{"id":7089,"date":"2018-01-30T23:04:51","date_gmt":"2018-01-30T22:04:51","guid":{"rendered":"https:\/\/poesiaerestu.com\/revista\/?p=7089"},"modified":"2018-01-30T23:12:53","modified_gmt":"2018-01-30T22:12:53","slug":"guiomar-guiomar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/poesiaerestu.com\/revista\/guiomar-guiomar\/","title":{"rendered":"GUIOMAR, GUIOMAR\u2026"},"content":{"rendered":"<p><strong> Miguel \u00c1ngel Baamonde es uno de los grandes machadianos defensores de la figura de Leonor, su \u00faltimo libro Leonor. Memoria de la ni\u00f1a esposa, es una biogr\u00e1fia de la esposa de Antonio Machado. En este art\u00edculo reafirma su tesis de que Leonor es el \u00fanico y verdadero amor de Antonio Machado.<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<h1 style=\"text-align: center;\"><strong>GUIOMAR, GUIOMAR\u2026<\/strong><\/h1>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><em><u>\u00a0<\/u><\/em><\/strong><\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><strong><em>NUEVAS NOTAS PARA UN mejor cocimiento DEL AP\u00d3CRIFO FEMENINO<\/em><\/strong><\/h2>\n<p><strong>\u00a0<a href=\"https:\/\/poesiaerestu.com\/revista\/guiomar-guiomar\/leonorypilar\/\" rel=\"attachment wp-att-7090\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-7090\" src=\"https:\/\/poesiaerestu.com\/revista\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/LeonoryPilar.jpg\" alt=\"Guiomar Leonor o Pilar\" width=\"158\" height=\"79\" srcset=\"https:\/\/poesiaerestu.com\/revista\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/LeonoryPilar.jpg 158w, https:\/\/poesiaerestu.com\/revista\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/LeonoryPilar-120x60.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 158px) 100vw, 158px\" \/><\/a><\/strong><\/p>\n<p>En el mes de Agosto del pasado a\u00f1o se celebr\u00f3, los d\u00edas 23-25, en la Universidad Internacional Men\u00e9ndez y Pelayo un<em> Encuentro<\/em> sobre la figura de Pilar de Valderrama, patrocinado o propiciado por su nieta Alicia Viladomat; del mismo todav\u00eda ignoro, pues no s\u00e9 si han sido publicados los resultados a los que en dicho <em>Encuentro<\/em> se lleg\u00f3, pero alguno de sus puntos s\u00ed es conocido a trav\u00e9s de algunas publicaciones que se han hecho eco del mismo. As\u00ed, el diario <em>El Peri\u00f3dico<\/em>, en fecha 25-VIII-17, y correspondiendo con el \u00faltimo d\u00eda de las mencionadas reuniones, dice lo siguiente como resumen al que han llegado los participantes: <em>Todos han reivindicado la figura de Pilar de Valderrama como escritora y han lamentado que fuera una mujer con un perfil \u201c<u>ensombrecido<\/u>\u201d<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><strong>[1]<\/strong><\/a> por Antonio Machado.<\/em><\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 han querido decir los participantes del encuentro con esa expresi\u00f3n tan singular, como es la palabra <em><u>ensombrecido? <\/u><\/em>\u00bfQu\u00e9 ha perdido vigencia la figura literaria de Pilar de Valderrama a causa de su personal conocimiento de Antonio Machado? \u00bfQu\u00e9 la equiparaci\u00f3n entre ambas obras perjudica la de la poetisa<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a> en favor de la del poeta? En cualquiera de los dos casos, el t\u00e9rmino est\u00e1 de m\u00e1s, y por motivaciones tan ajenas a la obra de ambos como lo fue la pretensi\u00f3n de la poetisa al querer elevarse a la categor\u00eda de musa, con nombre propio, del poeta.<\/p>\n<p><em><u>Ensombrecido<\/u><\/em> es el participio del verbo ensombrecer: <em>cubrir de sombras<\/em>; en otras palabras, ocultar y oscurecer<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>; restarle valor a algo en beneficio de otro, tratando de empeque\u00f1ecerlo con el fin de que no haga sombra a lo que tiene al lado. \u00bfY es este, en realidad, el caso de Pilar de Valderrama? Indudablemente la pretensi\u00f3n queda muy lejos de la realidad, rehuy\u00e9ndola, ya que la <em><u>ensombrecida <\/u><\/em>figura de la poetisa lo estaba con anterioridad por su propia obra, motivo por el que busca el apoyo de Antonio Machado para as\u00ed poder escalar esos puestos que la llevar\u00edan a igualarse con \u00e9l y otros valores literarios del momento.<\/p>\n<p>Conviene siempre en este tipo de trabajos buscar un punto de partida desde el cual continuar por el camino que la observaci\u00f3n y la cr\u00edtica pretenden, y si queremos llegar al final propuesto, esto es, al fondo de esa verdad que nadie pudo llevar a cabo con anterioridad, por falta total de medios para realizar un estudio profundo de lo que muchos consideraron impostura mientras que otros se aferraron al descubrimiento sin m\u00e1s, como una aportaci\u00f3n deslumbrante en la vida y en la obra de Antonio Machado, es preciso ahondar en las intenciones que llevaron a cabo a Pilar de Valderrama a la <u>pretendida opci\u00f3n<\/u> de <em>musa \u00faltima<\/em> del poeta.<\/p>\n<p>Ahora, transcurridos los a\u00f1os y disponiendo de documentaci\u00f3n entonces inexistente o distorsionada por la propia interesada en mantener ese aire de misterio en el que persisti\u00f3 durante algo m\u00e1s de medio siglo, resulta m\u00e1s factible un acercamiento a la realidad de los hechos. Porque Pilar de Valderrama estaba olvidada, (podr\u00eda decirse que <u>bien olvidada),<\/u> pues salvo aquellos m\u00e1s cercanos a ella, nadie recordaba una obra tan gris, po\u00e9ticamente hablando, como la que dej\u00f3 en los pocos libros publicados y en la \u00fanica obra de teatro conocida, nunca llevada a escena, a pesar de los esfuerzos y azacaneos del \u201cenamorado\u201d para que alg\u00fan director teatral de entonces se fijase en ella. Basta traer a colaci\u00f3n unos cuantos datos, comenzando por los recuerdos que un memorialista como Cansinos Assens aporta, as\u00ed como los que el propio Antonio Machado deja traslucir en algunas de sus cartas, limpias ya de manipulaciones interesadas, cortes e incluso intentos de hacer desaparecer determinados fragmentos, gracias a la meritoria labor llevada a cabo por el hispanista italiano Giancarlo Depretis en su pulcra edici\u00f3n de dicha correspondencia<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, como inicio, el retrato de la poetisa vista por el mencionado Cansinos: <em>En los viernes de Concha Espina<\/em><a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a><em> conozco a algunas escritoras m\u00e1s bien deleitantes<br \/>\n\u2014como se dice ahora\u2014 que hacen literatura por puro placer, al margen de todo profesionalismo<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\"><strong>[6]<\/strong><\/a>, pues socialmente son grandes se\u00f1oras. \/ Una de ellas es Pilar de Valderrama, una mujer que pasa de los treinta, casada y madre de familia, <\/em>para continuar algo m\u00e1s adelante: <em>Pilar <\/em>(sic: de) <em>Valderrama es una mujer morena, de tipo sem\u00edtico, con grandes ojos pasionales y toda ella llena de un exceso de ardor que desfoga en el arte. Ha publicado ya dos libros\u2026, <\/em>marcando el final del retrato con una curiosa expresi\u00f3n de la novelista santanderina: <em>\u2014\u00a1Todas tienen su librito!