{"id":11137,"date":"2026-10-03T22:30:09","date_gmt":"2026-10-03T20:30:09","guid":{"rendered":"https:\/\/poesiaerestu.com\/revista\/?p=11137"},"modified":"2026-10-03T22:30:09","modified_gmt":"2026-10-03T20:30:09","slug":"critica-literaria-la-respuesta-alejandro-lama-prada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/poesiaerestu.com\/revista\/critica-literaria-la-respuesta-alejandro-lama-prada\/","title":{"rendered":"Cr\u00edtica literaria. La respuesta (El amor es m\u00e1s que la vida), de Alejandro Lama Prada"},"content":{"rendered":"<section class=\"l-section wpb_row height_medium\"><div class=\"l-section-h i-cf\"><div class=\"g-cols vc_row via_flex valign_top type_default stacking_default\"><div class=\"vc_col-sm-12 wpb_column vc_column_container\"><div class=\"vc_column-inner\"><div class=\"wpb_wrapper\"><div class=\"wpb_text_column\"><div class=\"wpb_wrapper\"><p>Obra: <em>La respuesta (El amor es m\u00e1s que la vida)<\/em>. Autor: Alejandro Lama Prada. Editorial: Poes\u00eda eres t\u00fa. A\u00f1o: 2026 (primera edici\u00f3n). ISBN: 979-13-87806-51-4. Veintisiete poemas en tres secciones.<\/p>\n<p>Alejandro Lama Prada (Sevilla, 1978) es licenciado en Derecho y trabaja en la administraci\u00f3n de la Universidad de Sevilla. Su obra anterior procede de la narraci\u00f3n y del cruce de g\u00e9neros: cont\u00f3 la historia de Theia en Cicatrices mojadas (2021) y Theia y sus g\u00e9neros (2023), y en Erteado y acovidado: nivelao (2022) firm\u00f3 un libro autobiogr\u00e1fico que va del cuento al poema. En 2026 figura adem\u00e1s en la antolog\u00eda po\u00e9tica internacional A veces t\u00fa, a veces nada I (Ediciones Caleidoscopio, Colombia). La respuesta es su primer poemario, y el autor declara en la sinopsis que en \u00e9l atraviesa la muerte de su padre. Eso sit\u00faa el libro en la tradici\u00f3n m\u00e1s antigua y m\u00e1s transitada de la l\u00edrica castellana, la eleg\u00eda filial que Jorge Manrique fij\u00f3 en el siglo XV, y obliga a preguntarse no si conmueve, porque el asunto conmueve por s\u00ed solo, sino qu\u00e9 aporta a una forma que parece haberlo dicho todo.<\/p>\n<p>Lo que La respuesta propone no es un relato de la p\u00e9rdida, sino un aprendizaje de la percepci\u00f3n. El muerto no est\u00e1 delante, en lo que se recuerda o se espera, sino detr\u00e1s, en lo que acompa\u00f1a sin dejarse ver, y para percibirlo hay que reeducar los sentidos. El primer poema lo formula en su cierre, que funciona como lema del volumen: \u00abSintiendo \/ mi pregunta, \/ a tu espalda \/ la respuesta.\u00bb (p. 12). No es un diario de enfermedad, aunque el hospital ocupe la secci\u00f3n central. No es un libro de consolaci\u00f3n religiosa, aunque hable de almas y de \u00e1ngeles: el poemario marca la distancia con la fe en uno de sus textos m\u00e1s n\u00edtidos, \u00abNo es fe, \/ cuando se siente \/ certeza es.\u00bb (p. 21). Y no es un libro metapo\u00e9tico sobre la imposibilidad de decir el dolor, porque su autor no desconf\u00eda del lenguaje, sino de la abstracci\u00f3n; la po\u00e9tica est\u00e1 declarada en \u00abHorizonte unido\u00bb: \u00abNo, \/ no es una idea la poes\u00eda.\u00bb (p. 16). La epistemolog\u00eda del libro es sensorial: lo que se siente con suficiente intensidad adquiere el estatuto de lo cierto.