Poesí­a eres tú (revista)
Revista de poesía y literatura
Antonio Gil de Zúñiga: “La palabra es el cimiento del diálogo y sin diálogo no hay una sociedad justa y en paz.”
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Antonio Gil de Zúñiga: “La palabra es el cimiento del diálogo y sin diálogo no hay una sociedad justa y en paz.” Antonio Gil de Zúñiga: “La palabra es el cimiento del diálogo y sin diálogo no hay una sociedad justa y en paz.” Imagen 214x300Antonio Gil de Zúñiga y Muñoz con su poemario Palabras para este tiempo pretende que el lector bucee en su interior y analice las disímiles cuestiones que todo ser humano se plantea a lo largo de la vida sin dejar por ello de lado las vicisitudes que acontecen a nuestro alrededor. Para ello utiliza una cuidada lírica así como numerosas figuras literarias.

 

 

1ª) Usted es Doctor en Filosofía y licenciado en Teología. ¿Se ha sentido influenciado a la hora de escribir este poemario entre la fe y la razón?

 

Añadiría a este binomio un tercer elemento: la ética. Considero que la fe (la creencia), la razón y la ética son los tres pilares ónticos del ser humano y vienen a ser la espina dorsal de mi poemario en un modesto intento de reivindicarlas ante tanto desprestigio histórico.

2ª) Palabras para este tiempo es su tercera obra publicada. ¿Qué pretende transmitirle al lector con este título?

 

El valor de la palabra. Es cierto que para los lingüistas uno de los componentes del lenguaje humano es la “perversidad”, es decir, con la palabra se puede defraudar y engañar. Es un riesgo inevitable, pero la palabra es uno de los factores básicos (otro es la cocina) en la evolución del homínido al homo sapiens. La palabra es el cimiento del diálogo y sin diálogo no hay una sociedad justa y en paz.

3ª) En este libro podemos encontrar poesía lírica y de denuncia. ¿Cuál de los dos géneros cree que puede llegar más al ciudadano de a pie?

 

Ambas las considero necesarias e imprescindibles. Para el filósofo alemán TW. Adorno no se podía escribir poesía después de Auschwitz (aunque luego lo matizó). En estos tiempos de “penuria”, como denunciaba en su día Hölderlin, causada no sólo por una economía depredadora, sino también por la marginación de actitudes radicalmente humanas, es imprescindible la palabra poética, tanto la lírica que evoca las “galerías del alma” como la que pone en evidencia la insolidaridad y los ataques violentos a la ética. No hay que olvidar la definición machadiana de poesía como palabra esencial en el tiempo. El ciudadano, pues, de hoy posee unas sensibilidades muy acusadas para los dos géneros poéticos; la denuncia, tal vez, avanza ahora a pasos agigantados por la facilidad globalizadora de las redes sociales. Otra cosa es que la poesía en sí sea una preocupación lectora y, por lo tanto, una “arma cargada de futuro”.

4ª) En su poemario hay varios poemas que nos recuerdan a Antonio Machado. ¿Sus versos de Proverbios, cantares y diálogos tienen algo que ver con los Proverbios y Cantares incluidos en Campos de Castilla del citado poeta andaluz?

 

Antonio Machado es la presencia más acusada de todo el poemario. No sólo en Proverbios, cantares y diálogos o en el soneto Collioure o en el romance Granada o en el poema pórtico Huellas… hay una referencia directa, sino en todos el poemario en cuanto a la sobriedad expresiva, sobre todo. Hay otras “presencias” entrañables como la de Blas de Otero, García Lorca o la del poeta extremeño Luis Chamizo con el desbordante lirismo de su El miajón de los castúos; una de mis lecturas de adolescente.

 

5º) Sus anteriores obras editadas son ensayos. ¿Es quizás Palabras para este tiempo, su primer libro de poesía?

 

No puedo “presumir” que ya de niño componía versos. Las musas me han visitado, y es una visita agradable y placentera, en la vejez. Espero y anhelo que no me dejen en la estacada y lo sigan haciendo también en lo sucesivo, para que este libro de poemas no sea el primero y el último.

