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Poesía / Revista

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Poema destacado. Canción de un tema, de Mario Miguel Ojeda Ramírez, en Gentilhombre y sus viajes

«Canción de un tema», de Mario Miguel Ojeda Ramírez, cuenta en versos breves y en tercera persona la mañana de un hombre que compone: el café, los pájaros, la libreta y una tonada que llega una mañana de marzo con la letra ya puesta. Este análisis lee la rutina que sostiene el poema, los cuatro verbos que imitan el trabajo, la asonancia en á-a que hace oír la monotonía y el cierre sin énfasis, y explica por qué es, entre los sonetos que proclaman la vocación en Gentilhombre y sus viajes (Editorial Poesía eres tú, 2026), el texto que la muestra como un hábito humilde.

Mesa con libreta y café junto a una guitarra al amanecer, ilustración para Canción de un tema

«Canción de un tema» pertenece a Gentilhombre y sus viajes, de Mario Miguel Ojeda Ramírez (Editorial Poesía eres tú, 2026).

Canción de un tema

Sabía mucho de música,
mas poco lograba con las manos.
Escribía canciones
que su guitarra apenas acompañaba.

Por las mañanas veía el amanecer,
escuchaba los pájaros,
y aquello lo colmaba.

Tomaba café,
afinaba la garganta entre sorbo y sorbo,
y las ideas,
sin prisa,
las dejaba caer en la libreta.

Una mañana de marzo,
todavía fría,
llovida en la madrugada,
se le vino una tonada
con la letra ya puesta.

Escribió los versos,
repasó la tonada,
tomó la guitarra,
cantó solo en la sala.

La canción era monótona,
como olas que el viento aplaca.
Dejó la libreta en la mesa,
guardó la guitarra.
El día lo esperaba.

«Canción de un tema» ocupa un lugar singular en Gentilhombre y sus viajes. En un libro donde dominan los sonetos rimados y una primera persona que afirma, este poema cambia de registro: está escrito en tercera persona, en versos breves de medida libre, y cuenta la mañana de un hombre que compone. Los dos primeros versos lo presentan por un desajuste: «Sabía mucho de música, / mas poco lograba con las manos». El oído va por delante de la destreza, y la guitarra «apenas acompañaba» lo que él escribía. Es un arranque modesto que fija el tono del poema entero.

Las dos estrofas siguientes describen una rutina: el amanecer, los pájaros, el café, la garganta que se afina «entre sorbo y sorbo». Nada de eso es excepcional, y el poema lo sabe: «aquello lo colmaba». Las ideas no se persiguen; se dejan caer «sin prisa» en la libreta. La libreta, que en el liminar del libro es el equipaje del poeta mensajero, aparece aquí en su uso diario, sobre una mesa, como herramienta de trabajo.

El centro del poema es un acontecimiento pequeño. «Una mañana de marzo, / todavía fría, / llovida en la madrugada», le llega una tonada «con la letra ya puesta». Los tres versos de circunstancia retrasan la noticia y le dan peso, y la llegada de la canción completa tiene algo de don, en sintonía con la idea de la inspiración recibida que recorre todo el libro. Pero el texto no se detiene en el asombro. La estrofa siguiente encadena cuatro verbos en pretérito, escribió, repasó, tomó y cantó, con una sintaxis paralela que imita el trabajo mismo: hacer, revisar, ensayar, interpretar. El último de esos versos, «cantó solo en la sala», añade la soledad sin subrayarla.

El final es lo más personal del poema. «La canción era monótona», admite la voz, y no la defiende. La comparación que sigue, «como olas que el viento aplaca», convierte la monotonía en calma: un movimiento repetido que no llega a romper. El oído lo comprueba, porque una misma asonancia en á-a vuelve una y otra vez a lo largo del poema (acompañaba, colmaba, tonada, sala, aplaca, guitarra, esperaba), como el vaivén de esas olas. Después, el hombre deja la libreta, guarda la guitarra y sale. El verso que cierra, «El día lo esperaba.», devuelve la escritura a su proporción dentro de una vida. Frente a los sonetos que proclaman la vocación, este poema la muestra como un hábito humilde, y en esa contención está su hallazgo.

Crítica realizada por Ana María Olivares

Editor asignado: Ángela de Claudia Soneira

Más sobre el libro, con cinco poemas y dónde comprarlo: Gentilhombre y sus viajes, de Mario Miguel Ojeda Ramírez (Editorial Poesía eres tú, 2026).

Este libro en el catálogo del Grupo Editorial Pérez-Ayala: GENTILHOMBRE Y SUS VIAJES, de Mario Miguel Ojeda Ramírez