<\/p>\n<p>Tras un \u00abAgradecimiento\u00bb que hace de umbral (p. 7), el libro se ordena en tres secciones: \u00abAproximaci\u00f3n\u00bb, con diez poemas (pp. 11-25); \u00abEn tr\u00e1nsito\u00bb, con ocho (pp. 29-39); y \u00abSeguimos\u00bb, con nueve (pp. 43-55). El orden no es cronol\u00f3gico. \u00abAproximaci\u00f3n\u00bb no transcurre antes de la muerte, puesto que su primer poema ya conoce la respuesta: lo que se aproxima es la sensibilidad capaz de soportarla. Son poemas de paisaje en los que la voz afina los sentidos antes de entrar en la habitaci\u00f3n del hospital. La decisi\u00f3n m\u00e1s significativa es colocar la muerte en el centro y no al final: el volumen se cierra con nueve poemas cuyo r\u00f3tulo, en primera persona del plural, incluye al ausente. Un libro que terminara en \u00abRecuerdo\u00bb ser\u00eda una eleg\u00eda al uso; uno que termina en \u00abEl cuarto de la costura\u00bb es la cr\u00f3nica de una convivencia con el muerto.<\/p>\n<p>El conjunto est\u00e1 trabado por rimas estructurales. El \u00abDescamado tronco\u00bb de \u00abInstant\u00e1nea\u00bb (p. 22) reaparece en la \u00faltima secci\u00f3n, \u00abDescamado \/ como el \u00e1rbol seco\u00bb (p. 49), y el fuego que alimentaba las ascuas \u00abde mi muerta vida\u00bb (p. 22) es despu\u00e9s el \u00abfuego eterno de la vida\u00bb (p. 49): la imagen se repite para invertir su signo. El hilo que se desenmara\u00f1a en \u00abEl hilo amarillo\u00bb (p. 25) se convierte en bordado a punto de cruz en el poema final (p. 55). Y el sintagma \u00abinstante largo\u00bb, que asoma en \u00abLa risa que no escuch\u00e9\u00bb (p. 30), da t\u00edtulo a un poema (p. 44) y vuelve en \u00abUmbral de pasi\u00f3n\u00bb (p. 53). La estructura es una red de ecos.<\/p>\n<p>El molde es el verso libre de l\u00ednea muy breve, que alterna con tiradas de respiraci\u00f3n m\u00e1s larga en los momentos de mayor carga, como el arranque de \u00abMar de nubes\u00bb (p. 35). El recurso dominante es el hip\u00e9rbaton que desplaza la palabra decisiva al final de la frase, como en el ya citado \u00abcerteza es.\u00bb (p. 21). Lo acompa\u00f1a la paradoja resuelta en quiasmo, que traduce la tesis del libro: \u00abDonde ya la vida \/ no tiene muerte. \/ Y la muerte \/ es vida.\u00bb (p. 34). No es ornamento: un libro que sostiene que lo ausente est\u00e1 presente necesita una sintaxis que haga convivir los contrarios. \u00abDuelo de amor\u00bb (p. 33) funciona como letan\u00eda, con predominio de versos de seis s\u00edlabas y un estribillo que vuelve tres veces, y resume la escena en la yuxtaposici\u00f3n de lo cl\u00ednico y lo espiritual: \u00abM\u00e1quinas avisan, \/ los m\u00e9dicos corren. \/ T\u00fa sobrevolabas.\u00bb (p. 33). La an\u00e1fora de \u00abMar de nubes\u00bb prescinde del punto para que las constantes vitales se apaguen encadenadas: \u00abYa el coraz\u00f3n deja de latir \/ Ya se para la respiraci\u00f3n \/ Ya sigue el pulso libre del alma.\u00bb (p. 35).<\/p>\n<p>El hallazgo formal m\u00e1s fino es una dislocaci\u00f3n gramatical. \u00abLa risa que no escuch\u00e9\u00bb termina as\u00ed: \u00abY sentir \/ que mi te quiero \/ vives.\u00bb (p. 31). La concordancia pedir\u00eda \u00abvive\u00bb, porque el sujeto es \u00abmi te quiero\u00bb; al conjugar el verbo en segunda persona, el poema identifica al padre con la frase que el hijo le dijo en la cama del hospital, y afirma sin enunciarlo que el ausente vive en la palabra amorosa. La sinestesia, que el libro llega a nombrar (p. 52), tiene la misma justificaci\u00f3n: si el muerto ya no puede verse, hay que percibirlo cruzando los sentidos, y una mano puede arropar un sonido: \u00abMi mano \/ arropaba el sonido \/ en tu mano.