&#8230; comenta ir\u00f3nica y picada Concha Espina que no ve con mucha simpat\u00eda a estas opulentas rivales<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\"><strong>[7]<\/strong><\/a>. <\/em>Alta burgues\u00eda; este es el dato concreto que la distingue y el m\u00e1s significativo para comprender <u>la distancia<\/u> que ella misma marca entre su persona y la del poeta, que explica con claridad di\u00e1fana su comportamiento, tanto en la correspondencia como en los encuentros en lejanos caf\u00e9s o en rec\u00f3nditos parques; porque hay que se\u00f1alar que Antonio Machado, a pesar de tener ella misma su d\u00eda semanal de reuniones y un peque\u00f1o teatro que acog\u00eda a sus amistades en las temporales representaciones, y la respetada figura que supon\u00eda el poeta, nunca fue su invitado. \u00bfLes bastaba a ambos el continuado intercambio de cartas y los encuentros espor\u00e1dicos? Es posible que as\u00ed sea, y no existe motivo que descarte tal posibilidad; tampoco, naturalmente, lo contrario. Tambi\u00e9n la aportaci\u00f3n epistolar de Antonio Machado arroja algunas luces al respecto; escribe, por ejemplo, el 12 de Enero de 1929, apenas iniciada su relaci\u00f3n: <em>Ma\u00f1ana a las doce ir\u00e9 a nuestro caf\u00e9 <u>con la esperanza de verte<\/u><\/em>, para a\u00f1adir seguidamente: <em>Pas\u00e9 por el Parque. No vi a mi diosa. Estaban echadas las persianas de los balcones. <u>Esto quiere decir<\/u> \u2014pens\u00e9\u2014 <u>que mi reina no aparecer\u00e1,<\/u><\/em> continuando al d\u00eda siguiente, s\u00e1bado: <em>Vuelvo de nuestro caf\u00e9 donde he estado esper\u00e1ndote hasta las dos\u2026<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\"><strong>[8]<\/strong><\/a><\/em>, citas que podr\u00edan espigarse en algunas m\u00e1s de estas cartas, pero supongo que con esta \u00fanica muestra es m\u00e1s que suficiente para lo se\u00f1alado.<\/p>\n<p>En una palabra, toda esta relaci\u00f3n se desarroll\u00f3 con el mayor secreto, siempre por parte de la interesada en mantenerlo<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a>, pues Antonio, ya viudo y con mayor edad, no ten\u00eda raz\u00f3n alguna para ocultarse. \u00bfEl temido \u201c<em>qu\u00e9 dir\u00e1n\u201d<\/em>? \u00bfLas convenciones sociales? Todo tiene cabida sin encontrar una respuesta definitiva y razonablemente explicable. Queda por a\u00f1adir a todo lo anterior una nota negativa de la propia Pilar. Antonio Machado se llev\u00f3 con \u00e9l el secreto, respetando as\u00ed lo que la propia Pilar <em>exig\u00eda,<\/em> secreto que alguno de sus hermanos, especialmente Jos\u00e9, pudo intuir sin llegar a aprehenderlo en su totalidad; dadas las circunstancias que rodearon aquellos primeros a\u00f1os de la posguerra, Pilar, como muy acertadamente se\u00f1ala Pablo de A. Cobos, si quer\u00eda ser fiel a la memoria del enamorado, pod\u00eda optar por tres salidas: a) Conservar en la intimidad estas cartas salvadas de un holocausto de fuego un tanto discutible, como homenaje al enamorado y a s\u00ed misma, al igual que otras supieron hacer, dejando a la hora de su muerte instrucciones sobre el destino de las mismas o el buen decidir de sus herederos; b) Integrarlas en un todo autobiogr\u00e1fico, como formando parte de su propia existencia y homenaje al poeta que la supo admirar; y c) Edit\u00e1ndolas tal cual en una edici\u00f3n homenaje al poeta, al tiempo que cr\u00edtica y comentada, sin injerencias ajenas y menos d\u00e1ndolas a conocer con formato de novelita rosa en la que la protagonista oculta celosamente su identidad<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a>. Como ninguna de tales opciones fue llevada a cabo, sino que dej\u00f3 claramente manifiesto su af\u00e1n de pasar al recuerdo, no por sus propios valores \u2014en cuyo caso no hubiera necesitado recurrir a la opci\u00f3n tomada\u2014, sino por los derivados de persona que ya no pod\u00eda protestar, ni por s\u00ed mismo ni por intervenciones cercanas o familiares, el acto de la publicaci\u00f3n de la correspondencia conservada y la forma de llevar a cabo la misma, no solo desvalorizan la figura de la poetisa sino que la desacreditan como ese <em>amor sublime <\/em>\u00faltimo del poeta; lo \u00fanico que pretendi\u00f3 ser para escalar esas alturas a las que por s\u00ed sola nunca podr\u00eda haber llegado.<\/p>\n<p>Y como punto final, ya incuestionable, la inexacta correlaci\u00f3n entre el conocimiento entre ambos en el escenario de Segovia, dadas las fechas del mismo y las de los trabajos machadianos publicados a\u00f1os antes que significativamente se\u00f1alan quien es en realidad Guiomar y las motivaciones de su creaci\u00f3n. Porque si \u00e9l conoce a Pilar, tal y como todos y ella misma se\u00f1alan, en 1928, Antonio publica en 1926, y en la prestigiosa revista de Ortega<em> Revista de Occidente <\/em>la primera entrega de su <em>De un Cancionero ap\u00f3crifo<\/em>, finalizada con un <em>continuar\u00e1<\/em> que solo tuvo lugar algunos a\u00f1os despu\u00e9s, y es en estos escritos donde Abel Mart\u00edn, su ap\u00f3crifo m\u00e1s relevante, expone, de una forma un tanto confusa \u2014<em>la ideolog\u00eda de Abel Mart\u00edn es, a veces, obscura, lo inevitable en una metaf\u00edsica de poeta, donde no se definen previamente los t\u00e9rminos empleados<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\"><strong>[11]<\/strong><\/a><\/em>\u2014 el camino que le ha se\u00f1alado el descubrimiento filos\u00f3fico del Otro, esa entidad un tanto fantasmal, que desde el principio de los tiempos nos ha acompa\u00f1ado en todo momento y que es actualmente una de las grandes cuestiones filos\u00f3ficas, en nombres tan representativos como Heidegger o, en menor escala, Sartre<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">[12]<\/a>; b\u00fasqueda que desemboca en el hallazgo de Guiomar. Por otra parte, y de acuerdo con lo postulado por Pablo del Barco en su trabajo: <em>Guiomar, el ap\u00f3crifo femenino de AM<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\"><strong>[13]<\/strong><\/a><\/em>, en el que, tras muchas aportaciones de peso en torno a la diferenciaci\u00f3n entre una y otra, concluye de forma tajante, reafirmando la distancia entre la poetisa y las \u00faltimas composiciones de las <em>Canciones a Guiomar<\/em>, \u00fanicos borradores que por el momento han llegado a conocimiento general: <em>Estos poemas <\/em>\u2014se refiere a los correspondientes a la segunda entrega\u2014, <em>en el folio 200 vuelto del cuaderno manuscrito (seg\u00fan una numeraci\u00f3n que no es de AM), est\u00e1n en la p\u00e1gina que antecede (folio 201 seg\u00fan la misma numeraci\u00f3n) a una serie de estrofas de \u201cProverbios y cantares\u201d, \u2014(numerados XIX, XIX tachado y superpuesto XX, XX otra vez, XXI, XXII, XXII tachado y XXII tachado)\u2014, escritos entre 1917 y 1918, incluidos en la edici\u00f3n de Nuevas Canciones <\/em>(y aqu\u00ed hay una nota, la 42, que remite a una numeraci\u00f3n equivocada, nota 43, en a que hace alusi\u00f3n a los mencionados <em>Proverbios y cantares<\/em> correspondientes a su \u00faltima obra po\u00e9tica mencionada). <em>En este caso la presencia de Guiomar <u>anteceder\u00eda en 10-11 a\u00f1os<\/u> al encuentro primero entre PV y AM<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\"><strong>[14]<\/strong><\/a><\/em>.<\/p>\n<p>Con lo antedicho queda claramente puesto de manifiesto, por un lado el error cronol\u00f3gico en el que cae Pilar de Valderrama, al tiempo que se\u00f1ala la escasa, por no decir nula, atenci\u00f3n que presta en todo momento a su poeta, al que, no obstante, tiende a llevar a su propio campo, sin apercibirse de las ideas personales, \u00e9ticas y pol\u00edticas, de Antonio Machado. Y aqu\u00ed podr\u00eda introducirse una pregunta, muy posiblemente tendenciosa pero justificada; sabemos que Pilar de Valderrama pertenece a la alta burgues\u00eda madrile\u00f1a y que como algo normal en ella, es cat\u00f3lica practicante y con mucha posibilidad de ser tambi\u00e9n creyente; lo que no queda tan claro, y ella no clarifica en sus apuntes memor\u00edsticos, es lo concerniente a su formaci\u00f3n intelectual, pues Ortega le resulta vano y presumido, tirando un tanto a <em>espeso<\/em> y con toda posibilidad autores como Unamuno, Baroja, Joyce o Proust quedasen totalmente alejados de su mundo circundante. De ser as\u00ed (y no existen pruebas en contra que lo rebatan; tampoco, hay que confesarlo, favorables a lo afirmado) \u00bfc\u00f3mo iba a comprender las sutilezas pol\u00edticas, filos\u00f3ficas o \u00e9ticas \u2014no confundir en ning\u00fan momento con las morales de su conducta\u2014 que respiraba en todo momento Antonio Machado, al que hay que reconocerle el esfuerzo de acomodar su forma de ser