Entrevista con Nuria RUIZ DE VIÑASPRE - foto autora 289x300 - Entrevista con Nuria RUIZ DE VIÑASPRENuria Ruiz de Viñaspre  ha publicado un nuevo libro con la Editorial Poesía eres tú que se titula “La Geometría del Vientre” y ha sido prologado por Eduardo Mendicutti. En su trayectoria ha sido jurado de diversos certámenes literarios así como coordinadora de talleres de escritura. Actualmente trabaja como editora de textos en el Grupo Anaya. Ha intervenido con producción propia en diversos Festivales de Poesía. Algunas de sus obras han sido traducidas al portugués. Parte de su trabajo se puede encontrar en revistas literarias como Texturas, Babab, El invisible Anillo, Ariadna, Cuadernos del Lazarillo, Es hora de embriagarse, Dulce Arsénico, etc. Su obra está incluida en el Diccionario de Autores de la Cátedra de Miguel Delibes.

Ha publicado títulos como El mar de los suicidas, Desvaríos subterráneos, El campo de tus sueños rojos. Su último libro Ahora que el amor se me instala, prologado también por Eduardo Mendicutti salió a la calle en enero de 2004.

Su próximo trabajo, todavía inédito, lleva por título El pez místico.

Asimismo ha sido incluida en diversas antologías como De la A a la Z. Diccionario Universal bio-bibliográfico de autoras del siglo XX, Me chifla la poesía. Antología poética didáctica para alumnos de la ESO y Bachiller,  la reciente Antología La Otra Voz. Poesía femenina 1982-2005, o Nueva Antología Hispanoamericana.

Ha sido finalista en diversos premios de poesía.

En 2004 ganó el XX Premio de Poesía Ciudad de Tudela (Navarra).

 

P.- La Geometría del Vientre es un alegato al alumbramiento humano, pero vista desde fuera, se produce una conciencia de lo ajeno. ¿Has intentado plasmar en este libro esa fecundación como una incertidumbre?

 

R.- Bueno, toda fecundación en sus comienzos es incertidumbre. Es un alumbramiento que no sabes hacia dónde va. Pero a la vez es la desembocadura de un proyecto. Aquello que va.  Es la historia antigua de un embarazo, aunque siempre he querido dar a este libro muchas más voces que la de una gestación, propiamente dicha. Serían tantas gestaciones… las que encierra este libro.

 

P.- Muchos artistas cuando crean algo lo comparan con el alumbramiento. ¿Tiene alguna similitud el proceso creativo que has utilizado en tu libro con este alumbramiento?

 

R.- La vida está llena de secuencias. Es una sucesión –unas veces ordenada y otras desordenada– de acontecimientos impulsados por una acción-base. Hoy más que nunca vivimos en un mundo de consecuencias, de correspondencias –a veces desastrosas, es cierto, lo vemos a diario en televisión– pero bueno, todo lo que ocurre es impulsado por otro “todo”. Y si lo pienso todo es  concéntrico, todo parte siempre de un centro… Han pasado más de cuatro años desde mi último centro, mi última consecuencia y yo espero haber madurado algo desde aquel día en el que expuse mi último libro. Espero también haber sido capaz de elegir aquí y ahora las palabras idóneas para haceros ver cómo concebí las leyes geométricas en un ser humano.

 

 

P.- Tu trayectoria poética es extensa y reconocida ¿Con cual de tus obras te sientes más identificada?