\u00bb (p. 29).<\/p>\n<p>La ambientaci\u00f3n opera en dos escalas. La exterior es un paisaje de pocos elementos: la vereda que \u00abA pinares huele\u00bb (p. 11), la roca, el campo nocturno, la monta\u00f1a, las nubes que la hija del hablante describe como \u00abAlgodones de az\u00facar\u00bb (p. 18). La interior es dom\u00e9stica y hospitalaria, y es la m\u00e1s eficaz: los \u00abCables de vida\u00bb que sostienen el cuerpo (p. 29), la cara que se desfigura sin dentadura (p. 30), la \u00abcopa \/ de solera compartida\u00bb (p. 39), la colonia y el humo del cigarro que impregnan la almohada (p. 39). Sobre ese inventario se organizan cuatro campos simb\u00f3licos: el aire (nubes, alas, h\u00e9lices, la avioneta del \u00faltimo verso de \u00abDuelo de amor\u00bb), la oposici\u00f3n entre lo mineral seco y el agua (la \u00abroca muerta de la mar vac\u00eda\u00bb, p. 14), el fuego y la ceniza, y la mariposa, que cruza el volumen de principio a fin. La temporalidad es la del tiempo detenido: \u00abSegundero no corre, \/ minutero no cambia,\u00bb (p. 44).<\/p>\n<p>La tesis que ning\u00fan poema enuncia pero todos demuestran es que La respuesta sustituye la memoria por la percepci\u00f3n. La eleg\u00eda tradicional mira hacia atr\u00e1s en el tiempo; este libro mira hacia atr\u00e1s en el espacio, hacia la espalda. La figura aparece en el primer poema (p. 12), en la vida \u00abque a nuestra espalda \/ se mueve\u00bb (p. 13) y dos veces en la \u00faltima secci\u00f3n con la f\u00f3rmula \u00aba la espalda de la muerte\u00bb (pp. 49 y 52). Lo que est\u00e1 a la espalda no se ve, pero se siente, y de ah\u00ed la jerarqu\u00eda de los sentidos que organiza el libro: la vista queda degradada, \u00abNo te veo \/ con los ojos.\u00bb (p. 51), y el tacto, el olfato y el o\u00eddo ocupan su lugar. Por eso el poema titulado \u00abRecuerdo\u00bb (p. 39) est\u00e1 escrito \u00edntegramente en presente: el recuerdo, aqu\u00ed, es percepci\u00f3n actual.<\/p>\n<p>La clave intertextual es manrique\u00f1a. Las Coplas empiezan con un imperativo, \u00abRecuerde el alma dormida\u00bb, en el que recordar significa despertar. La respuesta tambi\u00e9n quiere despertar una facultad dormida, pero no la conciencia moral, sino el cuerpo: \u00abGracias por la vida \/ sentida en un escalofr\u00edo \/ por un tacto dormido.\u00bb (p. 24). Donde Manrique despierta el alma para que medite sobre la fugacidad, Lama Prada despierta el tacto para que perciba la permanencia, y \u00abLuna de sangre\u00bb lo condensa: \u00abLo que se va, \/ est\u00e1. \/ Lo que ya no est\u00e1, \/ es.\u00bb (p. 43).<\/p>\n<p>En originalidad, el libro no inventa la eleg\u00eda, pero encuentra para ella una figura propia, la espalda, y una gram\u00e1tica, la de \u00abmi te quiero \/ vives\u00bb, que es solo suya. La coherencia es notable: el repertorio simb\u00f3lico es reducido y no se dispersa. El impacto emocional es alto donde el libro conf\u00eda en el objeto y m\u00e1s bajo donde conf\u00eda en la idea; \u00abTu mano\u00bb, \u00abLa risa que no escuch\u00e9\u00bb y \u00abDuelo de amor\u00bb son los poemas m\u00e1s intensos porque son los m\u00e1s concretos. Su contribuci\u00f3n al g\u00e9nero es una eleg\u00eda sin clausura, escrita en presente, que no se despide del muerto sino que aprende a convivir con \u00e9l.