a la de Pilar, rest\u00e1ndole importancia a sus personales actuaciones \u2014y f\u00e1cilmente pod\u00eda ella haberlo deducido de sus lecturas\u2014 o incluso a los panfletos revisteriles de la derecha m\u00e1s fascista que ella le prestaba \u00bfquiz\u00e1 para convencerlo de lo equivocado de su posici\u00f3n pol\u00edtica?; ser\u00eda conveniente remitir a algunos de sus juicios en las cartas dirigidas a ella, como cuando le escribe en respuesta al pr\u00e9stamo que Pilar le hace de una revistilla nueva de la extrema derecha y que deb\u00eda gozar de una determinada aceptaci\u00f3n entre el grupo social en el que se mueve: <em>Le\u00ed por tu consejo, \u201cLa Conquista del Estado\u201d. Es un periodiquillo sin importancia, escrito por unos cuantos j\u00f3venes que no saben lo que quieren ni lo que dicen. Por un lado simpatizan con Mussolini y el fascio italiano, por otro con la Revoluci\u00f3n rusa. Eso no es nada ni tiene la menor trascendencia. Si vas a Francia alg\u00fan d\u00eda, ver\u00e1s all\u00ed cientos de publicaciones mucho m\u00e1s atrevidas que esa, <u>aunque no tan est\u00fapidas<\/u> y que no logran inquietar a nadie<a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\"><strong>[15]<\/strong><\/a>, <\/em>seguido de puntos suspensivos entre corchetes, que seg\u00fan el transcriptor se\u00f1alan la correspondiente parte mutilada y perdida<a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\">[16]<\/a>.<\/p>\n<p>O sea, a medida que se avanza en esta recopilaci\u00f3n de hechos y motivos se va perfilando una Pilar m\u00e1s en contradicci\u00f3n con \u00e9l, causa y motivo, de la dif\u00edcil interpretaci\u00f3n de relaci\u00f3n y correspondencia entre ambos. Que \u00e9sta es algo innegable y por ello absurdo el negarlo, es a todas luces manifiesto, y que forma parte de las biograf\u00edas de los dos, so pena de caer en el absurdo no puede rechazarse. Lo que s\u00ed es rechazable y, por lo mismo y hasta ahora tan pol\u00e9mico como problem\u00e1tico, es esa adjudicaci\u00f3n que la poetisa lleva a cabo con la publicaci\u00f3n del libro de Concha Espina<a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\">[17]<\/a>, aunque lo rechace m\u00e1s adelante tal y como deja bien claro en sus, como ella misma reconoce, <em>mal perge\u00f1adas memorias<a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\"><strong>[18]<\/strong><\/a><\/em>: <em>Concha, no me dio a leer el libro mientras lo preparaba y cuando ya impreso lo tuve entre mis manos, qued\u00e9 defraudada. Pero no la comuniqu\u00e9 mi decepci\u00f3n. Ya \u00bfpara qu\u00e9?<a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\"><strong>[19]<\/strong><\/a><\/em> El p\u00e1rrafo asombra, pues cualquier lector m\u00e1s o menos avezado en busca y rebusca de datos se da de inmediato cuenta del enga\u00f1o o de la mentira; la propia Concha Espina manifiesta en su trabajo que ella no fue due\u00f1a, en ning\u00fan momento, de la correspondencia que inserta e incluso transcribe en formato facsimilar en el ap\u00e9ndice, dato confirmado por su hija en la biograf\u00eda que la dedica<a href=\"#_ftn20\" name=\"_ftnref20\">[20]<\/a>. A favor de nuestra tesis hay que contar con la figura de Don C\u00e9sar, personaje un tanto enigm\u00e1tico y gu\u00eda tutelar, como ella misma afirma, del camino a seguir en su novelita, y clar\u00edsima representaci\u00f3n \u2014as\u00ed lo deja entrever\u2014 de la oculta maniobrera Pilar de Valderrama.<\/p>\n<p>Pero las confirmaciones frente a la falsedad sostenida por Pilar de Valderrama no se reducen tan solo a estos datos externos; hay m\u00e1s, naturalmente, en la prosa y la poes\u00eda de Antonio Machado que contradicen la afirmaci\u00f3n de la poetisa como Guiomar y pretendida \u00faltima musa del poeta o amor sublime de \u00faltima hora. Siguiendo a Pilar en su memorial, esta afirma rotunda y con certeza que no admite discusi\u00f3n que Antonio en esos \u00faltimos a\u00f1os en los que la guerra los distanci\u00f3 \u2014otra falsedad, pues fue ella la que marc\u00f3 la distancia al \u201crogarle\u201d que no volviesen a verse a partir de 1933 o 1934, dada la inseguridad que se viv\u00eda en Madrid\u2014, \u00e9l continu\u00f3 \u201cador\u00e1ndola\u201d y componi\u00e9ndole canciones y poemas inolvidables, todo lo cual guard\u00f3 \u00e9l como un tesoro en el famoso malet\u00edn que como \u00fanico equipaje tuvo que abandonar en su \u00faltimo y lamentable \u00e9xodo: <em><u>Yo tengo la certeza<\/u><\/em> <em>de que Antonio llevaba en sus escritos \u00faltimos alg\u00fan recuerdo m\u00edo<br \/>\n\u2014cartas, versos, fotograf\u00edas, \u00bfqu\u00e9 fotograf\u00edas?\u2014 \u00bfA d\u00f3nde fue a parar todo ello? \u00bf<\/em>No resulta excesivo ese <em>tengo la certeza<\/em>, si se est\u00e1 hablando de un escaso equipaje, dadas las circunstancias de la salida de Madrid y el n\u00famero de familiares que lo acompa\u00f1aron?<\/p>\n<p>De lo anterior deber\u00eda poder afirmarse <u>con certeza<\/u> \u2014si ello fuese posible\u2014 que ese escaso equipaje fue perdi\u00e9ndose a lo largo de los tres a\u00f1os de guerra, quedando reducido, por la parte que corresponde a Antonio, a un peque\u00f1o malet\u00edn donde habr\u00eda tratado de conservar algunos recuerdos personales; \u00bfcu\u00e1les? Eso, de momento, nadie puede hacerse responsable de una afirmaci\u00f3n tan definitiva, dado que hay que considerarlo lamentablemente por perdido \u2014y \u00a1ojal\u00e1! en alg\u00fan momento alguien comunique que el mismo obra en su poder a trav\u00e9s de quien lo hubiese recogido del camino \u2014si es que alguien lo hizo\u2014, pues lo poqu\u00edsimo que se sabe es lo recogido testificalmente por los pocos acompa\u00f1antes en su \u00faltimo viaje, y del cual ella \u2014\u00a1y solo ella!\u2014 tiene referencia cierta de su contenido, aun habiendo recibido la noticia de esa salida de Espa\u00f1a tan diferente a la suya, con un retraso de fechas, a trav\u00e9s de testimonios presenciales o art\u00edculos recordatorios de aquel ir hacia la nada m\u00e1s absoluta; nada equiparable, bajo cualquier punto de vista que se adopte, a la temprana \u201cfuga\u201d de la familia Mart\u00ednez Romarate hacia Portugal con amplio equipaje en el que figuraban las joyas familiares y alguna que otra vestimenta poco apropiada, dadas las circunstancias en que se realiz\u00f3 <u>dicho viaje a Portugal<\/u>. Lo cuenta la propia Pilar, a\u00f1adi\u00e9ndole matices negativos, quiz\u00e1 para equilibrar su <em>fuga<\/em>, ya que se llev\u00f3 a cabo meses antes \u2014Abril\u2014 del fallido intento de golpe de Estado, exagerando a todas luces las tintas negativas del viaje: <em>Hicimos el viaje en el Lusitania Express.<\/em> (Tren de lujo muy similar al famoso Orient Express.)<em> No puedo silenciar el mal efecto que nos produjo la llegada a la frontera donde los aduaneros espa\u00f1oles nos hicieron un registro vergonzoso, casi desnud\u00e1ndonos las matronas, abriendo los termos y cuanto llev\u00e1bamos. A mi madre pol\u00edtica, que se peinaba con un gran mo\u00f1o se lo deshicieron. A pesar de todo, <u>yo logr\u00e9 sacar mis joyas escondidas entre las cremas de tocador<\/u><\/em> \u00bfno registraron estas<em><u>?; no las quise dejar en el Banco, afortunadamente, ya que luego tuve que vender algunas para poder sobrevivir<\/u><a href=\"#_ftn21\" name=\"_ftnref21\"><strong>[21]<\/strong><\/a>. <\/em>\u00bfQu\u00e9 pretende Pilar al contar lo anterior y equipararlo, l\u00edneas o p\u00e1ginas m\u00e1s adelante, con lo vivido por Antonio Machado?; si se tiene en cuenta que los agentes de aduana actuaron siguiendo la ordenanza que reg\u00eda en esas fechas y no exist\u00eda motivaci\u00f3n anormal que acentuase su celo profesional; que en el equipaje \u2014y ella misma lo cuenta\u2014 figuraba entre otras ropas un esmoquin que estren\u00f3 su hijo en A\u00f1o Viejo en el Club de Estoril, que muy posiblemente esa venta de joyas no lleg\u00f3 a ser necesaria dado que lo m\u00e1s racional para ellos era haber