Cinco poemas de DESDE EL TÁRTARO
Desde el Tártaro, primer poemario de Iván Martín Yáñez, traza un itinerario de cinco estaciones —el fondo, el territorio, el mundo exterior, la pieza mayor y el regreso— con un lenguaje que toma prestado el vocabulario de la ingeniería, la química y la informática para nombrar la enfermedad, la pérdida y, al final, una forma inesperada de calma. Estos cinco poemas ofrecen una puerta de entrada al conjunto: el primero abre el libro, el segundo y el cuarto muestran su técnica más característica, el tercero es su bisagra temática y el quinto lo cierra. Descubre el libro completo en https://nuestrosescritores.com/ivan-martin-yanez/
SIN SERVIR
Poema de apertura
No hay nada que le pueda agradecer,
a la maldita medicación.
Mis ideas aparecen aturrulladas.
Me he convertido en un simplón.
No hay nada que pueda agradecerle,
he perdido mi superpoder.
Ya no dialogo con los muertos,
ya no les susurro tomando café.
No hay nada que pueda agradecerle,
ni siquiera un instante de placer.
Mi pueblo continúa con sus quehaceres,
he olvidado lo que era poseer.
No hay nada que le pueda agradecer,
soy áspero y un sin servir.
Las voces ya no me martirizan
y sin ellas prefiero morir.
Es el primer poema del libro y su declaración de intenciones: sin eufemismo, sin gratitud impostada hacia el tratamiento, con una franqueza casi coloquial que después el resto del libro tecnificará.
HORMIGÓN CRUDO
Técnica singular
No hay poros en esta piel de cemento,
solo una superficie de aristas vivas
que devoran la luz del mediodía.
Hormigón crudo,
vertido sobre los sueños de ayer,
fraguando una realidad sin ventanas
donde el eco rebota contra el vacío.
La presión del encofrado no pregunta.
Las vigas de la columna se oxidan,
mientras el tiempo, esa mezcla densa,
se endurece hasta asfixiar el grito.
No busques fisuras.
En el Tártaro, la solidez es la única ley.
Y yo, una grieta que intenta ser verso.
Ejemplo perfecto del «brutalismo poético» que da nombre al proyecto del libro: el cuerpo y la mente convertidos en obra en construcción, con el verbo «fraguar» como bisagra entre lo blando y lo irreversible.
LA METAMORFOSIS
Poema central
Soy larva que se ignora en el sustrato,
un quiste en el tejido del tiempo ciego,
esperando la necrosis del miedo
para brotar en una forma nueva, informe.
No es seda lo que me envuelve en este rincón,
es una gasa impregnada de yodo y olvido,
un vendaje que oculta la mutación química
de quien se sabe, al fin, insecto de asfalto.
Saldré de aquí con alas de ceniza vibrante,
una efigie patética que boquea en el vacío,
dispuesto a chocar contra la luz artificial
de los que aún creen, ingenuos, en la cordura.
El poema bisagra del libro: nombra explícitamente la mutación que el resto de la obra dramatiza sin decir su nombre, y anticipa el giro hacia «El regreso».
DISCORDANCIA ROMÁNTICA
Emoción directa
¿Qué unidad somos?, ¿quién eres?
¿El alcaloide, el residuo, la mofa?
¿Una anatomía ramplona?
¿Un ensamblaje de despojos?
Ignorante Entidad:
calcifica la penumbra
desafiando al dogma clínico,
viviendo sin cables.
Fuga perpetua
en transición pasajera.
Algoritmo arrítmico,
entropía sin tregua.
Impacto ciego del azar.
Realidad roedora,
neurosis redentora.
¿Qué somos… quién eres?
El fracaso amoroso descrito en términos químicos e informáticos, sin que la precisión del vocabulario reste ni un ápice de urgencia emocional a la pregunta que abre y cierra el poema.
RIENDO
Poema de cierre
Las nubes me dominan,
qué lejos queda el sol,
el cielo se derrite
quemando mi dolor.
¿Dónde queda el camino
de regreso a la raíz?
¿Dónde queda la salida?
Que me quiero ir.
Niños que se esconden,
los busco, ¿no los ves?
Escapo de este mundo,
cuento hasta diez.
Me sucede
cuando nada me lleva a ganar.
Qué sucede
cuando siento cerca mi final.
Huyo, persigo
y al final me tiendo
sobre un manto de nubes grises.
Sigo corriendo
y al final me tiendo
en los brazos del mar riendo.
(riendo): como loco que se lleva el tiempo
(riendo): riendo de todo
(riendo): como alma que esquiva al diablo
(riendo)…
El cierre del libro y su arquitectura completa: tras veinte poemas de descenso, la risa entre paréntesis se convierte en el único gesto de soberanía posible sobre el propio dolor.
Desde el Tártaro está disponible en Editorial Poesía eres tú. Un debut poético que convierte el lenguaje técnico en material lírico legítimo y que merece leerse de principio a fin. Más información en https://nuestrosescritores.com/ivan-martin-yanez/