Jerónimo Fernández Duarte, de profesión médico acaba de publicar su segundo libro individual de poesía con la editorial poesía eres tú, anteriormente a participado en libros colectivos y sus poemas han aparecido en varias revistas de literatura.

P.- La melancolía de las grúas es un título muy nostálgico y el poema que da título al poemario habla con mucha certeza de esa nostalgia de actividad, quizás un poema publicado en un momento idóneo debido a la crisis económica, donde mucha gente que se encuentre en paro se puede ver reflejada su situación en ese poema. Me imagino que no fue esa la intención del poema. Nos puedes hablar como surgió este poema.

R.- Desde la ventana de la consulta se ven dos letreros de “se vende”. Llevan ahí dos años. En la calle de al lado se construía un edificio que estuvo un tiempo parado. La verdad es que las grúas parecen dinosaurios, manadas de dinosaurios pastando al atardecer. De ahí viene el poema. Una amiga me dice que soy bueno cuando me pongo elegíaco. Qué buena es ( risas)

P.- Cataluña es una tierra rica en poetas, en tus poemas se nota la presencia del mediterráneo, las playas, el mar. Es inevitable quizás esa referencia cuando se vive en un pueblo bañado por el mar. ¿Es tu poesía una herencia de esa tradición de poetas que han tenido el mar por compañero en sus escritos?

R.- No tanto por tradición poética como por experiencia vital. La playa es para mí el espacio erótico que para otros es el cine. Ahora caigo que nunca me la imagino vacía. Además, no le hago poemas a las gaviotas – las odio- ( risas) sino a chicas con bikini o sin él… En fin, creo que viviendo aquí es casi inevitable.

P.- Podríamos definir tu poesía como una poesía realista pero no está ausente en ningún momento de metáforas, una poesía que se entiende y en la que el lector se puede ver reflejado. Muchas voces hoy empiezan a decantarse por una poesía que se pueda entender. ¿Estás de acuerdo con esta afirmación que Joan Margarit recomendó recientemente en sus nuevas cartas a un joven poeta?

R.-No he leído aún las nuevas cartas a un joven poeta. Mmmmm. Es complicado ¿ Qué quiere decir “entender”? ¿ Quién lo tiene que entender? Yo no pienso en nadie cuando escribo los poemas. Tampoco los escribo a propósito para que no se entiendan. Creo que el poema debe ser personal y transferible y también que un poema no es un menú o un billete de metro, así que la gente debe esforzarse para entenderlo. Joder, si se esfuerzan en entender el recibo de la luz ( risas)

P.- No te voy a preguntar por la Gripe A, pero quizás la poesía funcione un poco igual que la dichosa gripe, se contagia en un público minoritario paciente quizás de una pandemia que se podemos llamar poesía. ¿Crees que podremos considerar alguna vez a la poesía una pandemia o tendremos que seguir siempre siendo una minoría maravillada por este noble arte?

R.- No creo que las condiciones de contagio sean las adecuadas: nadie les lee poesía a los niños, la poesía no está presente en la vida cotidiana más allá de “la semana de la poesía”, “el día del poeta” o una chorrada similar. Parece algo como de astronautas o trapecistas, algo muy alejado de la vida diaria. Creo que el problema estriba en que la poesía demanda esfuerzo y da poca satisfacción inmediata. Para ver la tele sólo tienes que sentarte en el sofá, y la poesía no es eso.

P.- Muy pocos libros publicados y mucha calidad en tus poemas, como editor me costó mucho convencerte para que esta Melancolía de las grúas viese la luz. Como lector me he quedado con ganas de más poemas tuyos. Decía Rilke que el poeta no puede evitar acudir al papel ¿Habrá una tercera entrega?

R.- Gracias por lo de la calidad, todo es relativo. Nadie sabe lo que hará mañana pero espero que sí, que haya tercera entrega, y cuarta, etc… No sólo son pocos libros, sino que son muy finos ( risas)… Es que soy muy lento, no tengo método… me apunté en un taller literario y no tenía tiempo para hacer los ejercicios. Me he comprado libros para aprender a escribir poesía y no es que me hayan ayudado mucho. Casi todos enseñan a escribir haikús ( risas). Yo empiezo a escribir un poema y tengo que reescribirlo en otro cuaderno y llevo varios cuadernos paralelos y después paso a la versión definitiva, la envío al editor, el editor me quiere publicar el poemario y yo quiero cambiar los poemas… Así no se puede ir rápido, sobre todo con mi profesión y con dos niños en casa.

P.- Al leer tu poemario me cuesta creer que seas un autor casual y se nota ese trabajo de lectura poética en tus escritos. ¿Cuáles han sido los autores que han dejado más poso en tus escritos o qué al leerlos más te hayan influenciado?

R.- Empecé a escribir poesía en 1998, con veinticinco años. Por qué entonces y por qué tan tarde es todo un misterio, pero desde entonces no he parado. He escrito y escrito y escrito. Y también he leído y leído y leído, aunque nunca seré el lector perfecto de poesía porque empecé tarde.

Si pienso en un autor que sin duda me ha influido es Gil de Biedma. También el resto de la Escuela de Barcelona, pero sobre todo Gil de Biedma. Y hay poetas que me gustan mucho pero no creo que me hayan influido en absoluto, como Dylan Thomas. Me falta muchísimo por leer y aprender. Pero no, de casual no tengo nada: claro, que podría haberlo hecho mejor ( risas).


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