transferido antes del viaje todo o parte del capital, como hizo la mayor\u00eda de los que viajaron al extranjero con antelaci\u00f3n al golpe militar, como fue su caso, y que la descripci\u00f3n anterior y las referencias a las <em><u>miserias<\/u><\/em> que pasaron no tiene parang\u00f3n con lo ocurrido a Antonio Machado, dado que su marido fue prontamente captado por Radio Club Portuguesa como traductor y posible comentarista de las noticias procedentes de Espa\u00f1a; por todo lo anterior poco queda por a\u00f1adir, salvo la muy cuestionable actitud de la poetisa respecto a su \u201cfiel\u201d enamorado, al que sigue sin comprender a lo largo de a\u00f1os en los que tuvo tiempo m\u00e1s que sobrado para leer de forma demorada y atenta toda su obra, demostrando su <u>permanente<\/u> m\u00ednimo inter\u00e9s por \u00e9l y lo que escribi\u00f3: <em>El 13 de Julio escrib\u00ed a Antonio record\u00e1ndole en su santo e insisti\u00e9ndole <u>para que saliera de Madrid<a href=\"#_ftn22\" name=\"_ftnref22\"><strong>[22]<\/strong><\/a><\/u>, de donde nos ven\u00edan noticias cada vez m\u00e1s alarmantes <\/em>(lo que no impidi\u00f3 que su hijo permaneciese all\u00ed hasta una o dos semanas ante del estallido de la guerra, por razones de estudios y ex\u00e1menes, uni\u00e9ndose a la familia sin inconvenientes llamativos por su parte en fecha algo anterior al 18 de Julio<a href=\"#_ftn23\" name=\"_ftnref23\">[23]<\/a>). <em>Le rogaba que me contestara para colmar mi ansiedad a la lista de Correos de Estoril o de Lisboa, pero pas\u00e9 varias veces por ellas y jam\u00e1s encontr\u00e9 respuesta. <\/em>(Aqu\u00ed la propia Pilar ampl\u00eda en una nota (1) sus <u>particulares inquietudes<\/u><em>: Segura estoy de que escuch\u00f3 mi ruego y que <u>influ\u00ed mucho<\/u> en su partida de Madrid en Noviembre del 36, instal\u00e1ndose con su familia en Valencia, en una finca en Rocafort \u2014<u>acaso para recordarme mejor cerca del mar pues all\u00ed compuso el bello soneto <\/u>De mar a mar, entre los dos la guerra\u2014 y donde permaneci\u00f3 hasta el a\u00f1o 38 (en el que parti\u00f3 para Barcelona, saliendo de \u00e9sta hacia Collioure en febrero del 39 poco antes de terminar la contienda). <\/em>Y sigue, tras la nota, la propia Pilar: <em>Cost\u00e1ndome creer que no me hubiera escrito, pens\u00e9 que la censura de mi pa\u00eds la habr\u00eda retenido, con lo que mi desaliento fue a\u00fan mayor. Me pareci\u00f3 como si en aquel momento<u> un gran abismo se abr\u00eda, interponi\u00e9ndose, entre los dos<\/u><\/em><a href=\"#_ftn24\" name=\"_ftnref24\">[24]<\/a>. \u00bfPara qu\u00e9 seguir?, pues cuando estas aparentes memorias se escriben han pasado ya bastantes a\u00f1os desde el final de la guerra, por lo que resulta dif\u00edcil de admitir su manera de narrar su viajar a Portugal, con recargo en los aspectos negativos y la comparaci\u00f3n con el pl\u00e1cido viaje de Antonio hacia Francia, contado casi como un viaje de recreo; alejada de los momentos que detalla, manteniendo ese formato de \u201c<em>buenos y malos<\/em>\u201d, algo que a medida que transcurren los a\u00f1os los propios intervinientes \u2014en uno y otro bando\u2014 han tratado de aminorar, limando su original virulencia literaria. \u00bfNo es, por lo contrario, mucho afirmar lo que en estas l\u00edneas la propia Pilar expone; o es que su ego desmesurado por lo que respecta al poeta, le hace seguir pensando que \u00e9l continuaba en ese mundo de sue\u00f1os que ambos hab\u00edan levantado, y que su \u00e9xodo, a todas luces lamentable fue un viaje normal al extranjero, como el de tantos otros pertenecientes a esa burgues\u00eda y aristocracia que puso sus bienes a buen recaudo, en detrimento del propio sistema de Gobierno? La verdad es que, tal y como se\u00f1ala \u00c1ngel Gonz\u00e1lez en su libro dedicado al poeta, aunque caiga en el bache en el que todos caen, de continuar adjudicando el nombre de Guiomar a la poetisa: <em>Guiomar hace <u>mutis definitivo<\/u> de la vida de Antonio Machado en Junio <\/em>(equivocando aqu\u00ed la fecha del viaje, a no ser que tenga en cuenta esa \u00faltima y un tanto fantasmal carta de Pilar con motivo de la onom\u00e1stica) <em>de 1936<a href=\"#_ftn25\" name=\"_ftnref25\"><strong>[25]<\/strong><\/a><\/em>.<\/p>\n<p>A todo esto conviene a\u00f1adir que su <u>exilio<\/u> no alcanz\u00f3 el a\u00f1o de duraci\u00f3n, ya que <em><u>liberada<\/u><\/em> Palencia del poder \u201crojo\u201d toda la familia se regres\u00f3 a Espa\u00f1a qued\u00e1ndose en la capital donde ocuparon la casa familiar, altern\u00e1ndola con estancias en la finca cercana de <em>El Carrascal<a href=\"#_ftn26\" name=\"_ftnref26\"><strong>[26]<\/strong><\/a>.<\/em><\/p>\n<p>Pero hay m\u00e1s; y si uno se empe\u00f1a en ahondar en orientaciones que ella misma proporciona en determinados momentos, es f\u00e1cil que se encuentre con la sorpresa de una despedida po\u00e9tica en una de sus cartas en la que la alusi\u00f3n a Guiomar es directa. Y no deja de causar asombro que sea esta la \u00fanica que la poetisa no utiliza en ning\u00fan momento como prueba a su favor. Se encuentra en la carta numerada como 32 por Depretis<a href=\"#_ftn27\" name=\"_ftnref27\">[27]<\/a>; tambi\u00e9n en las transcripciones que como ap\u00e9ndice incluye en su memorial, figura como 13\u00aa<a href=\"#_ftn28\" name=\"_ftnref28\">[28]<\/a>, en esa ordenaci\u00f3n aleatoria que no responde en ning\u00fan momento a la recepci\u00f3n de las mismas, lo que no deja\u00a0 de llamar la atenci\u00f3n<br \/>\n\u2014y pido disculpas por la insistencia\u2014 en persona tan \u201c<u>aparentemente preocupada<\/u>\u201d por el poeta. La alusi\u00f3n se\u00f1alada dice as\u00ed:<\/p>\n<p><em>Adi\u00f3s Guiomar, tu poeta<br \/>\npiensa en ti. La Lejan\u00eda<br \/>\nes de lim\u00f3n y violeta,<br \/>\nverde el campo todav\u00eda\u2026<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Alusi\u00f3n directa, que no presenta, al menos aparentemente, resquicio alguno para la duda. Pero como ya se ha se\u00f1alado, la propia poetisa hace caso omiso de ella, dando por no existente tal despedida. Y es que por una vez tiene ella raz\u00f3n. La estrofa, sin ese Adi\u00f3s<em> Guiomar<\/em> que lo engarza a la correspondencia y la posible adjudicaci\u00f3n del nombre, es un a\u00f1adido \u2014caprichoso, dir\u00eda yo\u2014 de poema m\u00e1s largo perteneciente a la primera entrega de las <em>Canciones<\/em>, esa que corresponde al estro de Abel Mart\u00edn; y esa primera entrega se publica en la conocida <em>Revista de Occidente<\/em> en 1929<a href=\"#_ftn29\" name=\"_ftnref29\">[29]<\/a>, o sea, un a\u00f1o despu\u00e9s del encuentro. Las fechas de publicaci\u00f3n no aportan nada o muy poco, pues es bien sabido que cualquier escrito se lleva a cabo siempre en fechas anteriores \u2014a veces, incluso, a\u00f1os\u2014, por lo que nada cuenta la de la primera publicaci\u00f3n, transcurrido un a\u00f1o del conocimiento de ambos, y m\u00e1s, si tenemos en cuenta lo afirmado por Pablo del Barco.<a href=\"#_ftn30\" name=\"_ftnref30\">[30]<\/a><\/p>\n<p>Volviendo a esa primera entrega, no encontramos en el poema III de la misma ese <em>Adi\u00f3s Guiomar<\/em> que abre la despedida en la carta, al igual que en las inclusiones para las Antolog\u00edas de Gerardo Diego de 1932 y 1934<a href=\"#_ftn31\" name=\"_ftnref31\">[31]<\/a> que incluyen los tres poemas de la primera entrega tampoco figura<a href=\"#_ftn32\" name=\"_ftnref32\">[32]<\/a>, as\u00ed como en las siguientes publicaciones de sus Poes\u00edas Completas<a href=\"#_ftn33\" name=\"_ftnref33\">[33]<\/a>. \u00bfQuiere esto decir algo? \u00bfEs una se\u00f1al clara de que la destinataria de tales poemas es Pilar de Valderrama o, por el contrario, que solo ha sido un escape l\u00edrico por parte del poeta en una de las \u00faltimas cartas que se conservan, sin apenas trascendencia? Tanto en uno como en otro caso, la inclusi\u00f3n no a\u00f1ade ni quita nada a la intenci\u00f3n de Antonio, puesto que dichos poemas est\u00e1n escritos a\u00f1os antes del encuentro, y hay que suponer que como colof\u00f3n po\u00e9tico al camino seguido por Abel Mart\u00edn<a href=\"#_ftn34\" name=\"_ftnref34\">[34]<\/a> en su exposici\u00f3n de la captura de un otro (esta vez s\u00ed con min\u00fascula) que es en realidad algo m\u00e1s cercano al deseo del poeta; un <em>t\u00fa <\/em>cercano que corre el peligro de irse borrando poco a poco por el paso del tiempo, y contra lo que tanto el propio Antonio como su <em>alter ego<\/em> representativo, Abel Mart\u00edn, tratan de frenar por los medios a su alcance. Y como posible \u00faltimo dato, tampoco aparece ese <em>Adi\u00f3s Guiomar<\/em>, en la \u00faltima edici\u00f3n de su Poes\u00eda Completa revisada por \u00e9l; la correspondiente a 1936, en la que se supone que se sit\u00faa el punto final del proceso especulativo conducente a la ap\u00f3crifa Guiomar.