<\/p>\n<p>La limitaci\u00f3n principal es l\u00e9xica: cuando el poema deja de fiarse de la imagen, recurre a la abstracci\u00f3n o al tecnicismo, y la temperatura baja. Ocurre con \u00abla polis\u00e9mica esencia\u00bb (p. 14), con las \u00abpart\u00edculas \/ de amor infinitas\u00bb (p. 37), con el \u00abtsunami de gratitud\u00bb (p. 32), con el \u00absistema l\u00edmbico\u00bb (p. 53) o con \u00abLa informaci\u00f3n vibra \/ al ritmo del coraz\u00f3n.\u00bb (p. 54): el vocabulario conceptual interrumpe el registro sensorial en un libro cuya po\u00e9tica declarada es que la poes\u00eda no es una idea. Hay adem\u00e1s cierres que explican la imagen, \u00abNo hay nada m\u00e1s perenne \/ que amarnos.\u00bb (p. 52), rimas que arrastran la sintaxis, \u00abAqu\u00ed ten\u00e9is el m\u00edo, \/ es vuestro de sobrado.\u00bb (p. 45), e hip\u00e9rbatos forzados sin ganancia expresiva, \u00abaun fugaz vuelve \/ marea a mojarme.\u00bb (p. 14).<\/p>\n<p>El libro absorbe un fen\u00f3meno que la historia de las mentalidades ha descrito con detalle: la muerte medicalizada, trasladada al hospital y rodeada de m\u00e1quinas, la que Philippe Ari\u00e8s llam\u00f3 muerte prohibida. La respuesta no la esconde, nombra el tumor, las m\u00e1quinas, los m\u00e9dicos que corren, pero la contrarresta desde dentro con la mano que arropa, la broma que hace re\u00edr al enfermo y el \u00abte quiero\u00bb dicho junto a la cama. Llega, adem\u00e1s, cuando la literatura del duelo ha ganado un lugar visible entre los lectores, con t\u00edtulos como El a\u00f1o del pensamiento m\u00e1gico, de Joan Didion, o La hora violeta, de Sergio del Molino. Frente a esa literatura, casi siempre en prosa y de autobiograf\u00eda expl\u00edcita, el poemario elige la elipsis: no nombra al padre, no fecha los hechos y deja abiertas figuras, como el \u00e1ngel o la peque\u00f1a mariposa blanca, que el texto no identifica.<\/p>\n<p>En el plano literario, el libro se inscribe en la corriente de claridad que domina buena parte de la poes\u00eda espa\u00f1ola desde los a\u00f1os ochenta, la que privilegia la comunicaci\u00f3n sobre el hermetismo. Comparte con la poes\u00eda breve de difusi\u00f3n inmediata la emoci\u00f3n directa, pero se separa de ella porque construye un libro con progresi\u00f3n y ecos internos, no una suma de versos citables. Lo que decide no hacer es revelador: renuncia a la iron\u00eda y a la sospecha sobre el lenguaje con que buena parte de la poes\u00eda contempor\u00e1nea se protege del sentimentalismo. La elecci\u00f3n expone el libro a la emoci\u00f3n sin red, y se salva en la mayor\u00eda de los poemas gracias al objeto concreto.<\/p>\n<p>Cinco referencias permiten situar el libro. Con las Coplas por la muerte de su padre, de Jorge Manrique, comparte el asunto y la posici\u00f3n del hablante; la variaci\u00f3n es que Manrique hace del padre un ejemplo p\u00fablico de virtudes y de la muerte una lecci\u00f3n moral, mientras que Lama Prada hace del padre una presencia privada, con colonia, cigarro y copa de solera, y de la muerte no extrae una lecci\u00f3n, sino una forma de percepci\u00f3n. Con la \u00abEleg\u00eda\u00bb de Miguel Hern\u00e1ndez a Ram\u00f3n Sij\u00e9 comparte la naturaleza como escenario del duelo y la voluntad de mantener el di\u00e1logo con el muerto; la diferencia es de temperamento, porque aquella eleg\u00eda es de rabia y de rebeli\u00f3n, y esta de aceptaci\u00f3n, sin un solo verso de ira.