 

R.-  Soy la mujer más desleal con sus libros. Soy una trilladora. Una trilladora que detecta piedras y todo mi pasado es piedra. Así que me desmigo y deshecho todo lo anterior. Como una inercia. Me limpio de piedras. Por ley. La gravedad de mis manos se desmemoriza de toda piedra anterior, pierde peso para que rezume lo esencial. A veces parte dura, a veces parte blanda. Es falacia, es cierto, porque de no haber escrito aquellos primeros versos en un cuaderno sucio de chiquilla, de no haber seguido escribiendo mi primer, mi segundo libro y así sucesivamente hasta llegar aquí, quizá nunca nada hubiera sido lo mismo. Me sigue enorgulleciendo (por ser menos pasado que el resto) el libro Ahora que el amor se me instala. Me enorgullece igualmente esta geometría fresca para vosotros pero a la vez antigua para mí. Y por supuesto, siguiendo esta máxima, mi mayor identificación es mi próximo trabajo El pez místico. Me caso siempre con el futuro, porque en él no veo piedras. Pierdo la memoria aunque en un rincón de mis manos, en el resquicio de mis dedos siempre agradezca aquellos primeros versos, los que le siguieron y ese es el círculo concéntrico donde me muevo.

 

P.- La geometría del vientre está dividida en varias secciones: Era tanta la noche; En el borde del camino el mundo; Aunque el tiempo oscurezca la terso. ¿Se produce una evolución de los sentimientos en cada una de las secciones, es decir, has intentado plasmar diferentes connotaciones en las partes de tu libro?

 

R.- Efectivamente el libro está claramente estructurado en tres partes concebidas como las tres grandes etapas de la vida: nacimiento, desarrollo y por último emancipación y muerte y apoyada cada una de ellas con un dibujo a modo de separatas que creo que son igual de esclareceredores.

En el plano de un embarazo, por ejemplificarlo con mayor clarividencia, en la etapa del nacimiento relato no sólo el momento exacto de cualquier llegada sino del deseo antiguo que arrastra la madre, el deseo de su antedecesora. En el desarrollo, intento hablar, imaginar cómo es el cambio estructural que ha sufrido entre comillas la vida del que desea, cómo es su vida vista dia a dia con su nuevo acompañante sin olvidar por supuesto los cambios físicos de la madre. Y por último, en la emancipacion, intento hablar de la cruel pero necesaria independencia del deseo, la separación más física, esa rotura con su cordón umbilical y, finalmente con la propia vida del nacido deseado, su muerte.

 

 

P.- Decía Carmen Conde que la poesía es el sentimiento que le sobra al corazón y te sale por la mano. ¿Es tu poesía algo espontáneo o el producto de varios momentos de reflexión?

 

R.- A veces siento que a mí me faltan sobre todo manos para producir de golpe todo lo que concentra mi corazón, que supongo tiene el tamaño exacto, y que desemboca en unas manos que siempre, siempre son desmedidas. En lo referente a la pregunta en concreto, en un arrebato de sinceridad he de decir que mis manos son eminentemente espontáneas. Inicialmente así tengo esa impresión, ellas me dirigen, me corrigen. Mandan en mi intelecto. Me llevan desde sus muñecas a ese mundo de ideas. Son dueñas de este revestimiento en que se ha convertido el vehículo de mi cuerpo. Lo que no sé es si en una etapa anterior, mi cabeza va generando todas esas ideas con toda inconsciencia para que cuando le llegue el día a este fruto., se descuelguen las letras ilimitadas desde la coronilla de mis dedos. Pero sí, creo que mis manos son rotundas y espontáneas.

 

P.- Por último, una pregunta casi obligada. ¿Cuáles son tus autores favoritos? 

 

R.- Somos lo que leemos. Siempre lo he dicho. Escribimos aquello que leeos. Nuestras manos tienen querencia con sus maestros. Les tienen calor. Les tienen cariño. Yo siempre he leído a los románticos. Me inicié en ellos cuando yo aún era muy joven gracias a la música clásica. Los músicos alemanes de la época romántica me los trajeron de golpe y me llenaron. Cada lied que escuchaba versaba sobre algún texto de algún romántico alemán. A veces de manos de Hölderlin, otras de de Goethe, de Klopstock… Amplíe mi abanico aceptando letras francesas como las de Baudelaire, Mallarmé, inglesas con Woolf, Shakespeare, Plat. Leo también a muchos tantos contemporáneos. Sería una lista infinita difícil de ceñir a esta pregunta.


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