<\/p>\n<p>Ahora el lector tiene a su alcance una exposici\u00f3n completa de los aspectos externos que demuestran o al menos eso intentan, como puede desprenderse del final del trabajo, una clara muestra de la imposibilidad de que Guiomar pase a formar parte del universo de Pilar de Valderrama; pero dichas pruebas hay que documentarlas, no ya como se ha realizado hasta aqu\u00ed, con razones cronol\u00f3gicas y de publicaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n a trav\u00e9s de la propia obra de Antonio Machado, que en un determinado momento deja de ser poeta, o abandona en parte tal ejercicio sin renunciar de forma total, para buscar otros caminos hasta entonces privativos de un grupo selectivo denominado \u201cfil\u00f3sofos\u201d.<\/p>\n<p>Es \u00e9ste, camino complicado y un tanto entreverada<br \/>\nde oscurecimientos y confusionismos en su desarrollo<br \/>\n\u2014confirmaci\u00f3n transcrita en la p\u00e1gina 3 del presente trabajo\u2014, lo que hace dificultosa la lectura, que est\u00e1 reclamando un atento estudio m\u00e1s centrado en el propio <em>Cancionero<a href=\"#_ftn35\" name=\"_ftnref35\"><strong>[35]<\/strong><\/a>, <\/em>aun contando con el inicial e importante de S\u00e1nchez Barbudo<a href=\"#_ftn36\" name=\"_ftnref36\">[36]<\/a><br \/>\n\u2014pionero en este tipo de trabajos\u2014 y el m\u00e1s completo sobre la obra total, de Pedro Cerezo Gal\u00e1n<a href=\"#_ftn37\" name=\"_ftnref37\">[37]<\/a>.<\/p>\n<p>Es camino trillado ya por nombres que tuvieron su peso en el mundo intelectual posterior al libro de Concha Espina, como Ricardo Gull\u00f3n o Pablo de A. Cobos, que ventearon, sin disponer de m\u00e1s medios que los aportados por la novelista santanderina, la impostura y el inc\u00f3gnito nombre de su verdadera promotora. Otros nombres hubo, especialmente al otro lado del Atl\u00e1ntico, por lo general cr\u00edticos con la publicaci\u00f3n y las cartas en s\u00ed, como en cierto modo, y sin mencionar la posible nota negativa de dichos autores, se\u00f1ala la propia poetisa: <em>En Am\u00e9rica el libro fue acogido con mucho m\u00e1s inter\u00e9s y Concha recibi\u00f3 cartas de all\u00ed habl\u00e1ndole de \u00e9l y haci\u00e9ndole numerosas preguntas a las que, <u>realmente, ella no pod\u00eda contestar<a href=\"#_ftn38\" name=\"_ftnref38\"><strong>[38]<\/strong><\/a><\/u><\/em>. Como en tantas otras ocasiones, la afirmaci\u00f3n de Pilar de Valderrama es rotunda y pone, de nuevo, de manifiesto, y actuando en su contra, la dependencia de la autora del libro respecto a su instigadora, detalle que no dejar\u00eda de llamar la atenci\u00f3n a los autores americanos que a ella se dirig\u00edan, pues se daba por supuesto \u2014y es algo que concierne a todo investigador\u2014 que quien escribe un trabajo sobre alguien, sea del tipo que sea, deber\u00e1 tener pleno conocimiento, tanto de la orientaci\u00f3n del mismo como de los documentos que expone, de su procedencia y el porqu\u00e9 de su utilizaci\u00f3n, de lo que se deriva, si se da el caso contrario de que <em>no puede contestar <\/em>a lo que se le solicita, que responde tan solo de la labor escrituraria y no del fondo documental que utiliza o le es facilitado por la <em><u>real<\/u><\/em> inspiradora del trabajo. Pero esos detalles deb\u00edan carecer de importancia para la autora del infundio, a la que la ceguera de Concha Espina no supuso obst\u00e1culo para su utilizaci\u00f3n como amanuense<a href=\"#_ftn39\" name=\"_ftnref39\">[39]<\/a> de su proyecto y no de autora en s\u00ed, lo que no habla precisamente en favor del sentido \u00e9tico de la poetisa; y no tiene nada de extra\u00f1o que el libro no le gustase una vez publicado, pues la autora-amanuense supo vengarse de forma muy sutil en una serie de avisos, que yo califiqu\u00e9 en su momento, tras estudiarlos detalladamente, como <em>claves<\/em> que fue dejando sembradas aqu\u00ed y all\u00e1 en la obra que firma.<\/p>\n<p>Por lo que respecta al camino a seguir ampar\u00e1ndose en lo que el propio Antonio Machado escribi\u00f3 y concibi\u00f3, siendo como es una incursi\u00f3n en su obra no solo interesant\u00edsima sino tambi\u00e9n de suma importancia, es algo que en este trabajo debe soslayarse dado que se ha expuesto con todo lujo de detallas en obra anterior m\u00eda, y principalmente en sus partes primera y tercera, que culmina con la interpretaci\u00f3n del soneto V de los que escribi\u00f3 en Valencia durante su estancia en Rocafort y en fecha muy concreta, repetido hasta la saciedad como la prueba inconfundible de la persistencia de su amor por la poetisa<a href=\"#_ftn40\" name=\"_ftnref40\">[40]<\/a>.<\/p>\n<p>La novelista, esto es, Concha Espina, ya desde el comienzo de su redacci\u00f3n marca distancias, como se ha indicado, entre esa mano conductora y la suya propia. Lo expone de forma decidida en la primera de esas <em>claves<\/em> que he se\u00f1alado, ya en el cap\u00edtulo segundo, cuando decide que ella es la que bautiza realmente al personaje de su novelita rosa: <em>Y le puse nombre a la enamorada: la llam\u00e9 Guiomar, puesto que Machado la llama as\u00ed en vehementes y numerosos poemas<a href=\"#_ftn41\" name=\"_ftnref41\"><strong>[41]<\/strong><\/a><\/em>, algo que de puro di\u00e1fano pone en entredicho la afirmaci\u00f3n de la poetisa respecto al apelativo que usurpa sin rubor alguno.<\/p>\n<p>Por todo lo antedicho y no alargarme por senderos ya expuestos con anterioridad, no pretendo ni intento exponer doctrina y seguimientos del propio Antonio, aunque estos los haga vali\u00e9ndose de su ap\u00f3crifo Abel Mart\u00edn, ni a detenerme en el proceso de creaci\u00f3n del mismo; tan solo, y como apunte final al tema, transcribir lo que Juan de Mairena comenta sobre el valor que su maestro Abel Mart\u00edn conced\u00eda al olvido, como tal y su recreaci\u00f3n, apoy\u00e1ndose en algunos de los cortos poemas de la segunda entrega de las <em>Canciones<\/em>, sin entrar a cuestionar en estos momentos quien es el autor real de las mismas: <em>Mi maestro exaltaba el valor po\u00e9tico del <u>olvido<a href=\"#_ftn42\" name=\"_ftnref42\"><strong>[42]<\/strong><\/a><\/u><\/em> ,<em> fiel a su metaf\u00edsica. En ella \u2014conviene recordarlo\u2014 era el olvido uno de los \u201csiete reversos, aspectos de la nada o formas del gran Cero\u201d. Merced al olvido puede el poeta \u2014pensaba mi maestro\u2014 arrancar las ra\u00edces de su esp\u00edritu, enterradas en el suelo de lo anecd\u00f3tico y trivial, para amarrarlas, m\u00e1s hondas, en el subsuelo o roca viva del sentimiento, el cual no es ya evocador, sino \u2014en apariencia al menos\u2014 alumbrador de formas nuevas. Porque solo la creaci\u00f3n apasionada triunfa del olvido.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u2026 Guiomar, Guiomar,<br \/>\nm\u00edrame en ti castigado:<br \/>\n<u>reo de haberte creado<\/u>,<br \/>\nya no te puedo olvidar.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>Aqu\u00ed <u>la creaci\u00f3n<\/u> aparece todav\u00eda en la forma obsesionante del recuerdo. A \u00faltima hora el poeta pretende licenciar a la memoria, y piensa que todo ha sido imaginado por el sentir.