<\/p>\n<p>Con La casa encendida, de Luis Rosales, comparte la idea de que los muertos siguen habitando el espacio dom\u00e9stico; la variaci\u00f3n es de forma, del vers\u00edculo largo y meditativo de Rosales a la l\u00ednea m\u00ednima de Lama Prada, que no ilumina la casa entera sino un pasillo, una almohada, un cuarto de costura. Con B\u00e9cquer, y en particular con la rima XXI, de la que esta editorial toma su nombre, el contacto es la definici\u00f3n de la poes\u00eda como sentimiento antes que como idea; la diferencia es que el t\u00fa becqueriano es la amada y aqu\u00ed es el padre muerto, y que B\u00e9cquer sit\u00faa lo esencial en lo inefable y este libro en lo sensorial. Entre los contempor\u00e1neos, Joan Margarit ofrece en Joana, escrito tras la muerte de su hija, el ejemplo m\u00e1s pr\u00f3ximo de eleg\u00eda hecha con claridad y detalle dom\u00e9stico; el elemento compartido es la desnudez de la dicci\u00f3n, y la variaci\u00f3n es de fondo, porque Margarit escribe una eleg\u00eda que desconf\u00eda del consuelo y Lama Prada una que afirma que el muerto sigue ah\u00ed.<\/p>\n<p><em>La respuesta (El amor es m\u00e1s que la vida)<\/em> es un primer poemario honesto, coherente y mejor construido de lo que su apariencia sencilla deja ver. Sus virtudes son una figura central propia sostenida a lo largo de todo el libro, una arquitectura que da la \u00faltima palabra a la continuidad y un pu\u00f1ado de poemas, \u00abTu mano\u00bb, \u00abLa risa que no escuch\u00e9\u00bb, \u00abDuelo de amor\u00bb, \u00abRecuerdo\u00bb y \u00abRestos de vida\u00bb, en los que la contenci\u00f3n alcanza verdadera intensidad. Sus limitaciones son el l\u00e9xico abstracto, la moraleja que a veces explica la imagen y alguna rima que obliga a la sintaxis.<\/p>\n<p>Recomiendo especialmente a: lectores que atraviesan o han atravesado un duelo y buscan en la poes\u00eda compa\u00f1\u00eda antes que consuelo; lectores de la eleg\u00eda castellana que quieran ver c\u00f3mo se escribe hoy la muerte del padre sin ret\u00f3rica f\u00fanebre; y lectores interesados en una poes\u00eda de los sentidos.<\/p>\n<p>No lo recomiendo a: quien busque experimentaci\u00f3n formal o una poes\u00eda que ponga en crisis el lenguaje; ni a quien rechace de partida la dimensi\u00f3n espiritual, porque, aunque el poemario se aparta de cualquier doctrina, afirma sin ambig\u00fcedad que el amor sobrevive a la muerte.<\/p>\n<p>En el panorama de 2026, La respuesta ocupa el lugar de las eleg\u00edas que no se escriben para cerrar un duelo sino para habitarlo. Cumple lo que promete y deja abierto el problema del registro: el autor escribe mejor cuanto m\u00e1s concreto es, y el camino deseable es la poda de la abstracci\u00f3n y la confianza plena en el objeto, en la dentadura, en la colonia, en el hilo. Quien haya le\u00eddo \u00abTu mano\u00bb sabe que esa voz existe. El libro se despide con una promesa que resume su apuesta: \u00abTe confiar\u00e9 un secreto, \/ despu\u00e9s de morir \/ te voy a seguir amando.\u00bb (p. 55).<\/p>\n<p>Citas textuales: \u00abSintiendo mi pregunta, a tu espalda la respuesta.