 

6ª) ¿Dónde se siente más cómodo a la hora de escribir, en el género poético o en el narrativo?

 

Permítame una anécdota. Hace unos años, en una de mis visitas al menor de mis hijos, profesor en la Universidad de Austin, Texas, éste me había organizado un viaje a Hawai. Allí, en aquel entorno edénico, de naturaleza exuberante, inicié una novela con un arranque narrativo muy similar al de Cien años de soledad. Ni qué decir tiene que escribí un par de folios y ahí están. No sé si algún día los rescataré del Dropbox del ordenador, donde reposan y no sé si con cierta ansiedad de una espera interminable.

 

7ª) Usted es catedrático jubilado en Filología Hispánica. ¿Comparte la teoría de muchos filólogos que aseguran que el lenguaje es más importante para la poesía, tal vez por encima del sentimiento?

 

Siempre que hay un binomio se puede magnificar uno de sus elementos en perjuicio del otro. En el lenguaje poético se ha exagerado con frecuencia, a mi modo de ver, el elemento expresivo con sus artificios literarios marginando el referente. El poeta cuando versifica dice “algo”, que lo oculta en un ropaje artificioso. García Lorca, por ejemplo, con sus luminosas metáforas expresa lo que acontece en su interior o sus vivencias históricas. Puede haber preferencias por una poética con menos “contenidos” y, como decía Tomás de Aquino, la belleza es aquello que visto agrada; por lo tanto,  estamos en el recinto sagrado de lo subjetivo. No obstante ahí está la otra cara de la moneda con aquel “Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse” de Gabriel Celaya. Una vez más que hay volver a la definición machadiana de poesía, que es palabra, es decir, fonética y artificios literarios, pero es palabra esencial en el tiempo, o lo que es lo mismo, una palabra referida a lo más hondamente humano, a las vivencias del hombre y de la mujer en el hoy del tiempo, dentro de una historia y de un contexto.

 

8ª) A veces la poesía refleja mucho la vida del autor. ¿Hay atisbos autobiográficos en Palabras para este tiempo?

 

Sin duda. Cuando uno escribe un poema, se escapa por cada portillo del verso la propia biografía. Tal vez el poema más acusadamente biográfico sea el de Primeros tiempos, que con mucho tino y acierto el diseñador del libro lo ha incorporado a la portada.

 

9ª) El libro se cierra con un poema titulado Palabras para Claudia. ¿Existe algún nexo con el famoso poema Palabras para Julia de José Agustín Goytisolo?

 

Una coincidencia buscada. Con mi poema pretendo señalar un itinerario existencial a mi nieta Claudia, de ocho años, protagonista también de otros poemas. Es un canto a la vida, como lo hace José Agustín Goytisolo, pero una vida no en soledad, ensimismada, sino abierta y con una mirada constante a su alrededor. Una vida afincada en la esperanza bajo el paraguas renacentista del “carpe diem”.

 

10ª) En algunos de los versos que nos encontramos en este poemario hace alusión a Buenafuente del Sistal. ¿Es ese recóndito paraje santo donde encuentra el sosiego para escribir?

 

Es el “locus amoenus” de los renacentistas. Tal vez sin este entorno del Alto Tajo, de su vida sobria y protegida por la salmodia monacal las musas no se hubieran atrevido a visitarme. He resaltado lo necesario e imprescindible de la palabra en el ser humano; sin olvidar que el silencio es palabra sin fonética.

 

11ª) Por último. ¿Con qué lecturas o con qué autores se siente más identificado? O dicho de otra manera ¿Hay algún poeta por el que tenga cierta preferencia?

 

Sin duda, en el núcleo está toda la obra poética y ensayista de Antonio Machado y alrededor de este núcleo hay una constelación de poetas como Blas de Otero, Dámaso Alonso, José María Valverde, Unamuno, García Lorca y, entre los extranjeros, Walt Whitman, Hölderlin, Rilke.


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