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>Todo amor es fantas\u00eda:<br \/>\n\u00e9l inventa el a\u00f1o, el d\u00eda,<br \/>\n<\/em><em>la hora y su melod\u00eda,<br \/>\n<\/em><em>inventa el amante, y, m\u00e1s,<br \/>\nla amada. <u>No prueba nada<br \/>\n<\/u><u>contra el amor que la amada<br \/>\n<\/u><u>No haya existido jam\u00e1s\u2026<a href=\"#_ftn43\" name=\"_ftnref43\"><strong>[43]<\/strong><\/a><\/u><\/em><\/p>\n<p>Antonio Machado <em>dixit.<\/em><\/p>\n<p>A pesar de lo cual ha habido algunos comentaristas que han interpretado a su gusto unos versos que en s\u00ed mismos son concluyentes, tanto por la contundencia que manifiestan como por los intereses \u2014convincentes o no\u2014 que las diversas inclinaciones puedan transmitir. Podr\u00eda, naturalmente, mencionar como en p\u00e1rrafos anteriores se ha venido haciendo, algunos nombres, \u2014dar\u00e9 solo dos, por resultar los m\u00e1s cercanos a m\u00ed: Jos\u00e9 Luis Cano y Justina Ruiz de Conde, con art\u00edculos y cortos trabajos recopilados posteriormente en libros de conjunto: Jos\u00e9 Luis Cano<a href=\"#_ftn44\" name=\"_ftnref44\">[44]<\/a> o monogr\u00e1ficos sobre el tema: Justina Ruiz de Conde<a href=\"#_ftn45\" name=\"_ftnref45\">[45]<\/a>, pero es preferible, dado que al parecer la pol\u00e9mica parece, o eso pretende, tocar a su fin, mantener el resto<a href=\"#_ftn46\" name=\"_ftnref46\">[46]<\/a> en ese anonimato que posiblemente acabe por envolver apreciaciones, convincentes o envueltas en una vaguedad neutra, interesadas, con buena o mala fe llevadas a cabo, siendo, no obstante, conveniente a\u00f1adir que es uno de sus fragmentos m\u00e1s pol\u00e9mico este \u00faltimo poemilla en el que Antonio Machado deja de manifiesto, de forma rotunda, su afirmaci\u00f3n de que la amada puede no haber existido sin que ello suponga detrimento en el valor de la misma como b\u00fasqueda, as\u00ed como en el conjunto que lo contiene, queda plenamente confirmado que tales poemas, y los correspondientes a la primera entrega, no est\u00e1n dirigidos a nadie en concreto, y s\u00ed a esa sombra que el poeta quiere arrebatar al olvido y que anidando en lo m\u00e1s profundo de su coraz\u00f3n, responde en todo momento al nombre de Leonor.<\/p>\n<p>Queda, como interrogante final que d\u00e9 conclusi\u00f3n y cierre a la totalidad de lo que se ha cuestionado a lo largo del trabajo, la pregunta clave, que pocos se han hecho y que se presenta como ineludible. \u00bfQu\u00e9 quiere decir el nombre de Guiomar? \u00bfQu\u00e9 indicaci\u00f3n da el poeta, o pretende, con \u00e9l? Porque, a fin de cuentas Guiomar es la conclusi\u00f3n que cierra el largo proceso que se inicia en ese a\u00f1o crucial de 1912, cuando Antonio Machado experimenta en s\u00ed mismo el alcance doloroso de esa soledad envolvente que parece ahogarlo y de la que anhela desprenderse. Y Guiomar, ese nombre un tanto emblem\u00e1tico y, desde luego, euf\u00f3nico, que tiene para Antonio Machado remembranzas de uno de sus poetas favoritos, guarda en \u00e9l la clave que, de una vez por todas, aclara la simbolog\u00eda que le permite al poeta alcanzar el final de lo pretendido. Todo esto y mucho m\u00e1s queda expuesto en un anterior trabajo m\u00edo: una conferencia en Soria, en donde por vez primera expuse el<br \/>\npor qu\u00e9 la elecci\u00f3n del nombre, y que ahora transcribo como apoyo y confirmaci\u00f3n de todo lo anterior: <em>Hasta las <u>Canciones a Guiomar <\/u>no surge la que Rub\u00e9n Dar\u00edo denomina <u>musa de carne y hueso.<\/u> Resulta una novedad que a punto de finalizar su producci\u00f3n po\u00e9tica, emerja Guiomar de forma repentina e inesperada; se trata de una figura material, palpable. \/ Parad\u00f3jicamente, el personaje de Guiomar obedece a razones m\u00e1s ideales que f\u00edsicas. \/ Como si la presencia de Guiomar le cogiese por sorpresa, Antonio Machado parece, no arrepentirse, pero s\u00ed deplorar esa intrusi\u00f3n:<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>M\u00edrame en ti, castigado,<br \/>\n<\/em><em>reo de haberte creado,<br \/>\n<\/em><em>ya no te puedo olvidar.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfPor qu\u00e9 <u>reo<\/u>\u2026? La palabra resulta ambigua ya que cuenta con dos acepciones que, en el fondo, son cercanas: culpable e inculpado. Machado puede ser culpable de la creaci\u00f3n de Guiomar e inculpado de ello, porque no se trata de una culpa directa; tan c\u00f3mplice es de la creaci\u00f3n de Guiomar como de cualquier otro de sus ap\u00f3crifos. Castigado\u2026<br \/>\n\u00bfPor qu\u00e9? \u00bfConsidera a Guiomar un trasunto de Leonor y se siente culpado de traicionar su memoria por no brindarle el nombre que tuvo en vida?\/ Podemos establecer un s\u00edmil entre el nombre de Leonor y Guiomar desde un punto de vista simb\u00f3lico. Y esto es factible si suponemos en Machado la aceptaci\u00f3n de la idea manrique\u00f1a, la palabra <u>MAR<\/u> simboliza la Muerte \u2014<u>r\u00edos que van a dar a la mar\/ que es el morir<\/u>\u2014 y hay un hecho ineludible: Leonor ha muerto. GUIO se corresponde con el verbo guiar: yo guio. \u2014Guio al mar\u2014 hacia la irreversible muerte o paisaje al otro lado. Guiomar es el camino que conduce a Leonor. \/ Una lectura simb\u00f3lica resulta m\u00e1s veros\u00edmil que asociar Guiomar con Pilar de Valderrama la cual bas\u00e1ndose en las cartas que le escribi\u00f3 el poeta se autoproclam\u00f3 Guiomar y esta impostura, a pesar de prevalecer, no resiste un an\u00e1lisis serio. <\/em>Hasta aqu\u00ed la transcripci\u00f3n de una parte de la conferencia, la que en realidad nos importa<a href=\"#_ftn47\" name=\"_ftnref47\">[47]<\/a>.<\/p>\n<p>Con todo lo expuesto, se llega al punto final del problema que queda, como siempre entre el s\u00ed y el no, hasta que la parte contraria reconozca la impostura o aporte una documentaci\u00f3n o documento fiable que de forma fehaciente confirme de una vez por todas que en un momento de debilidad, Antonio Machado bautiz\u00f3 a Pilar de Valderrama con el por ahora conflictivo nombre de Guiomar, traicion\u00e1ndose, en cierto modo, a s\u00ed mismo, algo que resulta bastante dif\u00edcil de digerir.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Miguel \u00c1ngel Baamonde,<\/strong><\/p>\n<p><strong>en Sabero (Le\u00f3n) a 15 de Diciembre de 2017.<\/strong><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/em><\/p>\n<p><u><br \/>\n<\/u><\/p>\n<p><u>\u00a0<\/u><\/p>\n<p><u>\u00a0<\/u><\/p>\n<p>ADDENDA PERSONAL<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A t\u00edtulo simplemente anecd\u00f3tico, yo le\u00ed por vez primera el libro de Concha Espina cuando comenzaba mis adentramientos en la obra y el pensamiento de Antonio Machado, all\u00e1 por los a\u00f1os primeros de los sesenta; o sea, libre de influencias de ning\u00fan tipo, adentr\u00e1ndome en terreno totalmente virgen, pero al leerlas en esa primerizo acercamiento, y sin saber su porqu\u00e9, <u>algo <\/u>de todo aquello me sonaba a falso, a falto de espontaneidad, llegando a pensar que tales cartas pod\u00edan formar parte de lo que Abel Mart\u00edn se\u00f1alaba en su <em>Cancionero<\/em>, aunque entonces tuviese de \u00e9l una idea muy superficial. Desde entonces ac\u00e1 ha ido creciendo en m\u00ed la mencionada sensaci\u00f3n hasta alcanzar su forma total, perfectamente documentada y asumida, que expuse en m\u00ed ya mencionada obra; <em>Guiomar, asedio a un fantasma.<\/em><\/p>\n<p><em><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Todos los subrayados que figuran en el trabajo son del autor y tratan, tan solo, de resaltar palabras o frases que importa sobremanera el tener en cuenta.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> De intento utilizo en este caso la voz \u201cpoetisa\u201d en la segunda acepci\u00f3n que le da el DRAE: <em>Mujer que hace versos<\/em>, totalmente contraria a la primera que especifica m\u00e1s detalladamente: <em>Mujer que compone obras po\u00e9ticas y est\u00e1 dotada de las facultades necesarias para componerlas.