “Qué engañosa la vida”, es una referencia explícita del poemario. La poesía de Otero combina angustia existencial y compromiso social desde una dicción áspera y una sintaxis quebrada que marcan el trauma de la guerra. De la Rosa comparte el giro ético final —la interpelación a la conciencia dormida en “¡Despiértate, alma mía!”— pero llega a él desde una forma más serena y desde una experiencia histórica que ya no es la de la guerra civil sino la de la violencia contemporánea: “¿No sientes el rugido de la bestia / con alas de metal bañado en sangre?”. El compromiso es el mismo; el tono, más contemplativo.
Versus José Hierro (Generación del 50)
El epígrafe de “¡Quién pudiera volar!” pertenece a José Hierro: “Buscas, detrás de las nubes, / huellas que se llevó el viento”. La similitud es profunda: Hierro construyó una poesía de experiencia y memoria donde la vida cotidiana se cargaba de densidad histórica y emocional. La imagen del vuelo imposible, de las amarras que atan al sentimiento, es hierriana en su esencia: “¡Quién pudiera volar / como vuelan las nubes con el viento / y soltar las amarras / que me tienen esclavo al sentimiento!”. La diferencia reside en que Hierro trabajó desde el trauma explícito de la guerra; De la Rosa lo hace desde la memoria de una vida completa donde la guerra es ya una referencia histórica, no una herida abierta.
Versus Ángel González (Poesía social y de la experiencia)
Ángel González comparte con De la Rosa la conciencia melancólica del tiempo y el uso de lo cotidiano como materia poética. Los versos que encabezan “Amor, lo sabes bien” son del poeta vallisoletano José María Valverde, pero el clima emocional de esa sección —dos troncos que se apagan juntos, una hoguera que no se extinguirá mientras el sol brille— tiene la misma temperatura que el mejor González: “somos dos troncos en la hoguera vieja, / dos troncos que se extinguen, / a la ceniza dados, y se queman”. Donde González introduce con frecuencia la ironía como mecanismo de distancia, De la Rosa opta por la gravedad directa. Es una diferencia de temperamento, no de calidad.
COMPARACIÓN CON POESÍA CONTEMPORÁNEA
Versus Fernando Valverde (nacido en 1980, Granada)
Fernando Valverde, considerado por críticos de Harvard, Oxford y Princeton el poeta más relevante en lengua española nacido después de 1970, trabaja también desde la tradición métrica y desde la experiencia elegíaca. La proximidad con De la Rosa es geográfica (ambos granadinos) y formal (uso de formas clásicas para la emoción contemporánea). La diferencia es generacional y de registro: Valverde introduce con mayor frecuencia la ciudad y la temporalidad política inmediata; De la Rosa trabaja desde la naturaleza y desde una temporalidad larga, más universal. Sus libros podrían leerse en diálogo productivo: el de la generación joven que todavía espera y el de la generación madura que balance.
Versus Almu Gambi (seudónimo de Almudena Casado, generación millennial)
Marte retrógrado, Venus ausente (Editorial Poesía eres tú, 2025), de Almu Gambi, demuestra que el uso de formas métricas clásicas —sonetos, romances, haikus— para articular experiencia contemporánea no es patrimonio exclusivo de ninguna generación. Gambi usa el soneto para contener la incomunicación digital y las relaciones líquidas; De la Rosa lo usa para el Alzhéimer, para los amantes de Teruel, para Cronos. Ambos comparten la convicción de que la forma cerrada potencia el contenido en lugar de limitarlo. La diferencia es de universo: Gambi habita el mundo de las notificaciones y la precariedad afectiva millennial; De la Rosa habita el valle, la tarde lluviosa, el trigal. Son los dos extremos de una misma tradición revitalizada.
OPINIÓN PERSONAL FUNDAMENTADA
Valoración global
A la sombra del sauce es un libro que se lee con la sensación de estar en manos de alguien que sabe exactamente lo que está haciendo. Esa sensación —infrecuente y valiosa— no procede de la exhibición técnica, sino de la coherencia entre voz, forma y propósito. Cuando De la Rosa elige el soneto para hablar del Alzhéimer, cuando coloca el único verso libre del libro en el poema sobre ir despacio, cuando construye la anáfora de “antes de que” para decir que el amor debe vivirse ahora, no está haciendo demostraciones de destreza: está encontrando la forma exacta para lo que necesita decir. Esa exactitud es, en poesía, lo más difícil y lo más raro.
El libro también tiene una honestidad que resulta infrecuente: no finge distancias que no tiene, no adopta ironías que no siente, no confunde la sofisticación con la oscuridad. La voz de De la Rosa es la de alguien que ha pensado mucho, ha vivido mucho y no necesita disimularlo.
Recomendación segmentada
A lectores habituales de poesía que llevan tiempo buscando un libro que se tome en serio tanto la forma como la emoción: A la sombra del sauce ofrece un dominio técnico poco frecuente y una voz que no negocia su gravedad por ser más accesible.
A lectores que descubren el género y buscan un punto de entrada que no renuncie a la claridad: la dicción de De la Rosa es culta pero comprensible; los temas —el amor, el paso del tiempo, el miedo a la muerte, el recuerdo de la infancia— son universales. Los cinco sentidos están presentes en las metáforas, lo que hace que los poemas se perciban antes de analizarse.
A estudiantes y profesores de literatura española contemporánea: el libro es un ejemplo de manual de cómo la tradición métrica clásica puede actualizarse sin arqueologismo ni artificio, y un caso de estudio sobre la relación entre la poesía de experiencia y la ética del compromiso.
A lectores que valoran la poesía como acto ético tanto como estético: el giro final de “¡Despiértate, alma mía!” convierte el poemario en algo más que una elegía personal. Es también una interpelación.
CONCLUSIÓN
A la sombra del sauce es la obra de un poeta que ha encontrado su voz definitiva: serena, precisa, grave sin ser pesada, comprometida sin ser panfletaria. Luis de la Rosa Fernández demuestra en este libro que la métrica clásica española no es un museo sino un organismo vivo, capaz de contener el Alzhéimer y la violencia contemporánea con la misma naturalidad con que contuvo el amor y la muerte durante siglos.
Su posición en el panorama poético español actual es la de un autor que no sigue tendencias porque no necesita seguirlas: tiene una tradición propia, técnicamente sólida, temáticamente honesta y formalmente exigente. En un mercado saturado de poemarios de experiencia biográfica sin estructura o de verso libre sin propósito, este libro es una anomalía productiva: prueba que hay lectores —y que los habrá— para la poesía que exige ser leída despacio, como aquella hoja caída en el regazo de la tarde que no debe pisarse.
Un libro que no busca ser todo para todos: busca ser exactamente lo que es, para quien sepa escucharlo.
Crítica realizada por Ana María Olivares.
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