¿QUÉ ES EL AMOR?
¿Qué es el amor cuándo se vive en pareja?
¿Qué bondades lo aderezan y cuál es su color?
No es escaso su legado
pues ha de colmar de virtudes
la palabra enamorado,
llenaría mil papiros
hablando de lo que alude
para que broten suspiros
¡Cuándo llegan plenitudes o
por lloros compungidos!
La primera gran verdad
cuando “bebemos” amor,
¡Es la diversidad!
Pues no solo hay calor
si es de varón con mujer,
¡son todos y nacidos
de “su ser”
dueños de su emoción!
Es de aquellos que abrazados
en sus “lazos” de colores
sin mirar su condición
viven ensimismados
por unir su corazón.
¡Todos hijos de Cupido!
Para ellos y por ellos
que buscan algo tan bello
como el amor en su nido,
lo escrito a continuación:
¡Estos “mimbres” bien trenzados
a sus vidas dan sentido!
El respeto, el cariño,
el afecto y la ternura
el deseo, la pasión
la lucha, el sentimiento
la entrega y la comprensión,
alegría y sufrimiento
compartir con emoción
y además fidelidad
y mucha admiración,
sinceridad, lealtad,
sacrificio y empatía
y también la convivencia
plena de complicidad,
comunicación y autoestima
envuelta en sensibilidad,
reconciliar el corazón
sin dejar de ser románticos,
¡todo ello es la semilla,
de la que brota el amor!
Esos juncos han crecido
con la luz y al apagar,
se logran con el tiempo
y el camino recorrido.
Si mezclamos ese aliño,
se logra esa gran certeza
que llamamos el amor,
¡Al alma le da grandeza,
de la vida es su razón!
Se hace poco a poco
paso a paso, sol a sol,
sin él, no habrá sabor
al navegar cada día
y mantendrá la ilusión
con las velas recogidas.
Antonio del Barrio Estremera
Mimbres de Amor
DESEO Y PASIÓN
Una mirada tierna
unos besos bajo el sol
una tarde que nos quema
unas caricias de amor.
¡El sentir que tú me sientes
si te duele mi dolor!
El botón de tu camisa
que se “escapa” de repente
porque notas que al tocarnos
nuestro cuerpo es una fuente
de pasión y más deseo
y nos lleva la corriente
hacia el mar que yo navego
¡Voy nadando con mis manos
que se “bañan” en tus dedos!
Caminamos por el parque
compartimos sentimientos
y te digo palpitando
como las hojas al viento:
¡Que te quiero como a nadie
“llévame” para tu adentro!
De tus labios bebo aliento
y tú que estás enamorada
me regalas lo que pienso,
y lo entregas ya sin nada
que te cubra ese momento
¡Te protege ahora mi piel
de la tuya me alimento!
Ya no tienes nada tuyo
y mi alma yo te entrego,
me despojo de lo mío
porque yace ya en tu cuerpo.
A partir del bello instante
lo vivido por nosotros
lleva el nombre del amor,
tiene un precio su “razón”
no es el oro, ni el diamante.
¿Qué moneda nos lo da?
Nos preguntamos a un tiempo
¡Mucha ternura y cariño
que envolvimos con respeto!
No hay “denarios” que lo compren
si el amor es verdadero,
eso nació de dos almas
que se dieron por entero.
El deseo y la pasión
brotan pronto en la pareja
¡Cuando el amor manifiesta
compartir el corazón!
Esos “dones” que embelesan
a cualquiera de los dos
llevan cariño y dulzura
empapados de emoción,
y al mirarnos a los ojos
nos dará la calentura
¡Porque morimos de amor!
Antonio del Barrio Estremera
Mimbres de Amor
AFECTO
¡El amor es la unión
de muchos mimbres a la vez!
Entonces brota del corazón
la alegría del querer.
Pero no habrá ilusión completa
si ese viaje no respeta
en su camino el afecto,
se hundirá, no habrá proyecto.
El afecto es emoción
empapada de colores
y de música y tambores
al oír una canción.
Este mimbre se transmite
de tí, a la enamorada
¡Cuando tu voz cubre de gozo
a esa persona amada!
Y ella lo recibe
dibujándote un esbozo
de eso que dentro percibe
porque la parece hermoso
y lo sueña con la almohada.