<\/em> Edici\u00f3n vig\u00e9simo primera, 1992; p\u00e1g. 1156.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> En este sentido la utiliza AM en uno de sus tempranos poemas, publicado en la revista <em>Helios <\/em>en 1903, definiendo de esta forma el ocaso sobre el r\u00edo Guadalquivir: <em>\u2026 y en el fondo del agua <u>ensombrecida<\/u>\u2026<\/em>.Ver en OC-\/ p\u00e1g. 752,<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> <em>Cartas a Pilar<\/em>; Anaya &amp; Mario Muchnik, Madrid 1994.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> CE en las notas, a partir de ahora, al igual que PV y AM para los nombres m\u00e1s repetidos. Cansinos se refiere a la costumbre de celebrar reuniones un d\u00eda a la semana por parte de determinadas figuras de las letras, muy \u00fatiles para quien pretend\u00eda presentar un libro nuevo o simplemente poder acercarse a un editor dif\u00edcil., reuniones que normalmente se celebraban en la casa de la figura anfitriona.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> No debe interpretarse con tono peyorativo, al que puede inclinar la palabra, dado que no hace falta ser escritor profesional para escribir grandes obras o todo lo contrario. Ejemplos extremos en el \u00e1mbito po\u00e9tico espa\u00f1ol, y por no recurrir a AM, PV y cualquiera de las poetas del Grupo del 27.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> <em>Memorias de un literato; <\/em>Alianza Tres. Alianza Editorial, Madrid 1995, tomo III; p\u00e1gs. 292-293.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> Depretis: Ob. cit.; p\u00e1gs. 65-66.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> Algo que muy posiblemente, dado el car\u00e1cter que le da a esta relaci\u00f3n la propia PV, podr\u00eda haberse paliado con alguna, sino todas, invitaci\u00f3n semanal a sus reuniones. \u00bfO es que la figura del poeta resultaba poco al entorno social de las mismas?<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> <em>Humorismo de M en sus ap\u00f3crifos<\/em>; ANCOS Editor, Madrid 1970; p\u00e1g. 107.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> OC-I; p\u00e1g. 687.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> Una exposici\u00f3n entre hist\u00f3rico-filos\u00f3fica la lleva a cabo La\u00edn Entralgo en su obra <em>Teor\u00eda y realidad del otro<\/em>; Ed. Revista de Occidente, Selecta de\u2026; Madrid 1968, dos tomos. Por otra parte, quien quiera ahondar en este tema, tan machadianamente controvertido, no puede dejar de consultar la obra b\u00e1sica de Heidegger <em>Ser y Tiempo<\/em>, traducci\u00f3n de Juan Eduardo Rivera (m\u00e1s asequible al lector medio que la inicial de Jos\u00e9 Gaos); Editorial Trotta, Madrid 2003, y la secuela de la misma, de J. P. Sartre: <em>El ser y la nada; <\/em>Ediciones Altaya, Barcelona 1992, en traducci\u00f3n de Juan Valmar. Aunque en la actualidad pueda aparecer un tanto lejana o desva\u00edda, su problem\u00e1tica contin\u00faa cuestionando muchos de los planteamientos expuestos especialmente por Heidegger, mientras que la derivaci\u00f3n sartriana s\u00ed parece haberse desva\u00eddo con el paso del tiempo.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> En <em>AM en Castilla y Le\u00f3n<\/em>; Actas del Congreso Internacional celebrado entre Soria y Segovia los d\u00edas 7-8 de Mayo en Soria y 10-11 del mismo en Segovia en el a\u00f1o 2007; p\u00e1gs. 531-546. Edici\u00f3n patrocinada por la Junta de Castilla y Le\u00f3n en dicho a\u00f1o; Valladolid 2008. Dif\u00edcil aceptar la antig\u00fcedad se\u00f1alada por del Barco, quiz\u00e1 por excesiva, pero s\u00ed coincidir en que dichas composiciones son bastante anteriores a su publicaci\u00f3n, incluso a la del <em>Cancionero ap\u00f3crifo<\/em>, ya que ellas son la conclusi\u00f3n, por el camino de la poes\u00eda, de toda la exposici\u00f3n filos\u00f3fica que el dicho <em>Cancionero<\/em> desarrolla.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> Art. Cit.; p\u00e1g. 545 de la edici\u00f3n mencionada en la nota anterior.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> Mi\u00e9rcoles, 15 de Abril de 1931; Depretis, p\u00e1gs. 251-252.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> Depretis, p\u00e1gs. 61 correspondiente a la lista de signos convencionales.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a> <em>De AM a su grande y secreto amor<\/em>; Lifesa, Madrid 1950.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a> <em>S\u00ed, soy Guiomar<\/em>; Plaza &amp; Jan\u00e9s, S. A., Barcelona 1981; p\u00e1g. 88, t\u00edtulo que responde, en el fondo, a un ego muy afianzado que ya se ha manifestado en las pocas intervenciones p\u00fablicas en las que intervino, iniciadas siempre por un <em>Yo, Guiomar<\/em>, de tono mayest\u00e1tico y que de inmediato trae a la memoria determinada novela muy popular de aquellos a\u00f1os debida a la novelista Carmen de Icaza, <em>Yo, la Reina.<\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[19]<\/a> Ibd.; p\u00e1g. 79.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref20\" name=\"_ftn20\">[20]<\/a> Josefina de la Maza: <em>Vida de mi madre Concha Espina<\/em>; Colecci\u00f3n Novelas y Cuentos, segunda \u00e9poca; Madrid 1969; p\u00e1gs.197-198. Por su parte Pablo de A. Cobos, ya mencionado, corrobora esta afirmaci\u00f3n de que la colaboraci\u00f3n de CE en el desaguisado se reduce a la de amanuense; ver <em>Humor y pensamiento de AM en sus ap\u00f3crifos<\/em>; 2\u00aa edici\u00f3n, Insula, Madrid 1972, p\u00e1g. 105, en la que refrenda en diversos apartados sus conclusiones; a saber: <em>El malhadado uso est\u00e1: a) En la mentira de la justificaci\u00f3n. Sabemos ahora que Guiomar <\/em>(todav\u00eda persiste, dadas las fechas, la adscripci\u00f3n del personaje a la poetisa)<em> viv\u00eda entonces y vive todav\u00eda; b) Esta presencia nos obliga a suponer que fue la interesada quien facilit\u00f3 las cartas a CE y quien le impuso la condici\u00f3n del \u201camor blanco\u201d; c) Que esta premura publicitaria no <u>puede tener otra intenci\u00f3n<\/u> que el sue\u00f1o desmedido e ileg\u00edtimo de encarnaci\u00f3n de la Laura o Beatriz de nuestro poeta gigante; d) Que la pasi\u00f3n amorosa se desorbita; las cartas significan mucho menos de lo que se pretende: 1.- Porque hay en ellas la ret\u00f3rica que es habitual en las cartas de amor. \u00bfQui\u00e9n no miente a los labios que besa? Todos os amadores hacen diosa a la mujer que galantean. 2.- Porque lo muy probable es que don Antonio encontrara tanto gusto en este juego de amor como como en el de hacer bienhumorada filosof\u00eda.<\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref21\" name=\"_ftn21\">[21]<\/a> <em>S\u00ed, soy Guiomar, <\/em>p\u00e1g.57.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref22\" name=\"_ftn22\">[22]<\/a> \u00a1A \u00e9l; a Antonio Machado al que cost\u00f3 trabajo ser evacuado por sus propios correligionarios! Lo afirmado por PV es no conocer \u00a1ni por los forros! El car\u00e1cter, el pensamiento y la obra de quien m\u00e1s o menos tontamente se enamor\u00f3 de ella como un colegial adolescente.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref23\" name=\"_ftn23\">[23]<\/a> Ver nota 21 y misma p\u00e1gina.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref24\" name=\"_ftn24\">[24]<\/a> Ibd. No deja de llamar la atenci\u00f3n el tono narrativo que emplea al comentar uno y otro viaje, pues mientras el de ella, que fue en realidad un viaje hacia Portugal algunos meses antes de estallar el conflicto, realizado de forma c\u00f3moda en Primera Clase de un tren internacional y una estancia que no lleg\u00f3 al a\u00f1o en un extranjero m\u00e1s que cercano, est\u00e1 contado abusando de los tintes dram\u00e1ticos \u2014ese paso por la frontera\u2014 as\u00ed como su posterior estancia plena de inseguridades y miserias materiales; mientras que el de su \u201camado\u201d Antonio, que fue un \u00e9xodo en toda regla, regido por etapas que iban acortando horizontes y con remotas, por no decir nulas, posibilidades de retorno se redacta de una forma sencilla, apenas sin apuntar datos de la \u00edndole que sean, como si en realidad fuese un viaje m\u00e1s del poeta. Hasta en esta forma de narrar se nota el ego de la poetisa, que se antepone a cualquier circunstancia y relaci\u00f3n.