\u00bb (p. 12); \u00abDame tu mano, pongamos contacto.\u00bb (p. 13); \u00abEscuchar la muerte tambi\u00e9n es vivir.\u00bb (p. 18); \u00abHay vida que no duele, no se oye, no la tocas.\u00bb (p. 21); \u00abMi mano arropaba el sonido en tu mano.\u00bb (p. 29); \u00abHoy, en la cama del hospital se desfigura tu cara sin dentadura y vuelves a re\u00edr,\u00bb (p. 30); \u00abLuchando no por estar, sino por ser.\u00bb (p. 37); \u00abYa no te pierdo en la nubosidad, eres la nube.\u00bb (p. 38); \u00abNo me sorprende que tus cenizas huelan a mar, tu olor da paz.\u00bb (p. 46); \u00abDe donde vienes la imperfecci\u00f3n es belleza\u00bb (p. 55).<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Cr\u00edtica realizada por Ana Mar\u00eda Olivares<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><\/div><\/div><\/div><\/div><\/section>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La respuesta (El amor es m\u00e1s que la vida), primer poemario de Alejandro Lama Prada, reescribe la eleg\u00eda filial desde una figura propia: la espalda. El muerto no est\u00e1 delante, en lo que se recuerda, sino detr\u00e1s, en lo que acompa\u00f1a sin dejarse ver, y para percibirlo el libro reeduca los sentidos a lo largo de veintisiete poemas y tres secciones. Cr\u00edtica de sus aciertos, la arquitectura que coloca la muerte en el centro, la gram\u00e1tica rota de \u00abmi te quiero \/ vives\u00bb, la intensidad de los poemas del hospital, y de su l\u00edmite principal, un l\u00e9xico abstracto que enfr\u00eda los poemas donde aparece, con Manrique, Hern\u00e1ndez, Rosales, B\u00e9cquer y Margarit al fondo.<\/p>\n","protected":false},"author":1001006,"featured_media":11183,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":"","_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[41],"tags":[854,667,855,755],"class_list":["post-11137","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-resenas","tag-alejandro-lama-prada","tag-critica-literaria","tag-la-respuesta","tag-poesia-eres-tu"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v26.5 (Yoast SEO v28.6) - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-premium-wordpress\/ -->\n<title>Cr\u00edtica de La respuesta, de Alejandro Lama Prada | Revista Poes\u00eda eres t\u00fa<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"Cr\u00edtica literaria de La respuesta (El amor es m\u00e1s que la vida), de Alejandro Lama Prada: una eleg\u00eda por el padre escrita en presente.\" \/>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/poesiaerestu.com\/revista\/critica-literaria-la-respuesta-alejandro-lama-prada\/\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Ana Mar\u00eda Olivares\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"13 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/poesiaerestu.com\\\/revista\\\/critica-literaria-la-respuesta-alejandro-lama-prada\\\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/poesiaerestu.com\\\/revista\\\/critica-literaria-la-respuesta-alejandro-lama-prada\\\/\"},\"author\":{\"name\":\"Ana Mar\u00eda Olivares\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/poesiaerestu.com\\\/revista\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/950d73c4c5829f8244fae0cc28c0a7cd\"},\"headline\":\"Cr\u00edtica literaria. 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