¡El afecto se regala
a la dueña de tu alma!
Despierta luz e interés
y rompe feliz su calma
porque la viste de gala
de la cabeza a los pies.
Y además da cercanía
a quien prueba su sabor
llena de plena armonía
y excita con su calor.
¡Qué no se acabe el afecto
porque se rompe el amor!
Y sin su mimbre, no hay cesto.
Antonio del Barrio Estremera
Mimbres de Amor
SOLEDAD POR LA AUSENCIA
¡Un mal día el destino fue cruel!
A ese alguien que yo amaba
Dios lo llamó con Él
¡Mi alma quedó cortada,
y le sigo siendo fiel!
No hay consuelo, mi persona
sintió una herida
que hizo temblar mi vida
porque partió para el cielo
y no me llevó en la “huida”.
Yo que hasta ayer respiraba
intensamente el amor,
empapado de verdad
hoy vivo de “penitente”
por doquier
en íntima soledad.
El vacío, la tristeza
me abocan al desánimo
¡Aunque abrazo la presencia!
De esos seres de nobleza
que me ayudan con su afecto,
para huir de este trayecto
nada aparta el pensamiento,
el que habita en mi cabeza.
Mi amor tomó su vuelo
pero me dejó su huella,
su recuerdo,
aceptar su marcha
y llorar “el duelo”.
Duro es el camino
tristes las emociones,
buscaré hacia mis adentros
otro sentir de la vida
pediré en mis oraciones
esa paz que ya no encuentro.
¡Los días de “vino y rosas”
me marchitan ahora el alma!
Aquellas tardes tan hermosas
ahogan con fuerza mi calma.
He de encontrarme conmigo
en la soledad cruel
y buscar además abrigo
para “vomitar” la hiel.
¡Poco a poco paso a paso
mano a mano beso a beso!
Habré soltado ese peso
de su ausencia sin regreso.
El calendario contará
las hojas que se ha de llevar el viento
y renacerán mis días
sin olvidar sus recuerdos,
ellos sanarán mi vida
porque conmigo le siento.
Pero será el tiempo,
el ansiado y querido tiempo,
quien decidirá el momento
de suavizar mi tormento.
Tomaré las riendas
de mi vida solitaria
sin olvidar
¡Que vive en mis plegarias!
Me iré quitando las vendas
de mi cuerpo y de mi alma
y los puntos de sutura
que cosieron mi armadura
habrán caído del cerco
que un día rompió mi calma.
Volverá a salir el sol
donde habitaba penumbra
busqué apoyo y consejo
¡En el dolor!
Y ese “todo” ya me alumbra
en mi vida
y en la huella de su amor.
¹ Nota del autor en el libro: se refiere a la ausencia cuando uno de los dos se va para siempre por la muerte.
Antonio del Barrio Estremera
Mimbres de Amor
FIDELIDAD Y LEALTAD
Fidelidad, bella palabra
¡Piedra angular del amor!
Significa marcar los límites
donde dos seres que se aman
están cómodos, sin dolor,
seguros de que transmiten
lo que dicta el corazón.
Fidelidad… es hacer
un pacto mutuo
de respeto y sentimientos
¡Para que, de los dos, ninguno!
Haga añicos los cimientos
del amor que les nació.
Fidelidad, fundamento divino,
para todas aquellas personas
que entienden que su “sino”
hacia el alma que coronan
delimita su camino.
Fidelidad… es mezclar en argamasa
la honestidad y la palabra,
para construir una casa
que tenga firmes fundamentos,
para ese amor que se labra.
Fidelidad… es abrirse a la emoción
para sí, y para el de enfrente,
es decirle: ¡No! a los celos
esa daga reluciente
que acuchilla “la razón”
si los dejamos presentes.
Fidelidad… es contar con su opinión
para las cosas que importen
y para las de menos “porte”,
sea elegir canción o
buscar lecho de amor
cuando el deseo “es consorte”.
En fin, fidelidad… es
¡Vivir dentro del otro
lo que le rasga su paz!,
y evitar daño a su rostro
para encontrar la verdad
y de ella, hagamos trono.
Antonio del Barrio Estremera
Mimbres de Amor