«Libre espíritu» pertenece a Afectos en tierra herida, de José Escolano Gil (Editorial Poesía eres tú, 2026).
Libre espíritu
Quiso probar su espíritu viajero,
atada hormiga a la cadena establecida
y decidió correr firme por diferentes
senderos de copiosas flores.
Eligió ser diferente, ser libre,
sin importarle lo pequeña que era,
sus sueños conformaban su gran grandeza,
su valentía atesoraba fuerza desconocida.
Viendo tan minúscula criatura
que sus patas se elevaban,
disfrutaba de la presencia
compartida del glorioso vuelo
de solidarias gaviotas y blancas águilas
que su planeo imponente le ofrecían,
invitándola a alzar su vuelo.
Las altas nubes de la razón y sentimientos
cobijaron con ternura su epopeya lograda
y vio la verdadera luz en las alturas conquistadas.
«Libre espíritu» figura en Afectos en tierra herida y cuenta una historia mínima: una hormiga que estaba «atada a la cadena establecida» decide «correr firme por diferentes senderos de copiosas flores». El poema prescinde de explicaciones. Registra la decisión, «Eligió ser diferente, ser libre», y deja que la pequeñez de la criatura haga el resto del trabajo: «sin importarle lo pequeña que era, / sus sueños conformaban su gran grandeza». La inversión de escala es el primer gesto formal del texto. Lo diminuto sostiene lo grande, y la sintaxis lo confirma, porque la grandeza se atribuye a los sueños de un animal al que casi no se ve.
El poema se organiza en tres movimientos. En el primero se presenta la sujeción, con un verbo de atadura y un sustantivo de orden, «cadena establecida», que sugiere un sistema anterior a la voluntad del personaje. En el segundo se produce la elección, y es el tramo más breve del poema. En el tercero llega el ascenso: las patas que se elevan, el vuelo compartido de «solidarias gaviotas y blancas águilas», las «altas nubes de la razón y sentimientos» que cobijan con ternura una «epopeya lograda». Que una hormiga reciba la compañía de aves rapaces y marinas es una elección significativa, porque el poema no la hace ganar a nadie: la hace acompañada.
El verso final, «y vio la verdadera luz en las alturas conquistadas», es el más largo del poema, y esa extensión funciona como un ascenso en el ritmo: el lector tarda más en recorrerlo y llega a la altura al mismo tiempo que la hormiga. Conviene advertir también la elección de la tercera persona. Buena parte del libro habla en primera o en un nosotros interpelante, y en esos poemas la voz se declara; aquí se retira, y la imagen trabaja sola. Esa distancia sienta bien al texto. Libre de alegato, la fábula admite varias lecturas y no cierra ninguna: puede ser la emancipación personal de quien rompe con lo que se esperaba de él, la del pueblo que el libro menciona en otros lugares o la del propio poeta que escribe a contracorriente.
Crítica realizada por Ana María Olivares
Editor asignado: Ángela de Claudia Soneira
Más sobre el libro, con cinco poemas y dónde comprarlo: Afectos en tierra herida, de José Escolano Gil (Editorial Poesía eres tú, 2026).