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref25\" name=\"_ftn25\">[25]<\/a> \u00c1ngel Gonz\u00e1lez: <em>AM<\/em>; Editorial Alfaguara, Madrid 1999; p\u00e1g. 83.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref26\" name=\"_ftn26\">[26]<\/a> <em>Memorias<\/em>; p\u00e1g.60.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref27\" name=\"_ftn27\">[27]<\/a> Ob. cit.; jueves, 26 de MAYO de 1932; p\u00e1g. 256.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref28\" name=\"_ftn28\">[28]<\/a> <em>S\u00ed, soy Guiomar; <\/em>p\u00e1g. 219.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref29\" name=\"_ftn29\">[29]<\/a> RO-XXV, CLXXIII; p\u00e1gs. 288-291; entrada en OC-I, n\u00fam. 66; p\u00e1g. 264. Tambi\u00e9n en <em>Bibliograf\u00eda machadiana (Bibliograf\u00eda para un centenario); <\/em>Biblioteca Nacional, Madrid 1976; p\u00e1g. 150.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref30\" name=\"_ftn30\">[30]<\/a> Un buen resumen de las fechas de dichas publicaciones puede leerse en la mencionada edici\u00f3n de Jos\u00e9 Mar\u00eda Valverde para Castalia, en nota introductoria al <em>Cancionero; <\/em>ver p\u00e1gs. 185-186.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref31\" name=\"_ftn31\">[31]<\/a> Ambas publicadas por la Editorial SIGNO de Madrid.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref32\" name=\"_ftn32\">[32]<\/a> Ver p\u00e1g. 170 en la edici\u00f3n conjunta de ambas: <em>Poes\u00eda Espa\u00f1ola contempor\u00e1nea<\/em>; Taurus ediciones, Madrid 1962.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref33\" name=\"_ftn33\">[33]<\/a> Y solo hago recuento de las publicadas en vida de Antonio, siendo la \u00faltima que pudo revisar (y corregir lo que podr\u00eda haber sido un <em>despiste<\/em> del poeta si tenemos en cuenta ese <em>gran amor <\/em>inolvidable y con caracter\u00edsticas de eterno por parte de ella) la correspondiente a ese 1936 en el que comenz\u00f3 su lento alejamiento de Espa\u00f1a Pero hay que convenir que en relaci\u00f3n con las cartas, estaba m\u00e1s preocupada por resaltar las correspondientes a su intervenci\u00f3n en <em>La Lola<\/em> o en la inusitada cr\u00edtica que su enamorado hizo al \u00faltimo libro, por entonces, de la poetisa, el titulado <em>Esencias<\/em>, que por una despedida m\u00e1s de las muchas que se repet\u00edan.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref34\" name=\"_ftn34\">[34]<\/a> Lo que nos da una cercan\u00eda de fechas con el <em>Cancionero<\/em>, que pueden ser cercanas o ligeramente distantes, ya que suponen la conclusi\u00f3n, po\u00e9tica, de lo que expone en t\u00e9rminos de filosof\u00eda.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref35\" name=\"_ftn35\">[35]<\/a> Este estudio critico figura en mi cartera de proyectos como de pr\u00f3xima redacci\u00f3n.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref36\" name=\"_ftn36\">[36]<\/a> <em>El pensamiento de AM en relaci\u00f3n con su poes\u00eda<\/em>; Ediciones Guadarrama, Madrid 1959; p\u00e1gs. 199-326.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref37\" name=\"_ftn37\">[37]<\/a> <em>Palabra en el tiempo. Poes\u00eda y filosof\u00eda en AM<\/em>; Biblioteca Rom\u00e1nico-Hisp\u00e1nica, Editorial Gredos, Madrid 1976.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref38\" name=\"_ftn38\">[38]<\/a> Ob.cit.; p\u00e1g. 79. Una lista bibliogr\u00e1fica de todos los que de PV nos hemos ocupado, puede encontrarse en <em>Epistolario<\/em> (Editorial Octaedro, Barcelona 2009), edici\u00f3n \u00fanica de la totalidad (hasta esa fecha de publicaci\u00f3n) de la correspondencia machadiana, llevada a cabo por Jordi Domenech, que en sus p\u00e1g. 241 y en nota 3 al texto, iniciada en la p\u00e1g. anterior, hace un recuento exhaustivo de todos esos nombres y correspondientes trabajos, de ambos signos, que se han llevado a cabo, arrojando un total de 21 nombres, entre los que incluye a la propia Valderrama, remitiendo a la Bibliograf\u00eda final los t\u00edtulos correspondientes.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref39\" name=\"_ftn39\">[39]<\/a> <em>Persona que se dedica a escribir lo que otras, por ejemplo las que no saben escribir, le dicta o encargan. <\/em>Consultar en el <em>Mar\u00eda Moliner<\/em>, Editorial Gredos, Madrid 1981, entrada correspondiente en la p\u00e1g. 157 de su tomo I.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref40\" name=\"_ftn40\">[40]<\/a> <em>Guiomar, asedio a un fantasma<\/em>; Alupa editorial, Valencia 2009. Por lo que respecta al soneto indicado, pueden consultar las p\u00e1gs. 623-701 de dicho trabajo.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref41\" name=\"_ftn41\">[41]<\/a> PV. Ob. cit.; p\u00e1g. 13. Conviene fijarse en el adjetivo numerosos respecto a los poemas, ya que no fueron m\u00e1s que tres en la primera entrega y siete en la segunda, algo que deja bastante disminuida la cantidad de inspiraci\u00f3n<br \/>\n\u2014siempre ateni\u00e9ndonos a las posiciones de PV\u2014 que le produc\u00eda la enamorada.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref42\" name=\"_ftn42\">[42]<\/a> T\u00e9rmino que se\u00f1ala el punto de partida de la metaf\u00edsica machadiana y que, como ya se ha dicho, no se toca en este trabajo, por estar ampliamente desarrollado con anterioridad, pero que conviene no desechar sin m\u00e1s, incluso en lo que se refiere a la poetisa, por ser un concepto que nos lleva a un pasado en el que \u00e9sta no se hab\u00eda dado a conocer todav\u00eda. Otro dato m\u00e1s que obra en su contra, al tener en cuenta la fecha en que dicho apunte se publica: <em>Diario de Madrid<\/em>; 3-I-1935, cuando ella ya ha marcado distancias a causa de la <u>inseguridad<\/u> de las calles de Madrid, y que los mencionados poemillas y versos, de acuerdo con o mantenido por Pablo del Barco, son bastante anteriores al conocimiento, como ya se ha adelantado, entre ambos.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref43\" name=\"_ftn43\">[43]<\/a> OC-I; p\u00e1gs. 1942-1943.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref44\" name=\"_ftn44\">[44]<\/a> <em>Poes\u00eda Espa\u00f1ola del siglo XX; <\/em>Ediciones Guadarrama, Madrid 1960; p\u00e1gs. 109-130.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref45\" name=\"_ftn45\">[45]<\/a> <em>AM y Guiomar<\/em>; \u201cInsula\u201d, Madrid 1964.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref46\" name=\"_ftn46\">[46]<\/a> Se trata, salvo alguna excepci\u00f3n puntual, de art\u00edculos period\u00edsticos m\u00e1s divulgativos que otra cosa, sin llegar a ahondar en ning\u00fan momento en el problema como tal.* Personalmente, los atribuyo a in conformismo documental sin ning\u00fan af\u00e1n de investigaci\u00f3n o, quiz\u00e1 los menos, a simple pereza aceptando lo que se le ha dado gratuito.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref47\" name=\"_ftn47\">[47]<\/a> Conferencia que forma parte del Homenaje a In\u00e9s Tudela, en la propia Soria, el d\u00eda 4 de Julio de 2007; acto que fue recogido por el diario soriano <em>Heraldo de Soria <\/em>al d\u00eda siguiente de su celebraci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Miguel \u00c1ngel Baamonde es uno de los grandes machadianos defensores de la figura de Leonor, su \u00faltimo libro Leonor. Memoria de la ni\u00f1a esposa, es una biogr\u00e1fia de la esposa de Antonio Machado. En este art\u00edculo reafirma su tesis de que Leonor es el \u00fanico y verdadero amor de Antonio Machado. 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